sábado, 31 de octubre de 2015

El cementerio de Paternoy

Siempre he dicho que caminar por entre las casas espaldadas de un despoblado infunde respeto.  Hay algo en el ambiente que casi te hace hablar en voz baja, como si no quisieras molestar.  No digo nada ya cuando estás un rato en el cementerio de un despoblado.

Contemplaron como su familia tuvo que marchar, agobiada por un pueblo que veía como el mundo cambiaba mientras su lugar carecía de las infraestructuras más mínimas.  Ni luz, ni agua ni una mísera pista para acceder.  Curiosamente, las comunicaciones llegaron en cuanto ese lugar (como tantos otros) se despobló.  Una vez vaciado el valle las nuevas pistas permitían entrar a los camiones que sacaban madera.

Lo digo para el que aún piense que las cosas suceden por casualidad.  
 

Y aquí quedaron, Labarta, Giménez, Acín, Laín....vigilados por los mismos caxicos y montes que les vieron nacer.  Seguro que esta noche de ánimas, mientras los nietos corren riendo nerviosos a su alrededor, alguien dirige sus pensamientos hacia este recoleto lugar, recordando alguna de las alegrías y cuitas que jalonaron su vida.

Como dice la última línea de "La lluvia amarilla":  La noche queda para quien es.





Post-data:  Hoy, fiesta de San Antón y mientras repasaba unos papeles sobre Paternoy, me he dado cuenta que este fin de semana eran fiestas en el pueblo.  Que curioso....  
Para cerrar la entrada os dejo la letra de una canción del gran José Antonio Labordeta, que parece hecha para un pequeño escrito como éste:

Al aire van los recuerdos
y a los ríos las nostalgias

A los barrancos hirientes

van las piedras de tus casas.


¿Quien te cerrará los ojos
tierra, cuando estés callada ?

En los muros crece hiedra
y en las plazas no hay solanas,
contra la lluvia y el viento
se golpean las ventanas.

¿Quien te cerrará los ojos
tierra, cuando estés callada?

Sólo quedan cementerios
con las tumbas amorradas,
a una Tierra, que los muertos
siguen teniendo por suya.

¿Quién te cerrará los ojos
tierra, cuando estés callada?

lunes, 26 de octubre de 2015

Longás. Las historias de la Historia.

Los objetos e ideas que nos rodean en nuestro día a día, por cotidianos, tienden a hacernos pensar que siempre han estado ahí.  Pero el mundo tal y como lo conocemos hoy en día, en su gran mayoría, tiene su origen en muchos de los cambios que se produjeron en el s.XIX.

Actualmente cada palmo de tierra está incluido en algún término municipal y, de hecho, no podemos imaginar que fuese de otra forma.  Pero no siempre fue así.  Podríamos entonces pensar, en buena lógica, que ésto tendría sentido desde el momento en que se formasen los "términos municipales", pero no antes.

Pongamos por ejemplo lo que Madoz nos cuenta del término de Osia: confina por el norte con Legriso y Segaral, Este con Lacarrosa y Bataraguá, Sur con Búbal y Altasobre y Oeste con Búbal.  Pero, ¿de qué habla? ¿por qué no menciona ningún pueblo? ¿habla simplemente de montes?.

Pardina de Altasobre

Lo que había ocurrido era que la Desamortización de Mendizábal había liberado vastísimas extensiones, que habían estado bajo la jurisdicción de diversos estamentos religiosos y que, de repente, se encontraban "en tierra de nadie".

De hecho, la formación de los términos municipales, a mediados del s.XIX, estuvo llena de vicisitudes, como la curiosa historia por la cual las pardinas de Montañano, Nofuentes y Sierra Alta se segregaron de Longás y se agregaron a Salinas de Jaca.

Longás.  Casa Mayayo

En aquel momento figuraban como Alcalde de Longás, Sebastián Berges; Teniente, Marco Solana; Regidor 1º, Marco Pérez y Regidor 2º, Manuel Campos.  En una carta de dicho Ayuntamiento a la Excma. Diputación de Zaragoza, fechada el 19 de enero de 1845, el edil se queja de que por su “posición topográfica”, es el más estéril, miserable y pobre de todos los pueblos del Partido de Sos.

A pesar de ello (continúa el escrito), había visto incrementado el pago de contribución desde los 6.500 rs vn (reales de vellón) del año 1843 a los 10.645 rs 26 m de vellón del año 1844.  El motivo de este incremento era la agregación a dicho término de “los despoblados o pardinas de Sangorrín, Lucientes, San Esteban, Salafuentes, Montañano, Nofuentes y Sierra Alta”; que hasta entonces se consideraban por separado (habéis acertado, la Pardina Lucientes es heredera del antiguo lugar de Lucientes, del cual procede el segundo apellido de Goya)

Vista de Longás y varias de sus pardinas
El problema surgía porque Longás había efectuado esos pagos a la Diputación pero, a su vez, los dueños de Montañano, Nofuentes y Sierra Alta se negaban a pagar la contribución en Longás.

Los dueños, Cándido Navarro, de Huesca y Miguel Navarro, de Casa Cocorro de Ansó, en una carta dirigida al Partido de Sos alegan que ellos pagan la contribución en Huesca porque dichas pardinas siempre habían "dependido" de Huesca.  Fueron antiguamente de San Juan de la Peña y ambos las habían comprado a través de la Oficina de Amortización de Huesca.

 Casa de Nofuentes, ya espaldada, con la Collada de San Esteban al fondo

Longás no lo tiene tan claro y, a su vez, explica que los nuevos dueños prefieren pagar en la provincia de Huesca “bien por creerlo más prudente, o bien porque la cuota que en aquella les correspondía era menor” (no sabría por cual de las dos opciones inclinarme)  

Finalmente, la Diputación Provincial de Zaragoza acepta la alegación de los Navarro, por lo que pide a la de Huesca la “traslación de caudales”.  Si bien no los 2.046 rs 14 m de vellón que había pagado Longás por dichas pardinas, al menos, los 1.740 rs 18 m de vellón que los Navarro habían satisfecho en Huesca (como vemos, sí era menor la cuota).

Se pueden aducir razones topográficas, hidrográficas o de cualquier otra índole para dar la razón a los Navarro, pero realmente fue de esta manera tan peregrina como Nofuentes, Montañano y Sierra Alta dejaron de ser atribuidas a Longás para pasar a Salinas de Jaca.

Son pequeñas historias de nuestra Historia.

viernes, 9 de octubre de 2015

Incendio en Gata

Solamente quería mostraros unas fotos que tomé en la Sierra de Gata este verano.  Pocos días antes de mis vacaciones comenzó un incendio en la zona, que afectó a diversos términos y forzó el desalojo de Acebo, Perales del Puerto y Hoyos.     

En San Martín de Trevejo (donde yo iba) los días del incendio debieron ser impresionantes, con todo el cielo cubierto por el humo y los helicópteros yendo y viniendo continuamente, a rellenar en el embalse local. 


Siempre impresiona caminar por una zona incendiada tras el paso del fuego.  Bueno, más bien, circular por la zona.  Lo digo porque TRES SEMANAS después de apagado el fuego, un padre se fue con su hijo a caminar por uno de los parajes incendiados. El resultado fue que el niño acabó en la UCI del Hospital La Paz, con quemaduras en pies y manos, al hundirse en brasas que aún quedaban activas.  Es decir, NO DEBEMOS METERNOS por una zona recién quemada.


Para ver como había quedado la zona me acerqué a las piscinas naturales de Acebo, una de las zonas afectadas y de las que ya hablé alguna vez.  Son un precioso paraje, además de un buen punto de partida para varias excursiones locales.  Las fotos son de esa zona.


Y algo de lo que te das cuenta en estas situaciones es que todo el mundo lleva en su interior un director de extinción, igual que la frase de "todos los españoles llevan dentro un entrenador".  En este caso, unos comentan por donde se deberían haber acometido las llamas, otros que si el problema  es el "monte abandonado".....  

Son temas tan extensos que da un poco de pereza meterse.  Eso sí, me gustaría que echarais un vistazo a este artículo sobre el tema de los incendios, que me parece muy interesante.


Sobre el "abandono del monte".... no me voy a extender, pero resumiendo mi opinión:
- Nos ha tocado vivir esta sociedad, que no es peor ni mejor que la de hace 150 años, sino simplemente distinta.  Ahora prima el mercado, la economía de escala y por tanto la concentración de recursos.  
- Los pueblos son y serán daños colaterales en este sistema.  Podrán llenarse la boca con la "vertebración del territorio" pero las políticas hoy en día van hacia todo lo contrario.  
- Y si el mundo rural y el agrícola se abandonan, el campo se vuelve monte y el monte simplemente es eso, monte.  

Entiendo que mucha gente esté en contra de un monte mediterráneo sin gestionar (y aquí enlazo con el tema "incendios"), pero económicamente nadie podrá pretender mantener artificialmente el monte como se mantenía cuando existía un aprovechamiento ganadero o forestal.  Podrá mejorarse el estado puntual de determinadas zonas, pero aquello es inviable ("aquello" que por otra parte tenía todos los defectos que queramos sacarle)


No hay nada más revelador que ver una cuadrilla armarse con desbrozadoras, conducir con un todo terreno hasta dios sabe donde y pasar el día aclarando un circulo de boj en medio de la nada, rodeados de cientos de kilómetros cuadrados de pinares.  Puede ser entendible como una acción de cara a la galería, pero simple y llanamente, son acciones ineficaces e insostenibles.


En fin, que son temas que dan para mucho.  Me basta con que leáis el artículo y os dé para pensar un rato.  

Como veis en la foto del castaño, la naturaleza siempre vuelve a abrirse paso.  Por nuestra parte solo podemos esperar que, si se encuentra al culpable, se le dé un castigo ejemplar y que las nuevas leyes de montes no vayan "para atrás", sino que se avance en la protección del mismo.  

Al menos se nos irá el sentimiento de impotencia, que es lo único que nos queda.