lunes, 23 de mayo de 2016

Pardina de Omiste

Nos acercamos hoy a otro cercano pero desconocido paraje en el valle de a Garona, a mitad de camino entre Rasal y La Peña.  Tal vez no tan abandonado como otros, pero ni sombra de lo que en su día fue la Pardina de Omiste.


Fue propiedad de Pedro Mur Longás, de Murillo de Gállego; de donde procedían también los últimos pardineros.

Rasal

Plácido Mallén Mur era primo del propietario y con escasos 45 años había quedado viudo ya dos veces.  Con su primera esposa, Adela Boned, tuvo a sus hijos Demetrio, Isabel y Servando Mallén Boned; y con su segunda, María Ara, tuvo a Eusebio y Miguel Mallén Ara.


Cuando llegaron a Omiste, en 1925, todavía no estaba construida la Casa, así que trabajaban las tierras pero vivían en el Palacio de Rasal, que era también propiedad de Pedro Mur.  Y digo que trabajaban las tierras porque los pastos no entraban en el trato.  Eso sí, tenían cabras y algunas vacas, e incluso novillos, en los que iban a medias con el dueño.

A Omiste llegó Plácido acompañado de sus hijos Demetrio, Isabel, Servando, Eusebio y Miguel.  De Isabel decían, como diría cualquier padre, que no había chica más bonita en toda la redolada; aunque tristemente, Isabel falleció en Omiste el día que cumplía 20 años, de un derrame cerebral. 

Pasaron los años trabajando duro y Demetrio tomó las riendas de la pardina.  Se casó en Paternoy con Encarnación Acín Labarta, de Casa Antonio; así que el viaje de novios consistió en volver hasta Omiste en burro.  

Actual Pardina de Omiste


Todos recuerdan que la casa era especialmente fría, “una nevera”.  De hecho y por la cercanía de Sierra Caballera, de Todos los Santos a San José, no tocaba el sol en la casa.  En Omiste, Pedro Mur tenía reservado el primer piso para él.  Era muy moderno, con baldosas en el suelo y baldosines en el comedor; e incluso un hornillo de leña.  Ese piso estaba cerrado con llave y ahí guardaba bebidas de valor.  Ellos nunca tuvieron copia de aquel piso, excepto para la Guerra Civil, cuando les dejó una.

La Guerra Civil fue otro de los episodios que marcaron estos montes.  La recuerdan con especial angustia porque dicen que continuamente pasaban “los rojos”, buscando a Pedro Mur.  Ya en la posguerra los maquis también pasaban a menudo por Omiste, pidiendo algún cordero o similar, aunque no lo recuerdan con la misma angustia. 

En verano también estaba en Omiste (tal vez por la cercanía de la ermita) Antonio Pueyo Longás, un canónigo, Arcipreste de la Catedral de Huesca, que era primo también del dueño.   
Ermita de Nuestra Señora de Omiste

Recuerdan también el paso de distintos pastores de Ansó, Fago y Echo, como Jorge Barcos, de Fago, que “ahora andará por los ochenta y tantos”.  Unas veces se quedaban a dormir en el pajar y otras en la casa, tumbados en la cadiera.

Cuando nació la hija de Demetrio y Encarnación, Adela Mallén Acín, estaba previsto que su madrina fuese ¿Emilia? Labarta Acín, de Casa Longás de Paternoy.  No obstante, era diciembre y cayó una gran nevada, así que fue imposible recorrer el camino de Paternoy a Omiste, que cruza siete veces el barranco; y tuvo que hacer de madrina una señora de Rasal que se ofreció.

Adela recuerda que iban y venían todos los días al colegio a Rasal, quedándose a comer en el Palacio.  A pesar de la soledad de los montes, tenían mucha relación con la familia de León Ara, que entonces estaba en la Garoneta vieja, a escasos tres cuartos de hora.  Se ayudaban mientras estaban el monte con el ganado, o si por ejemplo necesitaban levadura para amasar el pan….
 
Garoneta vieja

Era una vida dura, pero no había otra para elegir.  Estuvieron en Omiste hasta 1960, cuando decidieron, como tantos miles de familias, buscar una vida mejor.  

Por cierto, que Adela decidió buscar una vida mejor junto a Robustiano Lafuente, quien también venía de vivir su propia historia, como ya conté en la Pardina Lanzaco.  Gracias de nuevo a ambos por abrirme su puerta y sus recuerdos siempre que los he necesitado.



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