lunes, 15 de octubre de 2012

El paisaje humanizado II

Segunda entrega de paisaje antropogénico, en este caso una mezcla de diversos aspectos que podemos encontrar en el medio natural, siendo siempre la autora la mano del hombre.  Son más ejemplos de cómo la mano de hombre puede embellecer el medio natural.
El trabajo humano ha moldeado la tierra durante siglos, laboreando campos, trazando caminos, etc.  A pesar del desuso, podemos encontrar vestigios humanos escondidos por todas las sierras.

Muretes en el camino hacia el río Forcos, en Bergua (Huesca)

Entrada a Escartín, en el Sobrepuerto oscense.


Todo nevado en las Campas de Bonés, en Árguis (Huesca)

A veces los muretes se construyen para contener los taludes, en las fajas ganadas a la ladera.

 Alternancia de olivos y viña en Sierra de Gata (Cáceres)

Como vemos, en las zonas serranas son muy típicos los cultivos leñosos, ya que permiten aprovechar orografías más escarpadas.
Paisaje en flor en Almonacid de la Sierra (Zaragoza)

Otro cultivo muy típico de estas zonas en Aragón es la viña.  En vaso o más recientemente en espaldera, las plantaciones dan un original toque geométrico al campo.

Encinacorba (Zaragoza)

Otro ejemplo curioso de la acción humana podemos encontrarla aislada en el monte, en los conocidos pozos de nieve".  Antiguamente, la nieve se almacenaba naturalmente en estos pozos, y se subían a buscar con caballerías, cuando se necesitaba en el pueblo.  
Pozo de nieve de Encinacorba (Zaragoza)

Mucho frío en el Pozo de nieve de dineretes, Sierra de Sevil (Huesca)

Los chopos son también un elemento habitual de nuestros paisajes.  En España hay unas 137.000 Has plantadas, de las que la mayoría son destinadas a la industria del tablero contrachapado; para muebles o envases hortofrutícolas.

Plantación de chopos en Zaragoza

Sin embargo, las zonas más llanas son más características de cereal.  En muchos campos se conservan grandes ejemplares de árboles, que servían para delimitar las márgenes o estabilizarlas en el caso de desniveles entre parcelas.
Cereal en las cercanías de la Alberca de Cortés (Chimillas, Huesca)

Amapolas en la Hoya de Huesca.  El término "malas hierbas" es relativo

Bucólico cruce de vías.  Hoya de Huesca

 Bonito toque de color aportado por las oleaginosas, en Castillo de Tornos (Teruel)


El cereal espera a ser recogido.  Gallocanta (Zaragoza)

Cada vez más escasos, los rebaños siguen recorriendo las cabañeras ibéricas.  Un espectáculo prácticamente en vías de desaparición.

Villar de los Navarros (Zaragoza)

Aquí tenemos a estas ovejas, que por algún motivo que escapa a cualquiera, se empeñan en comer al borde del terraplén. 



Por último, una foto de una estampa curiosa.  Esta cabra se había subido a lo alto del muro y ahí permanecía, haciendo equilibrios.  Supongo que ya habrá bajado...En cualquier caso, hay muchos ejemplos en los que la agricultura sabe dar un bonito toque al medio natural.  En estos tiempos en los que todo se cuestiona, espero que sepamos darnos cuenta de ello.   
Defendamos una agricultura sostenible.

Used (Zaragoza)






lunes, 24 de septiembre de 2012

Quercus pyrenaica. De San Martín de Trevejo a Villamiel

Quercus pyrenaica, conocido como rebollo o melojo, es un roble que generalmente no es muy alto (aunque puede superar los 25 metros), con unas  hojas muy típicas, diferentes del resto de robles autóctonos, en las que que el lobulado llega casi hasta el nervio medio.
Las hojas pueden llegar hasta los 16 cm de largo y en los ejemplares jóvenes permanecen casi todo el invierno sin caer.  No obstante, el rebollo es marcescente.

Hojas y fruto del rebollo

A pesar de ser unas hojas tan diferenciadas, no hay que olvidar la importante tendencia de los Quercus a hibridarse con otros robles, o incluso encinas o alcornoques; por lo que es muy fácil encontrarnos con ejemplares de características intermedias entre dos especies.  Ello dificulta enormemente la identificación.
Los frutos son bellotas, que nacen solitarias, o en grupos de 2 ó 3.  No confundir las agallas con el fruto, tan típicas en los robles. Las agallas son pequeños tumores con los que la planta responde ante los ataques de distintos organismos.  Mediante este crecimiento anómalo, pretende aislar la infección.

Agalla sobre rebollo

Una de las principales características del rebollo es su sistema radicular, que consta de una raíz principal de la que salen numerosas raíces laterales, que crecen muy próximas a la superficie del suelo.  De dichas raíces brotan nuevos troncos, lo que se puede observar fácilmente en el monte; ya que los árboles parecen en muchos casos brotar en grupos. De hecho, el entramado de rebrotes acaba en muchas ocasiones creando un sotobosque casi monoespecífico.

 Típica disposición de los rebrotes

El nombre de pyrenaica se lo puso el botánico alemán Karl Ludwig von Willdenow, en base a unas muestras que le llegaron con una etiqueta que le indicaba esa procedencia.  Es un nombre bastante desafortunado, ya que es prácticamente inexistente en el Pirineo.  Su caracter silicícola hace que lo encontremos principalmente en un núcleo definido por el arco hercínico, el sur de la Cordillera Cantábrica y el Sistema Ibérico norte.  En estas zonas, buscará las orientaciones favorables, con alturas de entre 400 y 1600 m y precipitaciones de entre 650 y 1200 mm anuales , con un mínimo de 100-200 mm durante el verano.  Una extensa descripción del árbol, así como datos más concretos de localizaciones se pueden encontrar en este enlace.

Sotobosque característico de helechos

La excursión que propongo es nuevamente en San Martín de Trevejo, en la Sierra de Gata, que es donde pude observar bonitas muestras.  El bosque más bonito en mi opinión es el mismo comentado en los castaños, en el camino al Puerto de Santa Clara.  No obstante, en este caso iremos por el antiguo camino hacia Villamiel, a descubrir una nueva zona.  Como curiosidad, mi abuelo contaba que cuando nació mi padre, él estaba de fiestas en Villamiel, así que cuando le fueron a avisar, mi abuelo volvió a toda prisa al pueblo por este camino.  Me gustaba caminar imaginándomelo andando por estas mismas piedras.

Inicio del camino

Es un corto camino, que pasa junto a árboles tan impresionantes como este castaño, con un gran agujero en el tronco, por el que incluso cabe una persona.  En menos de una hora, el camino sube hasta que llega al cambio de vertiente, y desciende tranquilamente hasta Villamiel.  También podemos optar por una ruta más larga, también repleta de rebollos.

Gran castaño junto al camino

En mi opinión, lo más bonito de Villamiel es la recoleta alquería de Trevejo, que actualmente es pedanía de Villamiel.  Antiguamente fue la sede de la encomienda de Trevejo, de la Orden de San Juan de Jerusalén, hasta que se trasladó a San Martín de Trevejo.

Iglesia de Villamiel


Trevejo, encaramado a la ladera


Pequeña plaza del lugar

El Castillo del Comendador permanece a duras penas en pie, aunque es de visita obligada.  Hay buenas vistas de la Sierra, y los muros y el gran escudo de don Juan Piñeiro, comendador de la Orden a finales del s.XV, que aún están en pie; te permiten imaginar la vida de aquellos tiempos.

En las ruinas del Castillo

Cierro la entrada con una bonita foto de un bosque de rebollos, subiendo al Puerto de Santa Clara.

Bosque del Puerto de Santa Clara




jueves, 6 de septiembre de 2012

Alisedas en las Riveras de Acebo y San Martín (Cáceres)


Alnus glutinosa, el aliso común; es un árbol caducifolio muy curioso, de unas hojas color verde oscuro, que exige suelos muy húmedos, por lo que lo habitual es verlo dentro de bosques riparios.  Además, la presencia de carbonatos no le favorece, por lo que es un árbol poco habitual en la España caliza o mediterránea.  Puede observarse su distribución en el mapa, extraído de Wikipedia (realizado por IKAI).

Forma bosques muy umbrosos, en ocasiones verdaderos túneles alrededor del río, por lo que no hay demasiados árboles que lo acompañen.  Puede verse acompañado de Fraxinus excelsior, Ulmus minor, Ulmus glabra, Corylus avellana, etc; así como un gran número de helechos y lianas (Hedera helix, Rubus sp, etc).

La curiosidad principal de este árbol, que lo hace inconfundible, son las flores femeninas; que acaban formando unas piñas leñosas, similares a las que observamos en las coníferas.

 Hojas y piñas típicas del aliso

He tenido la oportunidad de observar varias pequeñas alisedas en la Sierra de Gata (Cáceres), por lo que puedo recomendar diversas excursiones, ya que en muchos cursos de agua es muy común observar alisos.

En este caso recomiendo dos distintas:
1.- Rivera de San Martín, desde San Martín de Trevejo.

 Casa del Comendador, en la Plaza Mayor de San Martín

Desde el Convento sale una ruta balizada muy cortita, que podemos realizar a modo de paseo. 

 Convento de San Miguel.  Ovejas pastando entre olivos y helechos.
  
El camino parte desde detrás de dicho convento y pronto se introduce en el río Rivera de San Martín, asciende un trozo y se desvía para volver por la Calzada Romana (ya mencionada al hablar del castaño).  En el completo silencio que había, no se tarda nada en identificar el repiqueteo de los picos picapinos.  Tuve la suerte de poder estar un buen rato observándolos tranquilamente.

 Bonita rivera de San Martín

Por otro lado, en las piscinas naturales de San Martín se pueden encontrar también buenos ejemplares de Alnus glutinosa, tanto en el dique de la propia piscina como remontando el riachuelo.  Un lugar muy sombrío, lleno de caballitos del diablo y alguna libélula.

 Alnus glutinosa comido por Hedera helix

Alisos y plátanos de sombra, reflejados en la piscina natural mañega

2.- Rivera de Acebo.
En este caso, hay varios senderos balizados.  Una buena opción es subir a través del monte, entre piornos y helechos, hasta el Embalse del Prado de las Monjas. 

 Alisos en las piscinas naturales de Acebo, desde donde parte la excursión.

Al llegar al embalse, cruzamos la presa y ascendemos por un barranco hacia una zona donde se puede observar la Cascada de la Cervigona.   

 Embalse del Prado de las Monjas.  Se ve el valle por el que se accede a la Cervigona

La senda del barranco pronto se introducirá en una aliseda.  A lo largo de toda la excursión tendremos bonitas vistas de Jálama.  


lunes, 3 de septiembre de 2012

Vadiello (Huesca)

La escasez de precipitaciones obliga al pantano a regurgitar los árboles que se tragó.


A fecha 3 de septiembre se encuentra a 6,54 hm3, de los 16 hm3 totales de capacidad.  Es el pantano del que bebe la ciudad de Huesca y está claro que no es de lo peor de la margen izquierda del Ebro, si lo comparamos con los 4 hm3 de Búbal o Lanuza.  No obstante, la bajada de la lámina de agua nos deja ver estas bonitas imágenes.




miércoles, 22 de agosto de 2012

El Castañar de O Soitu (San Martín de Trevejo, Cáceres)

La especie propuesta hoy es Castanea sativa, el castaño.  Un árbol de hasta 20-30 metros de altura, con un tronco que llega a medir 2 metros de diámetro en los cultivados, siendo más esbelto y menos ramoso en los silvestres, conocidos como regoldos.

En los ejemplares viejos, la corteza es de color ceniza o parduzco, profundamente resquebrajada.  Las hojas son grandes, de entre 10-25 cm de largo y 3-10 cm de ancho, alternas, lanceoladas y profundamente dentadas.
Es una planta monoica: las flores de ambos sexos nacen en amentos verticales de 10-20 cm de largo.  Surgen a finales de junio y hacia el otoño, las flores femeninas se convierten en espinosas bellotas, que contienen dos o más castañas.
Una rama con sus hojas acompañadas de las inconfundibles castañas

Esta especie requiere un clima suave y una humedad adecuada para su crecimiento y la producción de castañas. Es sensible a las fuertes sequías estivales y a las grandes heladas invernales, perjudicándole las tardías de primavera y las escarchas precoces del otoño. Le gustan los terrenos silíceos y no tolera los suelos calizos. Por tanto, es frecuente en el norte, desde el Pais Vasco a Galicia, Cataluña, montañas del centro y occidente (León, Zamora, Salamanca, Avila, Extremadura..) y Andalucía.  En el este y es sudeste es muy escasa.

Típico e inconfundible pie de castaño.


Tanto el castaño como el nogal (Juglans regia) suelen aparecer en el seno de robledales y bosques mixtos.  Los registros polínicos demuestran que estas especies son autóctonas en España, aunque dentro del proceso de "frutalización" que han sufrido nuestros bosques desde épocas antiguas, no hay duda que la mayor parte de castañares y bosquetes de nogales o plátanos han sido, bien favorecidos por el hombre, bien plantados directamente.

La zona que propongo es ideal para observar esta especie, ya que sin ningún problema podremos encontrar castaños por cualquier camino.  Es el Castañar de O Soitu (en mañego, "el soto") o de Ojesto (apellido de su antiguo propietario).
 
Partimos de San Martín de Trevejo, en la Sierra de Gata, Cáceres.  Es el pueblo de mi padre, así que lo conozco bien desde niño.  La Sierra de Gata forma parte del Sistema Central, si bien éste es un término académico que no es compartido por los habitantes de la zona, los cuales se refieren a las diferentes sierras sin tener conciencia de un todo (1).  
 
Calle A Ciai (como se denomina a Ciudad Rodrigo), en San Martín de Trevejo
 
La Senda es la antigua Calzada Romana, que se dirige al Puerto de Santa Clara,  Es el camino tradicional de entrar en Salamanca y actualmente está balizado como GR-10, de Ciudad Rodrigo a Sierra de Gata, dentro de la Red de Senderos del Sistema Central.
En San Martín se habla A Fala (mañego en la versión local), un dialecto cuyas raíces se hunden en el castellano antiguo, portugués, gallego o leonés.

El momento idóneo es cualquier época del año, ya que cada estación aporta su colorido.  Yo he tenido la suerte de disfrutar de un día de niebla y lluvia en pleno agosto, mientras la ola de calor barre la mayor parte de la península.
Helechos y pinar de repoblación de Pinus pinaster, al principio del recorrido

Tras dirigirnos a la parte alta del pueblo, salimos por la Calzada Romana y tras unos minutos entre campos, comienza el castañar.

Impresionante ejemplar de castaño.  Se observan los típicos rebrotes de cepa.

Seguimos disfrutando del camino, pensando en la cantidad de siglos que ha sido transitado.  Desde los romanos hasta el siglo pasado, en que las gentes de estos lugares emigraban a Argentina cruzando el Puerto de Santa Clara, para posteriormente atravesar Castilla y embarcar en Galicia.

Dos tremendos ejemplares de castaño, conocidos como "los abuelos"

La luz se filtra a través de la niebla y el dosel arbóreo

 En ocasiones hay una verdadera alfombra, hecha por las flores caídas de los castaños.

Los castaños van dejando paso a un bosque de rebollo (Quercus pyrenaica)

Musgo, líquenes y helechos posando juntos


En un tramo encontramos esta bonita escena.  La raíz ha ido penetrando a través de las grietas de la roca, hasta que ha podido con ella. Al final, roca, talud y parte del árbol han caído.

La raíz contra la roca

Tras poco más de 1 hora andando, llegamos al Puerto.  Aquí tenemos distintas opciones, muchas de ellas señalizadas: Ascender a Jálama o  a las Torres de Hernán Centeno, girar hacia Eljas, etc.  En cualquier caso, hay que tener precaución y consultar si queremos caminar por la zona, ya que hay ganado bravo y podemos tener algún susto si saltamos algún muro de los muchos que delimitan parcelas. Podemos consultar más bibliografía de los senderos de la zona aquí 

Los helechos tapizan prácticamente todo el suelo desde la salida del pueblo hasta el Puerto.

El cartel de entrar en Cáceres.  
El que veía todos los años antes de que mejoraran los accesos desde Cilleros.

En el mismo Puerto salen varios senderos hacia Jálama.  Hoy es mejor darse la vuelta.


La fotogénica Jálama (o Xálima, en mañego), que con sus 1.492 m es el pico más alto de la Sierra de Gata.

Jálama, vista desde la carretera de El Payo

Al volver a San Martín, podemos disfrutar de un paseo por el pueblo, con un casco antiguo declarado Conjunto Histórico-Artístico; por no hablar de la impresionante gastronomía a base de ibéricos y similares.  Eso sí, recomiendo hacer las excursiones antes de comer.



(1) Para más información sobre rutas, la web de la Red de Senderos del Sistema Central.