La isla de los muertos

En 1880 un pintor suizo llamado Arnold Böcklin pintó un cuadro conocido como "La isla de los muertos", en el que un barquero con pinta de Caronte, se acerca a un solitario cementerio rodeado por unos altísimos farallones de roca blanca.

 Foz de Salinas y la Osqueta

Cuadro "Die Toteninsel", de Arnold Böckling

 Buitres vigilantes en las rallas, con el magnífico telón de fondo de Oroel

Me recordó mucho esa atmósfera tan sugerente y extrañamente atractiva una reciente excursión al cementerio de Salinas viejo.  En una mañana brumosa de este otoño tan magnífico, me interné por la foz de Salinas y, flanqueado por sus altas rallas, llegué al pueblo viejo.  Descendí hacia el barranco, por antiguos caminos asfixiados por hiedras y barzales; y finalmente llegué al antiguo cementerio, avanzando a duras penas por la ladera de enfrente, siguiendo las trazas que dejan los jabalíes al bajar a beber.

 Antigua iglesia de Salinas


 Otoño en Salinas, digno de un cuadro impresionista

Quería encontrarme con los pocos nombres que ahí aguardan, reconocerlos por las historias que me contaron.  Gentes que fueron enterradas ahí incluso después de haber sido abandonado el viejo pueblo, transportados desde el nuevo por esas serpenteantes sendas.  Pude disfrutar de la sensación indescriptible que da el ver, en soledad, las ruinas del pueblo desde esta maraña de cruces y artos.

 Entrada al camposanto  

Pero es que visitar Salinas viejo en otoño y pretender transmitirlo en unas pocas palabras se me antoja tarea casi imposible.  Aún diría más ¿para qué siquiera intentarlo si el incomparable Labordeta ya lo consiguió en su "¿Quién te cerrará los ojos?"?

Al aire van los recuerdos
y a los ríos las nostalgias
A los barrancos hirientes
van las piedras de tus casas.

¿Quién te cerrará los ojos
tierra, cuando estés callada?


En los muros crece hiedra
y en las plazas no hay solanas,
contra la lluvia y el viento
se golpean las ventanas.

Sólo quedan cementerios
con las tumbas amorradas,
a una Tierra, que los muertos
siguen teniendo por suya.  

Salinas viejo, una tierra que los muertos siguen teniendo por suya


Comentarios

  1. Bonito homenaje, Óscar.
    Me quedo escuchando al maestro Labordeta.
    Abrazo.

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    1. Muchas gracias tejón.
      Se nota que Labordeta conocía bien este tema y esta tierra por la delicadeza y el detalle con que lo cuenta. Es la banda sonora perfecta... Gracias de nuevo y un abrazo también para ti

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  2. Y yo me pregunto. ¿Porqué harían ese pueblo ( lo mismo que muchos en otras zonas similares) en territorios tan escabrosos donde no se tienen ni las cabras, pudiéndolo hacer de origen ,por ejemplo donde esta ahora a poca distancia y totalmente accesible?. Me gustaría saber esas historias y esas formas de pensar y porqué veían las cosas así en aquellos tiempos, cuando también había cabezas superdotadas ...posiblemente mas que ahora... La muestra esta en infinidad de obras que hay de muchos siglos ...
    Tu Óscar, seguro que conoces alguna historia del porqué . Claro que son de muchos siglos atrás y puede ser difícil de saber con certeza. En mi pueblo también hay rastros de haber habido pueblos en sitios que hoy seria impensable .
    Un abrazo

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    1. Hola Andrés, Pues en este caso está claro. Este pueblo se creó a raíz de unas casas donde se establecieron unos colonos para explotar las salinas, que en el medievo eran propiedad de San Juan de la Peña. En cuanto a la accesibilidad, también hay que pensar que los caminos que hay ahora no son los que había antes. De hecho, la carretera por Santa Bárbara empezó a tener importancia casi a mediados del s.XX. Antes se iba por Oroel. Hace un par de siglos casi todos los pueblos prepirenaicos estaban igual de "mal" comunicados, por medio de caminos de herradura. En fin, que has visto el final de un tipo de sociedad y el inicio de otra, eso es lo que tienes que tener claro.. Un abrazo!

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  3. Que maravilla, un lugar realmente misterioso, que te atrae y te atrapa en un mundo otoñal y mágico. Impresionante paisaje y poema , Óscar.
    Un abrazo

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    1. Muchas gracias Moni,
      El otoño es lo que tiene. Transforma la luz aplanadora del verano en algo que da siempre un aire mágico a estos lugares. Y Labordeta logra contar todos estos detalles a la perfección! Gracias de nuevo y un abrazo también para ti

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