lunes, 31 de marzo de 2014

El almendro: milenios anunciando la primavera al hombre

Hace unas pocas semanas pudimos empezar a disfrutar de un espectáculo que, tácitamente, todos consideramos el mejor heraldo de la llegada de la primavera: la floración del almendro.

¿habéis pensado por qué sucede esto? ¿por qué las plantas parecen "saber" cuando florecer?

Para explicarlo hay que recordar que los frutales caducifolios que todos conocemos (almendro, melocotonero, cerezo, peral…..) entran en dormición al llegar el invierno, es decir, que paralizan su desarrollo, para ahorrar energía y poder afrontar las malas condiciones invernales.

Cerezos y almendros en flor en Valdejalón (Zaragoza)

Para romper dicha dormición y volver a crecer, echar hojas, ramas, flores, etc; se descubrió que las plantas necesitan acumular una cierta cantidad de las llamadas “horas-frío”, es decir, que durante el invierno la temperatura ambiental debe bajar por debajo de 7ºC un determinado número de horas.  Cada frutal tiene distintas necesidades de frío y si no se cumplen, se producen distintos efectos: retraso en la apertura de yemas, brotación irregular, crecimiento anómalo, etc.

El almendro (Prunus dulcis) es una de las especies con menor necesidad de horas-frío (entre 100 y 500, según variedades), frente a 400-1000 del nogal u 800-1200 del avellano.

                             Paisaje humanizado en la Sierra de Algairén (Zaragoza)

Una vez roto el reposo, podemos preguntarnos ¿cuando decide la planta florecer? No os asustéis por el nombre, pero se denomina fotoperiodismo a la respuesta de las plantas ante la duración relativa de luz y oscuridad en el día.  Es decir, las plantas reconocen que las horas de luz diurna van variando conforme avanza el año, y una de sus respuestas es la floración.  No obstante, hay plantas que son influidas por este fenómeno del fotoperiodismo y otras que no.


Es el caso del almendro, insensible al fotoperiodo y que tras haber recibido sus horas de frío (mucho menores que en otros frutales), solo necesita unos días de temperaturas un poco más altas al final del invierno para poder florecer.

 Plantación aterrazada en el Valle del Aranda, Sistema Ibérico.
 
El almendro es un viejo compañero del hombre.  Es citado ya en el Génesis como un árbol cultivado, por lo que llevamos más de 4.000 años disfrutando de sus flores y frutos.  En nuestro caso, en el paisaje serrano aragonés es un árbol muy común por varias razones:
Primero, porque las especies leñosas se adaptan muy bien a las pendientes, plantadas en las típicas pequeñas fajas paralelas a las curvas de nivel.

Además, es una especie muy rústica, que acepta condiciones muy complicadas que otra especie no aguantaría, tanto climáticas, como edafológicas.  Por debajo de 300-400 mm de precipitación anual la producción baja tanto que se convierte más en un aprovechamiento que en un cultivo.  No obstante, sigue teniendo su hueco, en zonas donde probablemente no podríamos tener otra producción.


                              Almendros silvestres, conocidos generalmente como "bordes"

Otra de sus peculiaridades es su fruto, que se va volviendo más duro y correoso al ir madurando, hasta que se seca totalmente.  La "carne" del fruto del almendro es lo que quitamos cuando decimos que vamos a escoscar las almendras. 

En cuanto a la almendra en sí, puede ser dulce o amarga.  La peculiaridad de las almendras amargas (que podremos encontrar en muchos almendros bordes de cualquier ribazo) es la amigdalina, un componente que en contacto con la saliva se transforma en cianuro.  En muchos textos redondean en 20 almendras amargas como dosis letal para un adulto, aunque en otros más técnicos, dan cifras mucho más altas (y razonables).  No obstante, si notamos el sabor amargo a tiempo, no está de más no comerla.

Pese a estos datos un poco tétricos, está claro que el almendro lleva siglos alegrándonos la retina, cuando vemos que la naturaleza, de nuevo, vuelve a abrirse paso.
 
Flor de almendro, de Van Gogh

6 comentarios:

  1. Bonitas fotos y un texto ameno y didáctico como siempre. Desconocía lo del cianuro, y mira que me habré comido almendras amargas !! Saludos.

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    1. Muchas gracias David! Por cierto, que también las almendras verdes llevan amigdalina. Se me han quedado cosas varias en el tintero, así que igual hago una 2ª parte.. ;) Saludos para ti también!

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  2. Magnífico Óscar. Da gusto aprender cosetas de éstas...ya tengo otra cosa más para contar a mis clientes / alumn@s y demás personas que se dejan guiar por mí por estos montes.
    Saludos

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    1. Muchas gracias J.Miguel! Pues nada, os voy a tener que regalar algo como agradecimiento por lectores asiduos. Una foto dedicada o algo así.. Ya intentaré hacer otra entrada con cosas que se me han quedado por contar, para que no se hiciera demasiado largo. Y contento de poder ayudar en lo que pueda! Saludos!!

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  3. Los campos son geniales! Me ha encantado ver un post con estas maravillosas fotografías, alegran a una la mañana

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    1. Me alegro que te hayan gustado las fotos! La verdad es que en primavera el campo está insuperable... Un saludo y gracias por tu comentario

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