lunes, 12 de septiembre de 2016

Pardina de Carcavilla

Os presento algunos detalles de un artículo que amablemente me publicaron en APIAC, la revista de Ayerbe y comarca.  Hablo de un lugar tan a la vista como desconocido, que podemos contemplar unos metros más abajo de la presa del Pantano de La Peña. 

Pantano de La Peña

La Pardina de Carcavilla es un enclave heredero de una larga serie de avatares en los que incluso los historiadores difieren; aunque lo que sí parece estar claro es que en el lugar donde ahora se levanta la central no debió haber ningún asentamiento medieval. Un poco más al norte, donde ahora encontramos un corral (Lat. 42º 22’ 34’’ N / Long. 0º 44’ 33’’ W) parece que descansan las ruinas de la iglesia de Cacabiello, de ahí probablemente que en los mapas del IGN y otros aparezca la denominación “Pardina de Cacabiello”. 


Carcavilla

La serie de edificios que vemos desparramados por la ladera, tal vez por confluir aquí distintas historias, crean confusión.

A finales del s.XIX, Carcavilla era una pardina propiedad de la familia Otal con uso principal previsiblemente ganadero, es decir, que no estaba habitada. Carcavilla pertenecía por aquel entonces al término de Ena, enclavado entre Riglos, Murillo y La Peña. 

Carcavilla, antiguo término de Ena.  Fuente: IGN


En 1887 y ya con una vivienda construida se instaló en la pardina el matrimonio formado Francisco Muñoz Campos, natural de Biel, y Plácida Lazcorreta del Buey, natural de Agüero; acompañados de al menos 7 hijos, todos ellos nacidos en Biel.

Podemos imaginar las condiciones de vida de la época siguiendo las vicisitudes de este matrimonio. Al poco de llegar, el 26 de abril de ese mismo 1887, falleció su hija Simeona con 8 años. Al año siguiente nac otro hijo, Cándido, que fallec pocos meses después, ese mismo 1888.  La desgracia no dejó de cebarse con la familia, ya que se repitieron las circunstancias con otros dos hijos, Consuelo (que nac en febrero de 1890 y falleció en diciembre de 1891) y Elodia (nac y falleció en 1891, con un mes de edad).

En primer plano, vivienda de la familia Lazcorreta.

Plácida Lazcorreta del Buey era la hija mayor de Mariano Lazcorrreta Luis, un médico-cirujano de Bolea y Simeona del Buey Lacasta, natural de Santa Eulalia de Gállego. Como en tantas otras casas, el primogénito varón de los Lazcorreta-del Buey, Pascual, continuó con el trabajo de médico-cirujano de su padre; mientras el segundo hijo, León, se hizo sacerdote, ejerciendo por Arbués y Javierrelatre y llevando como casera a su otra hermana, Gregoria.

En 1897 y pese a la mala suerte con la descendencia del matrimonio pardinero, Gregoria Lazcorreta del Buey, hermana de Plácida; decidió comprar la pardina a la viuda de Otal.

Por aquellas fechas ni siquiera estaba construido el pantano de La Peña, aunque la zona estaba bastante activa. Alrededor de 1860 se había finalizado la carretera de Zaragoza a Jaca, con lo cual ya podía circular el tráfico de diligencias y carruajes. Y en 1893, recién construida la línea del ferrocarril, pasó la primera locomotora con destino Jaca.


De izquierda a derecha: Capilla, edificio pardinero y venta. El resto de edificios de este enclave, como el que vemos detrás, están ligados a la central.

Los acontecimientos se sucedieron con rapidez y dos años después de la compra, el 14 de noviembre de 1899, los hermanos Lazcorreta-del Buey vendieron parte de la pardina al Conde de Gabarda por 750 pesetas. Concretamente el paraje llamado “La viñona”, donde el conde pretendía construir “una casa de máquinas para fuerza eléctrica”. Será el origen del aprovechamiento eléctrico de Carcavilla, que obtiene electricidad mediante el salto de un agua que, proveniente del río Gállego (próximo a su confluencia con el Garona), atraviesa el monte en una tubería enterrada y vuelve a caer al Gállego a los pies de la pardina (¡Recordemos que el salto de Carcavilla no tiene nada que ver con el pantano de la Peña!)

Como curiosidad, el 24 de agosto de 1904 se logró transportar energía obtenida en Carcavilla hasta Zaragoza, mediante una línea de alta tensión, siendo por muchos considerado como el primer transporte de energía eléctrica en corriente alterna de España.

Pese a estar conviviendo ya con la Central, la pardina siguió muy activa. De hecho, entre finales de 1906 y 1907 se construyó una casa adosada a la vivienda pardinera, con función más que posible de venta. Todo ello de seguro girará en torno al gran movimiento de obreros que había en la zona con motivo del inicio de las obras del Pantano de la Peña. 

La belleza también presente en lo pequeño

Con el paso del tiempo el primogénito del matrimonio, Federico Muñoz Lazcorreta, se casó con Trinidad Otín, natural de Gésera, y pasó a hacerse cargo de la pardina. Su hermano León se quedó de “tión”, aunque acabó también casándose.

Finalmente, la familia Muñoz-Lazcorreta vendió la pardina de Carcavilla a ERZ en 1928A partir de la venta a ERZ ya no hubo pardineros en Carcavilla, aunque los terrenos siguieron usándose, por ejemplo, como pasto para la dula (el ganado común) de Riglos.  Los antiguos edificios actualmente tienen todos uso como vivienda vacacional.

5 comentarios:

  1. Me ha parecido muy interesante tu artículo sobre la pardina de Carcavilla y los datos que sobre ella aportas, dado que yo siempre busco información sobre mis antepasados, Aunque te ha faltado uno que era mi bisabuelo del cual te puedo aportar datos
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Asun! Me alegro que te haya gustado. Tengo algún dato más que no he puesto por no aburrir.. ;-) ¿Quien era tu bisabuelo? Mándame un mensaje privado a martinestallo@yahoo.es y te contesto si tengo algún dato más. Si tienes cualquier dato que quieras compartir, por mi encantado! Saludos y gracias por tu comentario!

      Eliminar
  2. Interesante artículo en el que aparece citada Plácida Lazcorreta del Buey. Curiosamente, hermana de Pascual Lazcorreta del Buey, médico de Burgui (Navarra) durante varios años (1883 a 1885, 1914 a 1918...) y del que hemos localizado su ya casi ilegible tumba en el cementerio de Burgui. Historias anónimas rescatadas del olvido a través de inquietudes personales como Holartica o La Kukula.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola! Esta es una de las grandes ventajas de internet, que se pueden ir cuadrando gigantescos rompecabezas que en otro tiempo hubiese sido imposible. Y sí, hay que intentar rescatar toda esta letra pequeña que esconde la historia de nuestros pueblos, cada uno en la medida que podamos. Gracias por tu comentario! Salud y suerte en el camino!

      Eliminar
  3. por cierto, que además de guardar innumerables lazos con el de Ansó, que preciosidad el Valle de Roncal! Me encanta...

    ResponderEliminar