martes, 1 de octubre de 2013

Bibán / Bibián I: Bibán....

Hoy os voy a contar otra historia sobre uno de esos temas raros que me gustan: pueblos abandonados aderezados con algo de genealogía.

En realidad hacen falta pocos motivos para visitar el alto Alcanadre, una zona de la que ya he hablado en alguna otra ocasión.  Para los no iniciados, vuelvo a recomendar, si no lo he hecho ya, el libro “La montaña olvidada.  Despoblados del alto Alcanadre”, de Arturo González.  En el libro, Severino Pallaruelo explica mucho mejor que yo los motivos por los que estos lugares son, en mi opinión, distintos a otros.

Matidero, punto de partida desde el norte

La excursión consistía en visitar Bibán desde el norte y fue corta porque el cielo me amenazó con un buen ruxiazo durante toda la mañana; y de hecho, al poco de volver al coche, descargó bien.  Además iba solo y por estos sitios es mejor no torcerte un tobillo, porque te encontrarán antes los buitres que los Civiles.  El caso es que iba rápido pensando en quedarme un rato por las calles de Bibán a disfrutar del ambiente, pero al llegar me encontré en la única calle del pueblo a un buen rebaño de cabras salvajes y una piara de jabalíes.  Salieron todos corriendo y protestando, cada uno en su lenguaje, pero como se oía continuamente el trote de las pezuñas por detrás de los barzales, decidí acortar la visita.  No sé si sería muy lógico que en otoño tuvieran crías, pero como no sé demasiado, prefiero no arriesgar.  Que las cabras y los jabalíes no son como nosotros y no se andan con contemplaciones con las visitas no deseadas.

La ruta en sí es preciosa, qué más se puede decir.  Soledad y naturaleza prístina a partes iguales.  Puedes salir de Matidero (flechas indicativas), siguiendo al recién nacido Alcanadre por la ribera y al rato ya ves Bibán, resistiendo en su altozano en la margen izquierda del río.

  Bonito ambiente otoñal en Matidero

El sendero está bastante definido, aunque en un par de ocasiones es fácil perderlo, así que si tenéis GPS, no lo dudéis.  Tras un rato caminando por la margen derecha, se pasa a la izquierda y ya poco a poco se va subiendo al pueblo.  Cuando ya casi has llegado hay un momento que el pueblo desaparece entre las buxeras y te desorientas un poco, pero vaya, sin ninguna dificultad.  Toda esa zona estaba llena de vacas pastando, pero cada uno a lo suyo, sin problemas.

El pueblo es como tantos otros de la provincia.  Siempre que entras no puedes evitar una mezcla de sentimientos, pensando en el trajín que durante siglos han contemplado estas calles, gentes que con sus alegrías y sus cuitas han pasado por este mundo y ahora solo quedan las casas con su grito mudo, observándote desde ambos lados de la calle con sus enormes ojos vacíos y su boca abierta de par en par.   

  Al fondo asoma el Cabezo de Guara

Bibán tiene tres o cuatro casas (los nombres conocidos son Nasarre, Bail y Escartina) y una iglesia, aparte de alguna otra borda.  La iglesia, cuya torre desgraciadamente cayó hace pocos años, estaba construida bajo la advocación de San José, que eran además las fiestas del pueblo. 

Además, por las fechas de los dinteles (ss.XIX y XX), las casas fueron renovadas recientemente.  Para darte cuenta de detalles que de otra manera pasarías por alto, ya digo, recomiendo el libro de “La Montaña olvidada”.  Yo esta vez directamente me llevé el libro en la mochila, como el colegial que se lleva la Espasa.

  El Alcanadre es joven pero valiente, ya se interna él solo en el bosque

El caso es que me interesaba conocer Bibán hace días, por un motivo personal.  Bibián es el apellido de mi abuela y, según el investigador y genealogista Ricardo Galtier-Martí, es un apellido toponímico, originario del lugar de Bibán.

Dicho apellido se encuentra deformado por el antropónimo Viviana, bastante habitual en la zona en la Edad Media y tanto la forma Bibán/Vibán, como Bibián/Vivián, perviven en los Somontanos de Huesca y Barbastro hasta mediados del s.XX, siendo confundidas las mismas en muchas ocasiones por los escribanos en sus transcripciones.

Bibán, un pequeño punto blanco asomando en la ladera

Realmente, haciendo un seguimiento más detenido en los Censos Electorales de 1890; vemos que el apellido, en sus distintas versiones, aparece –mayoritariamente- concentrado en un círculo con centro en Siétamo:
Bibián: Vemos familias en Arbaniés, Velillas, Fañanás, Siétamo y Junzano (y otros). 
Vibián: Labata y Angüés.
Vivián: Fañanás y Junzano (y otros).
Vibán: Bierge y Sipán.
Viván: Morrano, Bierge, Laluenga y Santa Eulalia la Mayor.

  Ruina total

Parece lógico, viendo la distribución de los apellidos, la explicación de Galtier-Martí.  Por otro lado, si la salida natural y el comercio principal de los habitantes de Bibán era con Bara; no sería tan raro que siguiendo la ruta Bara-Used, hubiesen llegado a la zona de Loporzano cruzando por el más que frecuentado camino del Mesón de Santolaria.  Al menos, tiene sentido (y mis conocimientos en el tema tampoco me permiten discutir la opinión de profesionales)  ;-).  Por otro lado, para eso está Internet.  Yo os expongo el tema por si alguien que pasa por aquí sabe algo y me descubre un poquito más del pasado. 

Bibán es una población de la Guarguera y actualmente se encuentra englobado en Boltaña.  Reuniendo todos los libros leídos y puestos a que me gusta imaginar, relato lo que creo puede ser la historia de aquel lugar.  Como soy de todo menos profesional en el tema, el que quiera corregirme, tiene la puerta abierta…

Bonita casa, con su balcón y su ventana, con ¿¿fresquera?? (ver artículo) incluida

El nombre del lugar proviene de un antropónimo latino y supongo que, al igual que otros muchos lugares, sería poblado conforme avanzaba la Reconquista.
La primera mención de que tengo constancia es a finales del año 1203, cuando el rey Pedro II realiza un intercambio con los monjes de San Juan de la Peña.  Resumiendo, el rey recibe el Monasterio de Iguácel, con las villas de Larrosa y Acín; y a cambio cede el Monasterio de San Juan de Matidero, que incluye la villa de Matidero, la denominada “selva de Matidero” y las villas de Bibán, Alastrué y Binueste.

La Iglesia

Los vecinos de Bibán tienen continuas disputas por los pastos con sus vecinos, lo que sumado a las fuertes contribuciones y la pobreza, lo llevan a la despoblación. 
Para intentar solventar la situación y las continuas disputas, San Juan de la Peña en una carta de repoblación que concede a Bibán en 1338, concreta más la delimitación de la “Selva de Matidero”, tratando además de reducir la contribución de los nuevos vecinos.

Casa Nasarre.  Las nubes casi parecían humo volviendo a salir por esta chaminera.

El Priorato de San Juan de Matidero, instalado en la zona bajo el amparo de San Juan de la Peña, era el encargado de arrendar la denominada “Honor de Matidero”, que incluía, como se ha dicho, Matidero, Bibán, Alastrué y Binueste.  En 1406 el Priorato firma un contrato con unos nuevos arrendatarios, Fortún de Villacampa y su mujer.  La población de esta Honor en esa fecha era de 32 casas y en el contrato incluso se especifica la forma en que los vecinos de Bibán debían pagar a este nuevo arrendatario: a partir de ese momento únicamente pagarían tres cahíces de trigo, dos de avena, los diezmos y alguna otra tributación que le correspondía, más las multas y homicidios si venían el caso.

  Soledad hacia los cuatro vientos

Los condiciones de vida en Bibán no debieron mejorar mucho y tanto en 1488 como en 1495 consta con un único fuego.  Antiguamente se contaban los fuegos de cada lugar, es decir, los hogares y desde entonces ha perdurado la bonita equivalencia “hogar = casa”.  La única casa que existía en aquel entonces en Bibán estaba habitada por un tal Miguel de Secorún.

  Cabras salvajes, con su inequívoco olor, por todo el pueblo

Bibán sigue constando con un único fuego en 1543, 1609 y 1646.  Probablemente, porque en el Altoaragón ha funcionado siempre el sistema de hereu o “único heredero”, por lo que la Casa familiar iría pasando del padre a primogénito generación tras generación y  si la explotación de los recursos no daba para una nueva casa, el resto de hijos se verían obligados a emigrar (o incluso que se fuese toda la familia y llegase una nueva, vistos los continuos problemas de subsistencia del pueblo).

  Bonito sendero y precioso paraje el de Bibán

En 1797 constan 26 vecinos (aunque incluyendo Ibirque, Binueste y Alastruey) y no es hasta 1857 cuando constan ya 41 habitantes.  En 1890 encuentro como habitantes de Bibán (varones mayores de 25 años):
- Juan Ballarín Riazuelo, de 70 años.
- Lorenzo Ballarín Palacio, de 54 años.
- Domingo Salomón Castán, de 72 años.

Hay una estupenda oportunidad de conocer un poco más estas tierras en un texto del gran montañero francés Saint-Saud, que recorrió el Altoaragón con intereses topográficos.  Así pues, el 16 de septiembre de 1883, Saint-Saud nos cuenta que había pasado por varios pueblos de la Guarguera -Bescós, Villacampa, Gillué, Secorún..- bajo una incesante lluvia..."saboreo huevos duros y jamón.  No hablaré más del menú de nuestras comidas en la montaña: siempre es el mismo, salvo que a veces el jamón está cocido; pero el pan es negro y el vino es de hace ocho días en lugar de ser de la cosecha anterior.  En Bibán -1.165 m- nos secamos y partimos hacia Alastrué -1.230 m-, San Póliz -1.047 m- y otras aldeas de aspecto y realidad tan pobres como la comarca. En Bagüeste (..) me veo obligado a llamar a la puerta de una de las casas del pueblo que, aún siendo la mejor, es de una pobreza relativa y de una suciedad a la que difícilmente me acostumbro.  La miseria diurna todavía pasa: pan, vino y huevos y no morimos de hambre. ¡pero la miseria nocturna! (..) ¡qué jergones! se diría que están llenos de leños. ¡qué sábanas! (..) para colmo hay que cohabitar con incontables variedades del tipo de insecto (..) Quince días después de mi regreso todavía se podía leer en cincuenta y siete puntos rojos, grabados en la mano y la muñeca derechas, el insomnio de mis noches"  Toda una descripción de las casas y la vida en ellas.

Las continuas penurias de los habitantes de Bibán, que era considerado pobre incluso para el estándar de la época, tuvieron su puntilla definitiva en la época de posguerra y la emigración masiva que hubo en el Altoaragón.  Así, en los años 60 consta ya como despoblado, sin saber ni donde fueron sus últimos habitantes ni qué situaciones se vivieron bajo estas frías cifras, con cada cerrojo que se echó definitivamente.

La Guarguera ya comienza a vestirse de otoño



Nota: Hay otra ruta que parte desde el sur, por si alguien prefiere probar.  Hay una ruta balizada circular, Bara-Bibán-Binueste.  Paisajes y naturaleza igualmente garantizados. Salud!

 El molino de Bara, en el camino desde el sur

4 comentarios:

  1. Gracias por la mencion de mi libro. Precioso articulo. Arturo gonzalez.

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  2. Muchas gracias! (por lo del artículo) y de nada! (por lo de la mención). Simplemente es de agradecer que en esta zona tan extensa en superficie y tan reducida en bibliografía apareciera un libro como el tuyo. Muchas horas echadas en el monte y en ordenador, no lo dudo. Salud y a disfrutar del camino!

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  3. me ha gustado tu articulo, creo que se lo voy a enseñar a mi madre de casa Nasarre,si tiene alguna corrección que hacer, te lo hará saber ,tenlo por seguro ,aunque ella nunca habló de Bara como salida natural,sino de matidero

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    1. Hola anónimo!
      Muchas gracias por tu comentario y encantado de que te hayas pasado por aquí. Paraje precioso donde los haya! Y sí sí, no dudes en corregirme con lo que quieras. Seguro que tu madre tiene docenas de historias para contar. Gracias de nuevo por tu visita!

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