miércoles, 30 de abril de 2014

El espino albar

El otro día un amigo de Irún, tras haber visto que escribía sobre un bosque navarro, me retó a escribir sobre la comarca del Bidasoa.  

Obligaciones familiares varias me impiden ir por ahí próximamente, y aunque lo lograse, intentaría que fuese en temporada de sidrerías, así que seguro que acabaría (de nuevo) por no ir a ver nada.




Típico aspecto arbustivo del espino albar

Por eso, creo que va a estar complicado.  No obstante, voy a comentar cuatro curiosidades sobre el espino albar o majuelo (Crataegus monogyna), por si puedo aportar algo nuevo a alguien (Iñaki, no te vayas todavía). 


El majuelo es un arbusto o árbol (suele verse más como arbusto) que estas semanas está en floración.  Como siempre, la fecha exacta de la floración varía según el lugar donde nos encontremos (más o menos fresco). 

De hecho, los ingleses tienen un dicho sobre no desabrigarse hasta bien avanzada la primavera (ne'er cast a clout 'til may is out).  Se refiere al florecimiento del espino (llamado "may"), no al mes de mayo; aunque equivale a nuestro dicho “hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo”.

Precioso arbusto en plena floración

Solo por la intensidad de su olor y color, merece la pena acercarse a verlo, olerlo y reconocerlo. Además, una vez identificado es muy difícil confundirlo, por la forma tan típica de sus hojas profundamente lobuladas.

También nos alegra con sus coloridos frutos cuando se acerca el invierno.  Frutos que además son muy valiosos para los pájaros, cuando los alimentos comienzan a escasear.


Inconfundibles hojas lobuladas del espino albar

Los animales también han aprendido a darle diversos usos.  Por ejemplo, el alcaudón, que gusta de usarlo como despensa, y ensarta a sus víctimas en las espinas de las ramas interiores del arbusto. 

Del espino albar se aprovecha casi todo, porque independiente de su aspecto estético y como la inmensa mayoría de plantas, ha sido utilizada desde antiguo para numerosos usos.

Sus hojas jóvenes son consumidas en ensaladas. 
Y los frutos, llamados majuelas o "manzanetas de pastor" sirven para hacer vino, mermeladas o agregar sabor al brandy.  Incluso se usaba en Centroeuropa para hacer una harina con la que se elaboraba pan.

Pero sus funciones más importantes son como infusión, ya que arregla casi cualquier problema relacionado con el corazón y la tensión:


El espino al final de temporada

- Insuficiencias cardíacas, arritmias, anginas de pecho, sedante en problemas por taquicardias, angustias sentimentales varias, insomnio y un largo etcétera.


- Regula la tensión arterial (problemas de hiper/hipotensión), arteriosclerosis, mala circulación periférica....


Detalle de frutos y hojas

Y ya entrando un poco en el tema etnológico, os cuento una leyenda que relata como un pastor guipuzcoano, llamado Rodrigo de Balzategui, caminaba solo por el monte cuando escuchó un cencerro entre unos arbustos. Al acercarse encontró la imagen de una Virgen sobre un espino blanco y sin dar crédito a lo que veía, exclamó: “¡Arantzan Zu!”,expresión en euskera que significa: “Tú, entre los espinos!”.  

Sea historia o leyenda, el propio término arantzazu se compone de "arantza" que se traduce como "espino" y el sufijo "zu" que indica "abundancia", por lo que significa algo así como "abundancia de espinos".

 Nuestra Señora de Aránzazu, patrona de Guipúzcoa (wikipedia)

A raíz de esta aparición, se construyó en el lugar un Santuario de la que a la postre sería la patrona de los guipuzcoanos, Nuestra Señora de Aránzazu.  Este Santuario pasó por numerosas vicisitudes durante varios siglos, hasta su impactante aspecto actual.  Por eso, por nuestro espino albar, vemos sus torreones llenos de espinas y por eso la imagen de la Virgen de Aránzazu suele presentarse sobre un tronco de espino y con un cencerro al lado.

Por cierto, que en el resto de la Península también esta planta ha provocado la existencia de diversas "Nuestra Señora del Espino", como Burgo de Osma (Soria), Hoyos del Espino (Ávila), Membrilla (Ciudad Real).....

Lo que puede dar de sí un pequeño arbusto.


martes, 22 de abril de 2014

El bosque virgen de Aztaparreta

Este puente aproveché para visitar otro de esos sitios que tenía en mente hace días: El bosque virgen de Aztaparreta.

Pero virgen de verdad, no un apelativo turístico más.  En el límite nororiental de Navarra, en el Rincón de Belagua, podemos disfrutar de un bosque con las características que debería tener un bosque que no haya sido tocado por el hombre.  ¿y de qué características hablamos?



 Bucólico paisaje de Aztaparreta

Pues en esta zona estamos hablando de bosques templados del Pirineo occidental, donde el máximo forestal sería un hayedo-abetal, con alguna otra especie aislada, como tejos, olmos de montaña, etc.  Así que cuando empecé a leer sobre este bosque, pensé ¿cómo se ha logrado conservar?

  Camino hacia el Rincón de Belagua

Son diversas causas, que sumadas, han dado como resultado esta pequeña joya.  La zona ha estado poblada desde el neolítico, como atestiguan los numerosos dólmenes de Guarrinza y Lizara (en el lado oscense) y Arrako (en el lado navarro).  Lógicamente, también el ganado fue importante desde antiguo, con las grandes estibas de Belagua, Belabarze, Zuriza, Oza, etc; aunque las laderas más abruptas siempre quedaron al margen de esta actividad.

  Collado de Aztaparreta y umbrías de Txamantxoia

Lo que afectó a la mayoría de estos bosques fue la explotación forestal que comenzó a partir del s.XVI, con la construcción de los Canales de Tauste e Imperial.  La Marina española, por su parte, comenzó a exigir grandes fustes de abeto para la construcción naviera; por lo que las almadías (en el lado navarro) y nabatas (en el lado oscense) desalojaban grandes cantidades de troncos por los ríos pirenaicos.

  Inicio del camino en Belagua

En los ss. XVIII y XIX fue la revolución industrial la que afectó a la práctica totalidad de bosques no explotados, ya que se comenzó a extraer madera y carbón vegetal para el funcionamiento de minas.  Así que en esta zona solo quedaron varias selvas vírgenes dispersas en Ansó, Hecho y Roncal; hasta que el hombre se las ingenió para acceder a sacar los troncos de las laderas más inaccesibles a través de cables, a la vez que mejoraban las carreteras y en los años 60 se prolonga la carretera de Belagua hasta Francia.

  Precioso ejemplar de abeto, que se niega a ser comido por las hayas

Los primeros intentos de explotación de este bosque, bien para los numerosos aserraderos cercanos, bien para la proyectada estación invernal de Belagua; se topan ya con movimientos conservacionistas que, presionando, finalmente han convertido Aztaparreta en Reserva Integral.

  El gran índice de area foliar (LAI) del haya hace que el sotobosque sea casi nulo

Este bosque se encuentra en el paco del Pico Maz o Txamantxoia, que habréis podido ver si habéis estado en Linza para subir por ejemplo Petrechema.  El bosque queda justo en la vertiente que no se ve desde aquí.  Para conocer bien la zona, recomiendo la excursión que proponen en Mis escapadas por Navarra.

Como buen bosque virgen, no tiene senderos ni nada similar.  Así que recomiendo seguir las indicaciones de esa web.  Llevar GPS con el track cargado y hacer la excursión en el sentido indicado, ya que es un terreno abrupto, y es fácil de descender pero muy antipático para subir.  Podréis disfrutar de los paisajes que veis en las fotos y de soledad total (al menos en el bosque).

 Hayucos comidos.  Con hasta un 43% de aceite, son una importante fuente alimenticia para la fauna.

Identificaréis el repiqueteo de los Picos en los troncos y veréis numerosos restos de vida animal.  No en vano esta zona es rica en fauna amenazada como el mochuelo boreal, lagópodo alpino.., e incluso hay localizados al menos dos cantaderos de urogallo. 

 Pico Maz o Txamantxoia (1.945 m), visto desde Zuriza

Un bosque de estas características necesita alrededor de 500 años para volver a su madurez, por lo que debemos de ser conscientes de que hay que ser lo más respetuoso posible.  Ni poner hitos, ni dejar restos de comida, ni llevarnos nada… en resumen, que tras nuestro paso no quede ni peor ni mejor (si alguno tiene la iluminación de “mejorar” algo), sino exactamente igual que estaba antes de llegar nosotros.




Nota:  Si quieres saber un poco más sobre estos temas, visita "Sobre Bosques Viejos".

miércoles, 16 de abril de 2014

Solo apto para extremófilos: Las Saladas de Monegros

Hace pocas semanas visité las Saladas de Sástago y Bujaraloz.  Me apetecía hacerlo desde hace años, cuando leí un artículo en el que comentaban que iban a hacer unos experimentos en la zona, por su parecido con Marte (pobres monegrinos, qué fama les ponen siempre...).

Las Saladas de Sástago-Bujaraloz son un complejo lagunar de carácter endorreico ubicado en una estepa salina, cuyos límites incluyen 26 cubetas lagunares y considerado como el más extenso e importante de Europa. 

 Condiciones extremas para la vida

La similitud entre estas Saladas y el paisaje de Marte hizo que en 2011 vinieran aquí expertos del Instituto de Astrobiología de Madrid, asociado a la NASA, que llevaban 7 años trabajando en la creación de la primera estación medioambiental que España iba a enviar a Marte. 

Vinieron a experimentar con un conjunto de sensores de viento, humedad, radiación ultravioleta y temperatura del suelo; ya que según declaraciones de los propios expertos, la elevada salinidad de las aguas, la extrema aridez y los fuertes contrastes térmicos convierten esta zona en un "análogo terrestre de Marte, es decir, un lugar con características geológicas, mineralógicas o climáticas muy singulares". 



 Arthrocnemum macrostachyum, planta sahariana presente en las Saladas

Solamente organismos denominados extremófilos, es decir, amante de lo extremo, son capaces de soportar condiciones tan adversas.  En el plano humano encontramos al hombre monegrino: acostumbrado a lidiar con un clima que le brinda una oscilación térmica anual de más de 50ºC, precipitaciones de 300 mm/año y de postre, ración y media de cierzo.

 Pequeño crustáceo prehistórico habitante de estas aguas, es Artemia salina

 En el plano vegetal encontramos a primera vista a dos primos hermanos, el sisallo (Salsola vermiculata) y la capitana (Salsola kali), al famoso albardín (Lygeum spartum), la sosera (Atriplex halimus) y similares.  En general, es flora típica de suelos salinos o de suelos yesosos (conocida como flora gipsófila). 

 Colonia de Artemia salina

Como curiosidades animales y aparte de la gran riqueza ornitológica, encontramos Artemia salina, un crustáceo prehistórico de color rojizo y causante, al concentrarse en gran número, de las tonalidades rojizas que adquieren muchas veces las aguas de las saladas.

Solemos encontrarlo en este tipo de hábitats porque es capaz de vivir en aguas casi saturadas de sal. 

 Restos de las balsas de evaporación

Si visitamos las saladas encontraremos gran cantidad de flora específica de estos lugares.  Un excepcional libro para conocer más la riqueza de este hábitat es "Las saladas de Monegros y su entorno.  Hábitat y paisaje vegetal", publicado por el Centro de Protección de la Naturaleza de Aragón.


 Curioso paisaje el de las Saladas



El agua de estas Saladas procedía de pozos, canalizándola hasta las eras de evaporación, donde, entre mayo y octubre, se evaporaba y se obtenía la sal.  Esta sal se almacenaba en otros edificios auxiliares, para su escurrido.


No obstante, estas sales obtenidas por precipitación de aguas salobres suelen tener un sabor amargo, debido al contenido en magnesio; por lo que se solían usar para salazones.  Por ello, se solía mezclar con sal gema (obtenida en yacimientos) en Bujaraloz.  Como siempre, la falta de rentabilidad hizo que en el s.XX estas Saladas acabaran cerrándose.

Ya veis, sin salir de Aragón podemos encontrar de todo.


 Ruinas de la vivienda principal de las Saladas

Para más información:
- Ruta por las Saladas de Monegros.
- Vistazo general para conocer qué ver en las Saladas.

lunes, 7 de abril de 2014

El bosque de la Pardina del Señor

El bosque de la Pardina del Señor es uno de esos bosques que siempre has oído, siempre te ha apetecido visitar y nunca has encontrado el momento. 

Fue escogido hace tiempo como uno de los 10 mejores bosques de la Península Ibérica, y si bien es verdad que hoy en día es imposible encontrar algo de lo que no se haya hecho un ranking, nadie podrá discutir sus tremendos valores de biodiversidad.

 Fanlo, frente a las Sestrales, Peña Montañesa....

Desde luego, el mejor momento de este bosque es el otoño, cuando la paleta cromática de sus hojas dejará sin aliento a más de uno.  Ahí entenderéis la frase del Conde Russell, cuando dijo que “los Pirineos son capaces de dar a los santos del cielo nostalgia de la tierra". 
  
 Tranquilidad asegurada en Ballibió

No obstante, cada estación tiene su aquel, para comparar y comprender mejor el bosque.  Algo tendrá este territorio cuando ya la Ronda de Boltaña, en su canción "Niña bonita", avisa: "...Mira que si tú no me amas, yo me'n voy ta Ballibió"..   Debe ser un buen sitio de retiro, para reflexionar...    ;-)
  
 Hayas y abetos dan el toque de color en invierno

Lo que ocurre es que hasta hace poco no existía ninguna ruta que se internase en dicho bosque.  Recientemente se abrió un nuevo trazado del GR-15 (que hasta ahora unía Fanlo con Sarvisé siguiendo la carretera), saliendo igualmente de Fanlo por la carretera y desviándose al poco en una bajada pronunciada, para cruzar el barranco de Chate e internarse en la Pardina del Señor.

 Este tronco estaba puesto a modo de palanca, antes de que se me ocurriera usarlo para cruzar

Lo ideal, lógicamente, es preparar la salida con una combinación de coches, dejando uno en Fanlo y otro en Broto (o Buesa, si se quiere acortar 1 hora).  Yo iba solo, así que no me quedó otra opción que ir hasta donde me dio tiempo y volver a Fanlo.  El trayecto completo son escasamente 6 horas y 600 m de desnivel positivo.

 Bonitos torrentes

El único “pero”, por poner algo, es un tramo muy corto (pocos metros) que pasas por debajo de una pared con mala pinta, antes de internarte en el bosque.  A estas laderas de flysch, le sumas la saturación de agua de las últimas lluvias y un toque de gelifracción, y tienes una mezcla no apta para todos los públicos.  Los cascotes que se veían al pasar dejan claro, en mi opinión, que habrá que apañar un poco mejor esa zona si este sendero se quiere conservar. 

 Preciosos ejemplares de muchas especies.   Aquí un inmenso quejigo adorna el camino.

Estuve toda la mañana y no tuve más compañía que el sonido incesante de los pájaros y el agua, que llevaremos siempre cerca y cruzaremos en varias ocasiones.  En el barranco del Chate estuve un rato haciendo comedias para cruzar, porque había un tronco puesto de palanca, un tanto seco… (y tan seco!).  Conforme avanzaba, crujía, crujía.., hasta que se partió.  Pero bueno, si te gusta hacer comedias, no hay problema.  No es la primera excursión que se me iba al garete los últimos tiempos por no cruzar barrancos o ríos un poco creciditos, así que como aquí no había peligro e iba bien de tiempo, sin problemas.

 Carnuz vieja de jabalí.  Muchos tramos de la ruta se veían foriconiados por estos ungulados

Ya he hablado en alguna ocasión de las Pardinas (clicad aquí si queréis recordarlo), y toda esta zona pertenecía a una más de aquellas explotaciones.  



Según me contaba Noguero, el último pastor trashumante de Fanlo, en este caso la antigua Pardina Ballarín pasó a llamarse Pardina del Señor después de que dicha Pardina fuese adquirida por la Casa El Señor, de Fanlo, más o menos a finales del s.XIX.


En aquella época vivían en la pardina únicamente dos mujeres, que acabaron yendo a vivir a Fanlo y la pardina pasó a ser propiedad de Casa El Señor.  Vivían principalmente de la ganadería, aunque tenían algún campo bueno en el Barranco Ixós.  No obstante, es una ladera que no permitía tener campos grandes, por lo que las producciones de cereal eran más bien testimoniales.
 
 Pardina del Señor o de Ballarín

Cuando los dueños de Casa El Señor dejaron de habitar la pardina, el cuidado de la casa quedó al cargo de diversas casas de Fanlo.  Así, se sucedieron Casa Bernal, Casa Zapatero, Ramón Buisán….


Actualmente la pardina es propiedad de los descendientes de Casa El Señor, aunque el único aprovechamiento que se hace es el arrendamiento de pastos a los ganaderos de Buesa.
 Aparador a la izquierda de la ventana, y hueco tiznado del hogar (¿con su cremallo?)

Desde que fue abandonada, el bosque volvió a ocupar lo que era suyo; y ahora podemos encontrar un bosque mixto maduro, con todas las plantas que uno pueda imaginar. 

Podéis probar a pararos en medio de la ruta y contar cuantas especies estáis viendo: Hayas, abetos, pinos silvestres, avellanos, arces o quejigos son fácilmente identificables incluso en invierno.  


 Arces rodeando toda la Pardina.  Identificables por su típico fruto en sámara, el que usábamos de críos para echar a volar

No obstante, en pleno verano podremos diferenciar (si sabemos) serbales, tilos, tremoletas, fresnos y un largo etcétera.  El sotobosque es dominado por el boj, típico de las zonas calcícolas, aunque también veremos acebos, enebros, musgos, líquenes, hongos, hiedras, lianas de todo tipo…..


 Prímulas, avisando de la primavera


Resumiendo, una buena dosis de naturaleza concentrada.  Como pasa siempre en estas ocasiones, cuanto más te cansas andando, más recargas las pilas para la vuelta; así que recomiendo aprovechar el día al máximo para volver lo más recargado posible.  

Nos vemos por el camino.

 Mítica imagen de este bosque en otoño (de wikipedia)