martes, 20 de enero de 2015

Nieve sobre Escagüés

Remontando el curso del Subordán encontramos un precioso valle del que ya hablé algo al describiros “La Selva de Oza”.  Estamos en la Bal d'Echo, y si hoy remontamos el río, nos iremos topando con las siluetas (o desvíos) de Embún, Aragüés del Puerto, Jasa, Urdués, Echo y Siresa.

Pero los pueblos en esta Bal, como en tantas otras, han ido naciendo y muriendo con el paso del tiempo; ya que mucho se habla de los pueblos que se han amortau en este siglo, pero muy poco se sabe de los que fueron desapareciendo por distintas causas, como pestes, expulsión de moriscos, deudas de sus pobladores….


  El Aragón Subordán se abre paso entre la nieve

Esta Bal no es ajena a esa sangría, y diversos lugares desaparecieron sin dejar rastro:  Escagüés, Catarecha, Biesa, Espierbas, Orsa, Grosa, Castelsiver....

Me gusta rebuscar sobre esos pueblos, de los que generalmente no quedan más que referencias escritas y algún montón de piedras, los llamados billares o espedregales.  Ya os hablé de algún otro caso, todavía más desconocido, en Arraro.

 Ermita de Escagüés, del s.XVIII, guardando hoy el cementerio cheso

En estas búsquedas, una de las mejores fuentes de datos es el Fogaje de 1495.  Podríamos decir que es un "Qué me dices" medieval, así que no os asustéis, que os lo resumo rápidamente: Fernando el Católico, temiendo un ataque francés, decide poner un nuevo impuesto en el Reino de Aragón, obteniendo así dinero para armarse.

Y para saber cuanto dinero podía recaudar, el primer paso es saber cuanta gente vive en el Reino, por lo que encarga un Fogaje, es decir, un recuento de fuegos, es decir, un recuento de casas.  Por eso, entre otras cosas, con el paso de los siglos hemos asumido la bonita equivalencia de que mi casa es mi hogar.

 Doradilla (Ceterach officinarum).  Este pequeño helecho estaba hoy congelado

Con este documento podemos saber como se llamaba el cabeza de familia de todas las casas de todos los lugares de Aragón en esa fecha.  Pero ¿habéis pensado qué situaciones encontrarían los encargados de esta ingente labor?.  Imaginad la escena, una fría mañana del 27 de octubre de 1496, en la que el Comisario del Censo, escoltado por una patrulla, tras visitar Ansó y Fago, cruza por la sierra y entra en la Bal d’Echo.  Ese día visitó Siresa, Echo, Escagüés, Urdués, Aragüés y Jasa, anotando junto a un notario todos los detalles.

 Umbilicus rupestris (Ombligo de venus), Sedum album y líquenes crustáceos varios

Por cierto, que no sé si los chesos (habitantes de Echo) de la época serían particularmente rudos (lo dudo), pero hay una curiosa sentencia, dictada el 4 de julio de 1470, en la que la Junta de Jurados del Valle prohíbe jugar a ningún juego de azar hasta el día de Santa Cruz del año siguiente.  Por lo visto, hartos de las blasfemias a Dios nuestro Señor, les prohíben jugar a dados y similares (eso sí, el tiro a ballesta se sigue permitiendo).

 Echo y Escagüés, siglos mirándose desde la orilla

Tras visitar Echo, nuestro Comisario y sus escoltas cruzan el Subordán y entran en Escagüés, acompañados de Martín Aznarez, el notario de Echo.  Y es que, con el paso de los siglos, mientras la Villa de Echo ronda ya los 500 habitantes (96 fuegos), Escagüés languidece en la otra orilla, con únicamente 3 fuegos.

Y si pocos son los fuegos, peor es la situación por la que está pasando este lugar, ya que el Comisario hace constar que las cabezas de familia son 3 viudas, cuyos nombres eran Pardo de Bellido, María Destagues y Haonos.  Si las condiciones en muchos lugares ya no eran demasiado buenas para familias "completas", no digamos para las viudas.  Seguramente más de una de estas viudas tendría hijos, es decir, que no vivirían solas; pero no deja de ser un colectivo con bastantes problemas económicos.

Villa de Echo


De hecho, Escagüés sigue existiendo por lo menos hasta aproximadamente 1650, cuando vuelve a aparecer en los censos, para finalmente desaparecer.  Tras siglos habitando el alto valle del Subordán (la primera cita de su existencia es en el Cartulario de Siresa, s.IX), Escagüés muere y queda reducida (como en tantos otros casos) a un topónimo, un apellido (Escabués) y una ermita con su correspondiente romería.


 Muchas de estas ermitas son vestigios de pueblos desaparecidos

Hoy, más de 500 años después, me doy una vuelta por el valle pensando en todo esto e imaginando estas escenas, aunque el día no invita mucho a caminar.

En toda la mañana no veo más que un herrerillo, un petirrojo y una corneja, que me salen a saludar mientras camino por la ribera.  En el monte la vegetación está toda congelada y los únicos vestigios humanos son los ladridos de una batida de jabalí en la ladera de enfrente, así que tanteo rutas y tanteo el camino hacia Urdués y Catarecha, otro despoblado reducido a una ermita y un apellido.


 Los viejos caminos que durante milenios unieron gentes van vistiéndose a ojos vista

Por la tarde aprovecho a encender una buena chera, reinvindicando los tiempos en los que no había casa sin hogar.


El hogar, centro neurálgico de la Casa

jueves, 15 de enero de 2015

Paisajes de Oturia

Soy un provocador, lo sé.  A estas alturas escribir sobre un monte como Oturia y con "según que gente" leyendo mi blog, parece una provocación.

No obstante, me apetecía contaros algún detalle y mostraros alguna imagen de un monte tan accesible y fotogénico como Oturia, una bonita elevación de 1.921 m en las sierras exteriores del Pirineo.


Acercándonos a las redondeadas cimas de esta sierra

Os muestro algunos ejemplos de los paisajes o la flora que os podréis encontrar si probáis a subir por alguna de las innumerables rutas que podéis elegir.  Esta montaña es accesible desde casi cualquier orientación, así que se puede elegir el lugar de partida según lo que busquemos: sol en invierno, sombra en verano, excursión matutina, vespertina...

Tantos viejos tejados de loseta a punto de caer....

Las montañas tan antropizadas como Oturia (Auturía para los del país) tienen la ventaja de poder probar todas las combinaciones posibles.  No obstante y aún estando tan visitada, siempre podremos encontrar un momento o una ruta que nos permita estar solos, disfrutando más de la naturaleza.

Y ya que nuestro amigo José Miguel Navarro, salvo subir de espaldas, ha colgado en su blog casi todas las formas imaginables de abordar este monte, os voy a poner los enlaces a sus entradas, donde tenéis los tracks y detalles varios.
 
Bonito efecto del quejigo a contraluz

Desde el oeste, donde evitaréis el sol mañanero en verano (y en invierno disfrutaréis del frío), básicamente podemos optar por comenzar desde Javierre del Obispo o Satué.

Las rutas circulares siempre son más bonitas, así que os enlazaré también varias rutas de David Naval, que propone opciones muy recomendables en su blog.  Así, una buena posibilidad es una ruta circular desde Satué.

Javierre del Obispo, con los fogariles encendidos ya a primera hora

Desde el sur, en Ballibasa, podemos observar los enormes mallos que circundan este monte.  Tal vez sea la ruta mas conocida, la que sube desde Yebra de Basa hacia Santa Orosia, bien por pista, bien por la "ruta de las ermitas"; aunque también podemos escoger Isún como punto de partida.  Las gentes de este valle (como suele ocurrir) están íntimamente ligadas a esta montaña, por lo que en la web de su Asociación, O Zoque, podéis encontrar todo lo referente a este valle, incluidas un par de rutas.

Otra buena opción desde el sur es una circular desde Yebra a Isún.  O disfrutar haciendo el jabalí, o buscando lugares alternativos, como el "Paso barrenao" (yo pensaba que había que estar así ("barrenao") para cruzarlo, pero se refiere a que el paso se abrió con dinamita).  Incluso opciones en BTT.


Los Capitiellos y Peña Oroel.  Al fondo a la derecha, San Juan de la Peña

Conforme ascendemos por el oeste las vistas van mejorando.  Veremos, por ejemplo, la cercana mole de Peña Oroel y delante una delgada línea de montañitas, llamadas los Capitiellos, que separan la Val Ancha de la Val Estrecha (supongo que sabréis cual es cual y el porqué del nombre).  

Para el que no conozca la Val Estrecha, es ese valle que va desde Jaca hasta el ahora conocido como Sabiñánigo Alto y que no es más que el Sabiñánigo original, el único que existía (además de El Puente) antes de la expansión industrial del s.XX.  

Las yemas se van hinchando conforme va acabando el invierno

En cualquiera de estas opciones, tendremos una primera parte en la que subimos rápidamente el desnivel hasta acceder a la llanura superior, donde se encuentra la ermita de Santa Orosia y Oturia ya a nuestra vista.

Ermita de Santa Orosia, al fondo el pico

Crocus nudiflorus, el azafrán loco
Y he aquí uno de los motivos por el que esta montaña está tan antropizada, tan ligada al imaginario popular.  Santa Orosia es un lugar de culto que, como muy bien define Ricardo Mur, más que una ermita, es el motor de todo un territorio.  No se puede conocer Oturia sin conocer la historia de Santa Orosia y sus romerías.  Y es que hunde tantos sus raíces en la montaña que harían falta libros para explicar, así que os dejo este enlace para el que quiera saber más.

Caballos pastando en Oturia


Yezgo (Sambucus ebulus)

 Desde el norte tenemos Oliván como punto de partida y un bonito hayedo por el que internarnos.  La ruta que pasa por Susín y Casbas la encuentro muy completa, pudiendo así disfrutar también de la visita a estos despoblados. 

Susín, en la entrada de Sobrepuerto

Por supuesto, podéis optar por lo que prefiráis, pero os cuelgo otra propuesta que asciende por el norte y desciende por el oeste, para conocer el recoleto valle de Ipe y de paso conocer el emplazamiento de Ipe, el despoblado medieval (actualmente reducido a un espedregal) que da nombre a este vallejo.

Agracejo (Berberis vulgaris)

Susín fue un lugar habitado hasta hace muy poco, cuando falleció Angelines Villacampa, su última moradora.  Sobre este pueblo podéis encontrar muchos datos en la web de Mallau, la Asociación de Amigos de Susín.

Acebo con hojas de los dos tipos; armadas contra hervíboros y "desarmadas"
Sus hojas siempreverdes le permiten crecer en invierno sin competidores por la luz 

Una planta que me llamó la atención, Polygonatum odoratum
Casbas es todo lo contrario. Aquí todo es ruina absoluta, salvo la iglesia que aguanta en pie.  Una completísima descripción de lo que hubo en Casbas, como siempre, la podéis encontrar en el blog Esmemoriaus

Iglesia de Casbas, con sus ojos cegados, parece cansada

Por último, desde el este, la planicie de Santa Orosia se interna en Sobrepuerto, por lo que podremos acercarnos a Oturia desde aquí si venimos de alguna ruta desde la Cruz de Basarán, Sasa de Sobrepuerto...  

Esta opción es más larga, así que os dejo una propuesta en BTT.


Hayedo de la cara norte

En todas estas rutas la geología no cambia, así que lógicamente, la vegetación (y por tanto el paisaje), dependerá de la orientación que escojamos para nuestra ruta.  Nos encontramos en la Depresión Media del Pirineo, y lo habitual, además de los pinares de repoblación, será encontrarnos con boj, aliagas (Genista scorpius) o erizones (Echinospartum horridum) y quejigos (Quercus faginea) en la cara sur; y hayedos y bosque mixto en la cara norte. 

Uno de los árboles que veremos en este bosque mixto de la cara norte es la tremoleta o álamo temblón.  Este árbol ha escogido como estrategia de ventilación un peciolo largo y aplanado que le permite mover mucho sus hojas a la menor brisa.

Populus tremula, el álamo temblón o tremoleta

Debido a este mismo movimiento permanente y como curiosidad (que no se me enfaden mis posibles lectoras femeninas), en galés, este árbol es conocido como tafoden merched, (literalmente, "lenguas de mujer").  Nota importante: Recordemos que solo estoy contando lo que sucede en Gales, por favor, no maten al mensajero... 

Agalla de haya

Por cierto, que ya os he mostrado en otras ocasiones agallas de rosal o de roble.  Lógicamente también podréis encontrar agallas en los hayedos, en este caso con la forma que veis en las fotos. 

Gyromitra esculenta, hongo nada recomendable en crudo y nada fiable cocinado
(gracias JMNL por la ayuda.  Yo los hongos, sin aceite y ajo por encima, no los reconozco)
Por último, os añado unos cuantos ejemplares de hongos que vi, para que veáis que de todo se puede encontrar por aquí

Lycoperdon perlatum, el pedo de lobo; entre pinarra y piñitas de P. sylvestris

Macrolepiota sp.

Resumiendo, una bonita y cercana montaña para pasar el día.  Una buena opción en días con poco tiempo disponible, o riesgo de aludes, o con tiempo inestable más arriba....

Y con respecto a esto último, recordad la máxima de las gentes del lugar:  "Niebla en Auturía, nieve al otro día"

La ermita de Santa Orosia en su llanada