viernes, 7 de marzo de 2014

Un poco de reflexión...



Quería compartir unas ideas a las que estuve dando vueltas hace unos días.  Era sobre un tema tan peliagudo para algunos, tan desconocido para otros y tan cercano para todos como es la ecología y los ecosistemas en general.

Venía a cuento por algo que observamos estando de excursión por el valle del Flumen.  Las laderas del valle, que en otro tiempo fueron trabajadas y pastoreadas, se nos presentaban ahora llenas de espeso matorral.  Coscojas, enebros, sabinas y aromáticas varias han sustituido a la cobertura herbácea que hubo durante siglos.  Como consecuencia, me comentaban que había disminuido tremendamente el número de determinadas rapaces, acostumbradas a cazar en espacios abiertos e incapaces aquí de alcanzar a conejos y otros pequeños mamíferos, que se esconden rápidamente entre los arbustos ante el peligro.  Así que se estaba empezando a desbrozar algunas zonas.


Coscojar en las laderas del Salto de Roldán

Es el eterno cuento de esta sociedad: no atacamos las causas sino los efectos.  Pero también me hizo pensar en la cantidad de gente que, amante de la naturaleza y con una idea mal entendida (en mi opinión, claro) de lo que es conservar los ecosistemas, repiten siempre que lo mejor es “no tocar nada” para que “la naturaleza vuelva a su estado original”.  Y ese “volver al estado original”, hay gente que cree que es sinónimo de un incremento de la biodiversidad.

Por aclarar un poco conceptos muy manidos, un ecosistema es un sistema formado por el conjunto de seres vivos de un área determinada (animales, plantas, hongos…) y el medio donde habitan (suelo, agua…).  Todos vivimos dentro de un ecosistema y por tanto, todos influimos en él.  Aunque pensemos que no lo estamos haciendo, seguro que por la razón que menos nos imaginemos, estamos influyendo.

Y es que un ecosistema es algo tan complicado, que incluso los profesionales reconocen no tener claro su funcionamiento.  Es la teoría del caos: Cuando en un sistema actúa un número tan grande de factores, variaciones imperceptibles en un factor, pueden desembocar en consecuencias tan importantes a largo plazo, que es prácticamente imposible determinar qué ocurrirá.  Es decir, que es muy difícil determinar como evolucionará cada factor.

Para reflexionar sobre ello, me gustaría que vierais un bonito vídeo que encontré el otro día:

http://lavozdelmuro.com/asombroso-como-unos-lobos-son-capaces-de-cambiar-el-curso-de-un-rio/#


Queda totalmente claro de qué estoy hablando y viene al hilo de lo comentado con el valle del Flumen.  Entonces empecé a darle vueltas a lo de “dejar que la naturaleza vuelva a su estado original”.

En el caso de esta zona del Flumen, que lleva habitada desde el neolítico, “volver al estado original” en mi opinión significa volver a estar trabajada, es decir, afectada por actuaciones humanas.  Y yendo al caso general, ¿alguien piensa que en nuestra vieja Europa existe alguna zona que el hombre no haya transformado?  Porque seguro que en otro continente existe, pero en Europa (al menos en la occidental) no.  Por más que consideremos que hemos visitado un bosque relativamente salvaje, habrá sido recientemente aprovechado para leña, o para carbón, o "aclarado" por cuchareros… o incluso diezmado en su día para construir los navíos de flotas como nuestra Armada Invencible o similares.

Incluso podemos descubrir con sorpresa que bosques que encontramos interesantes, provengan de una repoblación.  Porque aunque siempre asociamos las repoblaciones con las enormes extensiones de pinar plantadas a mitad del s.XX, en las que no medra otra cosa más que pinos y más pinos; existen repoblaciones realizadas en el s.XIX en las que podemos considerar ya que el bosque se ha naturalizado.  

 Inmensas repoblaciones.  En este caso en el Ibérico zaragozano.

Lo mismo que ocurrirá en unas décadas con tanto bosque que ahora podemos considerar “feo” o aburrido.  Una vez que los pinos alcancen su senescencia, comenzarán a caer, se empezarán a abrir claros, y las semillas que esperan agazapadas encontrarán su hueco.  Comenzarán a crecer arbustos, otros pinos, encinas, quejigos… o lo que corresponda en cada ocasión.

Y en cuanto a la idea de eliminar arbustos para que, por ejemplo la perdicera, pueda recuperar territorio se puede comentar otro detalle: Se ha observado en determinados montes semidesnudos, que los únicos árboles que han nacido, lo han hecho al cobijo de las jaras.  Ahí donde había una jara, la plántula encontraba el suficiente vigor para crecer, sin ser fulminada por el inclemente sol estival.  Una vez que han tenido suficiente ayuda, superarán la altura de la jara y probablemente la eliminarán.  Entonces, si hemos decidido eliminar las jaras de una ladera para que coman mejor las rapaces, ¿hemos acertado? Pues depende de nuestro fin.  Si queríamos recuperar a la perdicera, probablemente sí (al menos, a corto plazo).  Eso sí, tal vez nos estaremos despidiendo del bosque que podría dar cobijo a…digamos.. ¿un azor?.

 Jara (Cistus albidus), pirófila por excelencia

Los ejemplos son infinitos.  Tanto por parte de la Administración....  Como los "trasvases" de osos eslovenos al Pirineo, para ser tiroteados por algún cazador; o de linces ibéricos de Sierra Morena a Doñana, para ser atropellados en alguna carretera.  Cien mil ejemplos de lo que he comentado antes, que pretendemos recuperar una especie cuando lo que se ha perdido es su hábitat.  Recuperemos primero su hábitat y después ya pensaremos en la especie.

Como por parte de los administrados.....  Desde el que importa palmera ilegal a cuatro duros y nos trae al Picudo Rojo, hasta el que decide reintroducir castores en el Ebro porque le parece lo más in.  Desde el que se aburre de su cerdo vietnamita y lo suelta, al que decide "liberar" visones o al que ve un tejo centenario y decide podarlo porque su ojo crítico así se lo pide.

Porque el hombre debe entender que efectivamente, las perturbaciones forman parte del ecosistema.  Es decir, que tal vez un alcornocal “deba” sufrir un incendio cada 150 años, ya que de alguna manera, la naturaleza así lo marca.  Pero si el hombre cambia el ritmo de las perturbaciones, es decir, que por ejemplo con sus actividades, acaba provocando un incendio en el alcornocal cada 20 años, ahí sí que habrá un problema.  

Por eso, y como el hombre actúa para mal en determinadas ocasiones, me parece bien que se actúe para bien en otras.  Pero puestos a que incluso los expertos les cuesta entender bien los mecanismos de un ecosistema, pensemos muy mucho, como amateurs, antes de actuar.

Y si la actuación ha venido de manos teóricamente expertas, no valoremos tan a la ligera lo que se haya hecho, porque los problemas con tantos "ángulos" no tienen las soluciones tan maniqueas a las que estamos acostumbrados en este país.  Pero eso sí, lo que quería con este texto es provocarnos a todos un poco a que leamos y reflexionemos sobre todas las actuaciones que veamos.  Tengamos espíritu crítico y tal vez forcemos a nuestros dirigentes a decisiones más concienzudas y sosegadas.   

Al menos, esta es mi opinión.
 
Hasta ahora, porque al igual que un ecosistema, siempre está evolucionando.

4 comentarios:

  1. Pues estoy de acuerdo en parte contigo. Vamos a ver. Como norma, la actuación del hombre en el monte (o en el bosque) desde mediados del siglo XX hasta la actualidad ha sido literalmente "pacagala". Una cosa es la intervención de la sociedad tradicional, que ha desaparecido, y otra es lo que se hace ahora en determinados lugares donde prima, casi indefectiblemente, el sacar rendimiento económico. A mi se me eriza el pelo cada vez que sale un politicucho de éstos diciendo que "hay que limpiar el monte". Además, si te argumenta que es para evitar incendios...pues ya está, haber quien se opone a eso. Con esa excusa se han hecho auténticas barbaridades hasta convertir un bosque con sus árboles, sus arbustos y sus herbáceas en un cultivo monoespecífico de pino, por ejemplo. Y ojo, que para que sea rentable, por supuesto, no se saca con caballerías como antaño, se saca con skider o con tractor con todo lo que ello lleva aparejado de tiraderas, pistas y demás. Te invitaría a que te dieras una vuelta por el pinar de Casbas, subiendo a Oturia, y verás que hay pistas que se pueden cruzar holgadamente tres camiones. Claro, hay que vigilar... ¿y las ganas? ¿y los medios? ¿y el personal? Desgraciadamente, en la mayoría de estas actuaciones solo prima el interés pecuniario y la biodiversidad o la ecología les suena de cosas de gipis.
    El erizón, por ejemplo, es la respuesta de a naturaleza a suelos paupérrimos por incendios y pastoreo secular. Ahora hay hectáreas y hectáreas de erizón que cierra viejas heridas. Allí caerá la semillita que dará lugar al pino y éste al bosque que vendrá en dos o tres generaciones. Pues hay mucho listo que se empeña en eliminar el erizón. Que no se puede andar y que no hay tasca para el ganado. ¡Pero si no hay ganado!, ¡Por eso nace el erizón!. Llámame radical si quieres, pero hoy por hoy, en Europa y más concretamente en la Península, no se debería tocar el monte mas que para lo estrictamente necesario. Tampoco estoy hablando de que arda y lo dejemos hasta que se apague pero insisto, la naturaleza tiene sus propios medios de recuperación y de evolución sin que tengamos que meter la manaza nosotros.
    Hala, saludos...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así me gusta! Veo que he cumplido mi objetivo, que era provocaros. Además, dejarlo por escrito fuerza un poco a ordenar pensamientos, algo que siempre va bien!
      Pues estoy de acuerdo en casi todo contigo. Como te puedes imaginar, estoy en contra de las actuaciones al estilo de las que he descrito, que parecen inventadas por alguien fuera de la realidad… Pero tampoco te creas que estoy totalmente a favor del que decide no hacer nunca nada.
      ¿Por qué? Por lo que he explicado. La naturaleza que podemos observar es siempre el resultado de siglos y siglos de convivencia con el hombre. Es decir, que el paisaje, la biodiversidad, TODO, es el resultado de milenios de acción mutua hombre-naturaleza. Ahora el hombre ha desaparecido de muchas zonas y por tanto todo ha cambiado. ¿a peor? ¿a mejor? No lo sé, como digo es muy complicado comprender bien estos procesos. Simplemente es diferente.
      El problema es que como el estilo de vida ha cambiado y no se puede actuar de modo global como antiguamente, se ponen parches. ¿Qué antes se pastaba y por eso no había matorral? Pues para quitar el matorral ahora decidimos desbrozar. ¿es lo mismo? Pues no, porque ya para empezar estamos gastando energía (y por tanto, dinero) en desbrozar. Si pretendemos ser sostenibles, habrá que gastar energía donde sea necesaria. Por eso digo que hay que pensar muy mucho como se actúa. Por no decir que de paso abonaban el suelo… y un largo etcétera, que es lo que trataba de explicar con el vídeo.
      Pero eso sí ¿Qué ahora se actúa para sacar un rendimiento económico? Bueno, y antes también o más, no nos olvidemos. De hecho, en la mayoría de valles la naturaleza ha avanzado mucho desde que el hombre abandonó la zona a mediados del s.XX. Como leí en un buen libro, antes esquilmábamos los recursos de nuestros valles. La sociedad ha cambiado y ahora estamos abandonando nuestros valles para esquilmar los recursos de gente que vive a miles de kilómetros de nosotros. Es lo que nos ha tocado vivir.
      En mi opinión, hay que exigir planteamientos sostenibles, serios y estudiados a nuestros dirigentes cuando planifiquen la gestión forestal (si hablamos de bosques, como mencionabas en Oturia), pero se puede hacer. He leído artículos de Castilla y León donde han vuelto a la saca con mulos y todo el mundo está contento. Que el bosque no va a empeorar por eliminar determinados pies. A eso me refiero, que toda la vida se ha hecho. Lo que ocurre es que ha cambiado tanto en tan poco tiempo, que no sabemos como evolucionará la cosa de aquí a 50 años. Por cierto, que espero verlo y si acierto con las teclas, os lo pondré en el blog! :-D
      Saludos!!

      Eliminar
  2. Oscar, creo que tienes mucha razón en lo que dices. Desde luego en la vieja Europa es así. La presencia de representantes del linaje humano (Homo) se remonta hasta hace 1.3 millones de años aproximadamente y desde entonces venimos dando forma a los ecosistemas en Iberia. Otra cosa bien distinta son las Américas donde la presencia de homínidos empieza con nuestra propia especie hace sólo unos 13.000 años. En Mallorca, donde yo vivo, llegaron los humanos hace 4.300 años y los bosques de encinas/acebuches habían surgido sólo unos cientos de años antes. Hasta ese cambio (unos 5.000 años atrás) el bosque había sido mesófilo y antes laurilsilva. Por tanto la mayor parte de la historia del encinar se ha dado con los humanos dándoles forma. Si olvidamos eso no entenderemos nada de lo que vemos a nuestro alrededor al salir al monte. Es más, la actividad agrosilvopastoril de nuestros ancestros se puede ver como un sustituto funcional de la labor que realizaba toda una hueste de enormes mamíferos herbívoros extintos. Esa situación imaginaria de todo el territorio cubierto de bosque tiene poco de natural. Esa megafauna se encargaba de mantener espacios abiertos y generar mosaicos que disparan la biodiversidad al permitir la coexistencia de especies de espacios cerrados y abiertos. Por eso es tan alta la biodiversidad en el Mediterráneo, porque nuestra actividad neolítica (que duró hasta hace dos días) crea mosaicos que dan cabida al azor y al águila perdicera. Al urogallo y a la perdiz. "Natural", natural (definido como sin intervención humana) hay poco aquí. Lo suyo es darse cuenta de que el ser humano también es parte de los sistemas naturales y que sus actividades son también naturales. Al menos las agrosilvopastorales tradicionales. Las de la era industrial probablemente no siguen los ritmos de la naturaleza y deban considerarse aparte. Como la llegada de "marcianos" poseedores de fuentes de energía capaces de destruirlo todo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola! Me alegro que te hayas pasado por aquí. Pues sí, suscribo al 100% lo que dices. En muchos sitios he leído que el bosque mediterráneo está poco estudiado. Que se pretenden aplicar los estudios hechos al bosque templado centroeuropeo y eso es poco menos que imposible. Nuestros sistemas mediterráneos son tan distintos en todo y hay tantas variables que sopesar, que es muy complicado (por no decir imposible) adoptar una decisión que "le vaya bien" a todos esos factores en juego. En fin, por lo menos, que seamos conscientes de ello, en vez de repetir las consignas que nos intentan meter en la televisión... Gracias por tu comentario y cordiales saludos desde la Península!!

      Eliminar