martes, 2 de mayo de 2017

Como la hiedra...

Me contaban en Ayerbe que, hace muchos años, cuando en una casa se vendía vino colgaban un ramo de hiedra en la puerta.  Un signo que entendían perfectamente las gentes de la montaña, cuando bajaban a hacer acopio del preciado líquido, entonces imprescindible en cualquier comida, cena, almuerzo o merienda.

Lupe Cebrián, de Casa Cebrián de Ayerbe, me contaba esta anécdota y me relataba además que su madre solía preparar para los montañeses un aderezo potente con el que acompañar y endulzar la cata, de manera que al pasar y comparar por las distintas casas que vendían, acabasen decidiéndose por su vino.

Me gustó esta curiosa historia que relaciona el vino con una planta aparentemente tan dispar como es la hiedra. 


¿Cuanta simbología habremos perdido?

Me decidí a contároslo porque hace unos días leí que en el cacereño pueblo de Tornavacas, en el valle del Jerte, tenían como costumbre colgar hiedra en las casas que vendían vinoProbablemente si alguien lo lee, me comente que en tal o cual pueblo gallego o murciano también ocurría lo mismo.  

Porque hoy en día rescatamos estos datos como anécdotas locales o dispersas por libros de etnobotánica, pero se me ocurre que tal vez hubo un tiempo en que esta cultura tradicional fuese un continuo que, saltando de pueblo en pueblo, cubriese toda la península.  Como la proverbial ardilla.

2 comentarios:

  1. Hola Óscar. Preguntale a Lupe Cebrián si sabe algo de la historia de las olivas.Era sobre los años entre el 1952 y 54, cuando uno de Ayerbe con un burro cargado de olivas, salio a venderlas por las pardinas de la Peña a Paternoy por el barranco de Bergosal. Mi tio Lorenzo subia de comprar de casa Galan y subiendo a la altura de Lagé, se encuentra con una ringlera de olivas por el camino, se lió a coger y cogeria por lo menos 6 u 8 kilos, recuerdo que las tenia en un recipiente bastante grande y mi primo Paco y yo no salíamos de la ventana, como los tordos. No se si vendería muchas en Paternoy, o le pasaria como a mi hermano Miguel Angel, que salio del Molino Yeste con una bolsa de peces en su moto Montesa 175 a Ena más contento que unas pascuas, cuando le va a entregar los peces a mi tia Pilar se encuentra que no llevaba ninguno, por un agujero los había perdido todos.Al regreso se los encontró derramados por la carretera a la altura de Anzánigo, frente al cuartel de la Guardia Civil.
    Un saludo
    Andrés

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Andrés! Igual tenían prisa y fueron soltando lastre, como en los globos.. ;-) Saludos!!

      Eliminar