lunes, 31 de marzo de 2014

El almendro: milenios anunciando la primavera al hombre

Hace unas pocas semanas pudimos empezar a disfrutar de un espectáculo que, tácitamente, todos consideramos el mejor heraldo de la llegada de la primavera: la floración del almendro.

¿habéis pensado por qué sucede esto? ¿por qué las plantas parecen "saber" cuando florecer?

Para explicarlo hay que recordar que los frutales caducifolios que todos conocemos (almendro, melocotonero, cerezo, peral…..) entran en dormición al llegar el invierno, es decir, que paralizan su desarrollo, para ahorrar energía y poder afrontar las malas condiciones invernales.

Cerezos y almendros en flor en Valdejalón (Zaragoza)

Para romper dicha dormición y volver a crecer, echar hojas, ramas, flores, etc; se descubrió que las plantas necesitan acumular una cierta cantidad de las llamadas “horas-frío”, es decir, que durante el invierno la temperatura ambiental debe bajar por debajo de 7ºC un determinado número de horas.  Cada frutal tiene distintas necesidades de frío y si no se cumplen, se producen distintos efectos: retraso en la apertura de yemas, brotación irregular, crecimiento anómalo, etc.

El almendro (Prunus dulcis) es una de las especies con menor necesidad de horas-frío (entre 100 y 500, según variedades), frente a 400-1000 del nogal u 800-1200 del avellano.

                             Paisaje humanizado en la Sierra de Algairén (Zaragoza)

Una vez roto el reposo, podemos preguntarnos ¿cuando decide la planta florecer? No os asustéis por el nombre, pero se denomina fotoperiodismo a la respuesta de las plantas ante la duración relativa de luz y oscuridad en el día.  Es decir, las plantas reconocen que las horas de luz diurna van variando conforme avanza el año, y una de sus respuestas es la floración.  No obstante, hay plantas que son influidas por este fenómeno del fotoperiodismo y otras que no.


Es el caso del almendro, insensible al fotoperiodo y que tras haber recibido sus horas de frío (mucho menores que en otros frutales), solo necesita unos días de temperaturas un poco más altas al final del invierno para poder florecer.

 Plantación aterrazada en el Valle del Aranda, Sistema Ibérico.
 
El almendro es un viejo compañero del hombre.  Es citado ya en el Génesis como un árbol cultivado, por lo que llevamos más de 4.000 años disfrutando de sus flores y frutos.  En nuestro caso, en el paisaje serrano aragonés es un árbol muy común por varias razones:
Primero, porque las especies leñosas se adaptan muy bien a las pendientes, plantadas en las típicas pequeñas fajas paralelas a las curvas de nivel.

Además, es una especie muy rústica, que acepta condiciones muy complicadas que otra especie no aguantaría, tanto climáticas, como edafológicas.  Por debajo de 300-400 mm de precipitación anual la producción baja tanto que se convierte más en un aprovechamiento que en un cultivo.  No obstante, sigue teniendo su hueco, en zonas donde probablemente no podríamos tener otra producción.


                              Almendros silvestres, conocidos generalmente como "bordes"

Otra de sus peculiaridades es su fruto, que se va volviendo más duro y correoso al ir madurando, hasta que se seca totalmente.  La "carne" del fruto del almendro es lo que quitamos cuando decimos que vamos a escoscar las almendras. 

En cuanto a la almendra en sí, puede ser dulce o amarga.  La peculiaridad de las almendras amargas (que podremos encontrar en muchos almendros bordes de cualquier ribazo) es la amigdalina, un componente que en contacto con la saliva se transforma en cianuro.  En muchos textos redondean en 20 almendras amargas como dosis letal para un adulto, aunque en otros más técnicos, dan cifras mucho más altas (y razonables).  No obstante, si notamos el sabor amargo a tiempo, no está de más no comerla.

Pese a estos datos un poco tétricos, está claro que el almendro lleva siglos alegrándonos la retina, cuando vemos que la naturaleza, de nuevo, vuelve a abrirse paso.
 
Flor de almendro, de Van Gogh

sábado, 22 de marzo de 2014

Rastros de agricultura en blanco y negro

El tema de hoy, lo reconozco, es deformación profesional total.  No tiene que ver con rutas, aunque sí con historias y desde luego sí con el medio natural, que al fin y al cabo es donde se desarrolla la agricultura.

Son fotos de carteles que aún se pueden ver por carreteras y caminos.  Muchos, en su día, anunciaban el progreso a una sociedad anclada muchos siglos atrás.  La Reforma Agraria nuevamente intentaba abrirse hueco, en una época en que la autarquía de Franco estaba resquebrajándose por todos lados (Sobre temas históricos podréis encontrar más ideas para leer aquí.)
 
 Actuaciones del IRYDA.  Ordenación de explotaciones en la Jacetaina (sic). 
Para poner en situación de lo que era la España rural de aquellos tiempos, os recomiendo este impresionante reportaje.  Clicad en el enlace y disfrutad....

http://ruralmedia.eu/2012/05/el-barbecho/

El concepto de reforma agraria es algo casi tan antiguo como la propia agricultura, ya que su objetivo es el conseguir una redistribución de los derechos de propiedad de la tierra.  

Las primeras medidas que se tomaron, estaban destinadas a resolver los problemas derivados de los defectuosos sistemas de tenencia de la tierra (es decir, que la tierra, muchas veces yerma, estaba en manos de unos pocos; mientras había una inmensa mayoría de jornaleros inmersos en la pobreza más absoluta).  Incluían la concesión de créditos, mejoras en la comercialización, asistencias técnicas, educación, etc. para intentar lograr una elevación del nivel socioeconómico de la población agraria.

Actuaciones del IRYDA.  En este caso, Concentración Parcelaria en Villadoz (Zaragoza)

Los primeros proyectos datan de la época de Carlos III, aunque más que una Reforma Agraria, se trató de una Desamortización, es decir, que se incautaron bienes de iglesia y ayuntamientos, aunque con pocos resultados.  

LA REFORMA AGRARIA LIBERAL (1833-1874):
Formó parte del proceso de sustitución del Antiguo Régimen por una sociedad capitalista.  En ella se abolieron los señoríos jurisdiccionales y los privilegios de la Mesta y se consolidó la propiedad privada capitalista de la tierra.  No obstante, las consecuencias de esta reforma fueron nuevamente escasas. 

Las desamortizaciones volvieron a jugar un papel importante, ya que la propiedad privada estimuló la producción agraria y, por tanto, el comercio de excedentes.  Fueron las conocidas:
- Desamortización eclesiástica (llamada "de Mendizábal", en 1836), para financiar la guerra contra los carlistas. Se incautaron y vendieron los bienes del clero regular y en 1841, Espartero, los del secular.
- Desamortización general (llamada "de Madoz", en 1855): Se vendieron bienes del Estado y los municipios. Sus objetivos eran recaudar dinero para Hacienda y fomentar el desarrollo de la economía a través de inversiones, obras públicas y ferrocarril.
 Hermandad Sindical de Labradores en Leciñena (Zaragoza).  A finales de los 70 las Hermandades fueron transformadas en las Cámaras Agrarias.

EL REGENERACIONISMO:
Nos plantamos a finales del s.XIX prácticamente con los mismos problemas que en los siglos precedentes, surgiendo así el Regeneracionismo, un movimiento que trataba de frenar la decadencia del país, fruto de la crisis del sistema político fundado por Cánovas en la Restauración.  Uno de sus principales impulsores fue Joaquín Costa, un brillante y polifacético hombre, muy comprometido con Aragón y el desarrollo.  Podéis leer interesantes cosas sobre él en este otro blog amigo.

Ya en el s.XX, y con anterioridad a la Ley de Reforma Agraria de 1932, se constituyeron distintas instituciones cuya aportación reformista fue muy pequeña (Instituto de Reforma Social, Junta Central de Colonización y Repoblación Interior y la Dirección General Social Agraria). Tras las Leyes de Parcelación, de Términos Municipales, y de Laboreo Forzoso, llegamos al mayor proyecto al que se enfrentó la Segunda República:

SNC: Heredero del Servicio Nacional del Trigo y transformado posteriormente en el conocido SENPA (Servicio Nacional de Productos Agrarios), organismo esencial en la política franquista, que gestionaba los silos.  En muchos pueblos hoy en día es conocido por ser el local de baile.


LA LEY DE REFORMA AGRARIA DE ESPAÑA, de 1932.
El Organismo ejecutor de esta Reforma Agraria fue el Instituto de Reforma Agraria, que a partir de 1939 se transformó en el Instituto Nacional de Colonización (INC).  Sus tres principales razones fueron:
  1. España seguía siendo un país de base agrícola de bajo rendimiento.
  2. Casi el 50% de la población activa era campesina y de ellos la mayoría eran jornaleros, es decir, sin tierras.
  3. El sur de España tenía una estructura latifundista, por lo que amplios sectores sociales soportaban una situación de miseria y paro que los llevaba a realizar ocupaciones ilegales de tierras, influidos por el movimiento anarquista
Para solucionar esta situación se tomaron unas medidas que más tarde se aprobarían en la ley de reforma agraria:

- Se prohibía a los propietarios de tierras que echaran a los campesinos que arrendaban las tierras.

- Se aplicaba también a los jornaleros las jornadas de 8 horas, ya conseguidas por los obreros industriales.  

- Se obligaba a contratar para el trabajo de las tierras a jornaleros del propio municipio.  

- Se obligaba a los propietarios a cultivar las tierras bajo amenaza de confiscación para evitar que los terratenientes boicotearan a la república dejando las tierras sin cultivar. 

Esta Reforma aumentó el malestar, ya que afectó principalmente a una gran cantidad de pequeños y medianos agricultores del Centro y Norte, en lugar de a los grandes latifundistas del sur, que eran objeto de la Reforma. La expropiación prevista nunca se llevó a cabo.  Su aplicación fue suprimida por la Ley de Contrarreforma Agraria durante el bienio radical-cedista, pocos meses después de su aprobación, y anulada totalmente por la dictadura de Francisco Franco.


Y por último, en 1973, llega la LEY PARA LA REFORMA Y EL DESARROLLO AGRARIO (LRDA), que aún sigue vigente en la actualidad.  Esta ley actuó sobre muy diversas materias:
        - arrendamientos rústicos 
        - colonización y concentración parcelaria
        - explotaciones familiares (EFA)
        - expropiación forzosa.
     - Otros: Riegos, subvenciones, unidades mínimas de cultivo (UMC), Ordenación de Explotaciones (como el cartel de la primera foto), etc.

Además, el ya mencionado Instituto Nacional de Colonización (INC) se une con el Servicio Nacional de Concentración Parcelaria (SNCP) y dan lugar al famoso IRYDA, el Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario.  El IRYDA ha llegado prácticamente hasta la actualidad, cuando fue absorbido por la DGA (y algo supongo al Gobierno Central).

Por cierto, que a todo esto, el ya famoso Servicio de Extensión Agraria (SEA) trataba de lograr la ansiada Transferencia de Tecnología, el traspaso de conocimientos de los investigadores hacia el agricultor.  Clicad aquí para un buen libro sobre la historia del SEA.
        

En mi opinión, la tan manida Reforma Agraria sigue sin surtir efecto. Hoy en día toda esta política está englobada en el conocido como "Segundo Pilar" de la P.A.C. y se desarrolla a través del PDR (Programa de Desarrollo Rural).  Estamos entrando en el nuevo periodo 2014-2020 donde se volverán a inyectar grandes cantidades de dinero al medio rural sin, en mi opinión, paliar ni un ápice ninguno de los grandes problemas que acucian al medio rural desde hace décadas: El envejecimiento, la despoblación o la falta de relevo generacional por nombrar solo algunos.

Como en cualquier tema en el que se maneja mucho dinero, cualquier voz que se levante en contra de esta política se arriesga a recibir un chaparrón de condenas desde todos los ángulos.  No obstante, los resultados están ahí.  Podíamos contar el dinero que se ha inyectado, por ejemplo desde el año 1992 (año de otra importante reforma) y contar también en cual de los objetivos se ha avanzado.  

Yo creo que en ninguno.  Pero es como si van apareciendo grietas en mi casa y cada año me gasto un millón de euros en pintarla.  Y encima pongo cara de asombro al ver que cada año está peor.
Pues sí señor, me parece muy bien que demuestre usted interés por su casa gastándose el dinero, pero gásteselo en donde hay que hacerlo.  

 Cámaras Agrarias Locales, finalmente también desaparecieron

Lógicamente, no es que yo esté descubriendo nada nuevo.  En mi opinión, y le he dado muchas vueltas, la agricultura es la moneda de cambio que nuestros dirigentes ofrecen en las negociaciones de la OMC (Organización Mundial de Comercio).  Se permite hacer con productos agrarios lo que no se permitiría nunca con otros productos, que dejan mayor valor añadido a nuestros países.  Y se diseña una política agrícola que es todo menos agrícola.  

Así que, como parece ser que las cosas del comer, hoy en día, no interesan tanto a nuestros dirigentes como antes; solo nos queda mirar con nostalgia carteles como estos, en los que el Gobierno, a bombo y platillo, anunciaba al pueblo llano que la modernidad (esta vez sí, de verdad) había llegado.

viernes, 14 de marzo de 2014

Contrebia belaisca

Os cuento una curiosidad sobre un antiguo pueblo existente cerca del actual Botorrita, al sur de la ciudad de Zaragoza.  Contrebia belaisca fue una ciudad celta habitada entre los siglos V y I a.C y destruida en la primera Guerra Celtíbera.  


Independientemente de la historia de esta ciudad celta, lo que encuentro más interesante son los llamados "Bronces de Botorrita", unas tablillas encontradas entre sus ruinas y que fueron los textos celtíberos más extensos jamás descubiertos.  Hay uno cuya historia os quería relatar porque me interesó mucho, tal vez por deformación profesional.

  Bronces de Botorrita (extraído de wikipedia).

En cuanto al pueblo en sí, existe una excavación arqueológica muy visible desde la A-23.  Es un cubierto de chapa bastante alto y llamativo, por lo que tal vez los que soléis ir en bici por las Planas de Jaulín y cercanías lo habréis visto.

En cuanto a la tablilla llamada "Tabula contrebiensis", se trata de un texto escrito hace unos 2200 años, aunque por el tema tratado podría encontrarse como una noticia cualquiera en un periódico actual.  Es decir, que me impresiona que no hayamos cambiado nada. 

En líneas generales, lo que podemos leer en una de las tablillas es una sentencia sobre un litigio entre dos comunidades indígenas: Salduie (la actual Zaragoza) era íbera y Alavona (el actual Alagón) era vascona, por lo que acuden al arbitraje de Contrebia Belaisca (la actual Botorrita), que era celta y por tanto se suponía neutral. 

 Casco urbano de Contrebia belaisca (extraído de Celtiberia histórica)

Los habitantes de Salduie habían comprado a los sosinestanos (un pueblo aledaño al actual Alagón, no identificado) unos terrenos por donde llevar una canalización de agua. Según los datos, posiblemente se trataba de hacer un canal desde el Jalón (a una cota superior a los 220 m) hasta el núcleo urbano de Salduie (el actual barrio zaragozano de la Magdalena, que no rebasa los 200).

La compra, no obstante, se había hecho en contra de la opinión de los habitantes de Alavona (no se sabe porqué estaban en contra, aunque es de suponer que "formalmente" podían estarlo), así que el tribunal de Contrebia debía decidir si los sosinestanos estaban en su derecho de vender aquellos suelos a los salduienses o no.
Excavaciones en Contrebia belaisca (extraído de Celtiberia histórica)

El tribunal determina primero que el terreno sí se había vendido legalmente, por lo que entra a dilucidar un segundo aspecto: si esos suelos eran de propiedad pública o había también de propiedad privada. Esta segunda duda era urgente, porque por lo visto, los de Salduie tenían prisa y ya habían comenzado a amojonar con estacas el terreno.

Finalmente y por la sentencia escrita en la tablilla, el comprador (la comunidad de los salduienses) tuvo que indemnizar a los propietarios particulares afectados para poder seguir con los trabajos.

Y para ello era precisa una estimación del valor del suelo de propiedad privada, por lo que se encargó el trabajo a cinco tasadores, miembros de la curia o senado de la ciudad.  Una vez satisfechas las indemnizaciones por los suelos ocupados, Salduie finalmente construyó el canal.  

Qué poco han cambiado nuestros problemas....o qué poco hemos cambiado.


Bibliografía:
El pleito más antiguo de España., de Guillermo Fatás




viernes, 7 de marzo de 2014

Un poco de reflexión...



Quería compartir unas ideas a las que estuve dando vueltas hace unos días.  Era sobre un tema tan peliagudo para algunos, tan desconocido para otros y tan cercano para todos como es la ecología y los ecosistemas en general.

Venía a cuento por algo que observamos estando de excursión por el valle del Flumen.  Las laderas del valle, que en otro tiempo fueron trabajadas y pastoreadas, se nos presentaban ahora llenas de espeso matorral.  Coscojas, enebros, sabinas y aromáticas varias han sustituido a la cobertura herbácea que hubo durante siglos.  Como consecuencia, me comentaban que había disminuido tremendamente el número de determinadas rapaces, acostumbradas a cazar en espacios abiertos e incapaces aquí de alcanzar a conejos y otros pequeños mamíferos, que se esconden rápidamente entre los arbustos ante el peligro.  Así que se estaba empezando a desbrozar algunas zonas.


Coscojar en las laderas del Salto de Roldán

Es el eterno cuento de esta sociedad: no atacamos las causas sino los efectos.  Pero también me hizo pensar en la cantidad de gente que, amante de la naturaleza y con una idea mal entendida (en mi opinión, claro) de lo que es conservar los ecosistemas, repiten siempre que lo mejor es “no tocar nada” para que “la naturaleza vuelva a su estado original”.  Y ese “volver al estado original”, hay gente que cree que es sinónimo de un incremento de la biodiversidad.

Por aclarar un poco conceptos muy manidos, un ecosistema es un sistema formado por el conjunto de seres vivos de un área determinada (animales, plantas, hongos…) y el medio donde habitan (suelo, agua…).  Todos vivimos dentro de un ecosistema y por tanto, todos influimos en él.  Aunque pensemos que no lo estamos haciendo, seguro que por la razón que menos nos imaginemos, estamos influyendo.

Y es que un ecosistema es algo tan complicado, que incluso los profesionales reconocen no tener claro su funcionamiento.  Es la teoría del caos: Cuando en un sistema actúa un número tan grande de factores, variaciones imperceptibles en un factor, pueden desembocar en consecuencias tan importantes a largo plazo, que es prácticamente imposible determinar qué ocurrirá.  Es decir, que es muy difícil determinar como evolucionará cada factor.

Para reflexionar sobre ello, me gustaría que vierais un bonito vídeo que encontré el otro día:

http://lavozdelmuro.com/asombroso-como-unos-lobos-son-capaces-de-cambiar-el-curso-de-un-rio/#


Queda totalmente claro de qué estoy hablando y viene al hilo de lo comentado con el valle del Flumen.  Entonces empecé a darle vueltas a lo de “dejar que la naturaleza vuelva a su estado original”.

En el caso de esta zona del Flumen, que lleva habitada desde el neolítico, “volver al estado original” en mi opinión significa volver a estar trabajada, es decir, afectada por actuaciones humanas.  Y yendo al caso general, ¿alguien piensa que en nuestra vieja Europa existe alguna zona que el hombre no haya transformado?  Porque seguro que en otro continente existe, pero en Europa (al menos en la occidental) no.  Por más que consideremos que hemos visitado un bosque relativamente salvaje, habrá sido recientemente aprovechado para leña, o para carbón, o "aclarado" por cuchareros… o incluso diezmado en su día para construir los navíos de flotas como nuestra Armada Invencible o similares.

Incluso podemos descubrir con sorpresa que bosques que encontramos interesantes, provengan de una repoblación.  Porque aunque siempre asociamos las repoblaciones con las enormes extensiones de pinar plantadas a mitad del s.XX, en las que no medra otra cosa más que pinos y más pinos; existen repoblaciones realizadas en el s.XIX en las que podemos considerar ya que el bosque se ha naturalizado.  

 Inmensas repoblaciones.  En este caso en el Ibérico zaragozano.

Lo mismo que ocurrirá en unas décadas con tanto bosque que ahora podemos considerar “feo” o aburrido.  Una vez que los pinos alcancen su senescencia, comenzarán a caer, se empezarán a abrir claros, y las semillas que esperan agazapadas encontrarán su hueco.  Comenzarán a crecer arbustos, otros pinos, encinas, quejigos… o lo que corresponda en cada ocasión.

Y en cuanto a la idea de eliminar arbustos para que, por ejemplo la perdicera, pueda recuperar territorio se puede comentar otro detalle: Se ha observado en determinados montes semidesnudos, que los únicos árboles que han nacido, lo han hecho al cobijo de las jaras.  Ahí donde había una jara, la plántula encontraba el suficiente vigor para crecer, sin ser fulminada por el inclemente sol estival.  Una vez que han tenido suficiente ayuda, superarán la altura de la jara y probablemente la eliminarán.  Entonces, si hemos decidido eliminar las jaras de una ladera para que coman mejor las rapaces, ¿hemos acertado? Pues depende de nuestro fin.  Si queríamos recuperar a la perdicera, probablemente sí (al menos, a corto plazo).  Eso sí, tal vez nos estaremos despidiendo del bosque que podría dar cobijo a…digamos.. ¿un azor?.

 Jara (Cistus albidus), pirófila por excelencia

Los ejemplos son infinitos.  Tanto por parte de la Administración....  Como los "trasvases" de osos eslovenos al Pirineo, para ser tiroteados por algún cazador; o de linces ibéricos de Sierra Morena a Doñana, para ser atropellados en alguna carretera.  Cien mil ejemplos de lo que he comentado antes, que pretendemos recuperar una especie cuando lo que se ha perdido es su hábitat.  Recuperemos primero su hábitat y después ya pensaremos en la especie.

Como por parte de los administrados.....  Desde el que importa palmera ilegal a cuatro duros y nos trae al Picudo Rojo, hasta el que decide reintroducir castores en el Ebro porque le parece lo más in.  Desde el que se aburre de su cerdo vietnamita y lo suelta, al que decide "liberar" visones o al que ve un tejo centenario y decide podarlo porque su ojo crítico así se lo pide.

Porque el hombre debe entender que efectivamente, las perturbaciones forman parte del ecosistema.  Es decir, que tal vez un alcornocal “deba” sufrir un incendio cada 150 años, ya que de alguna manera, la naturaleza así lo marca.  Pero si el hombre cambia el ritmo de las perturbaciones, es decir, que por ejemplo con sus actividades, acaba provocando un incendio en el alcornocal cada 20 años, ahí sí que habrá un problema.  

Por eso, y como el hombre actúa para mal en determinadas ocasiones, me parece bien que se actúe para bien en otras.  Pero puestos a que incluso los expertos les cuesta entender bien los mecanismos de un ecosistema, pensemos muy mucho, como amateurs, antes de actuar.

Y si la actuación ha venido de manos teóricamente expertas, no valoremos tan a la ligera lo que se haya hecho, porque los problemas con tantos "ángulos" no tienen las soluciones tan maniqueas a las que estamos acostumbrados en este país.  Pero eso sí, lo que quería con este texto es provocarnos a todos un poco a que leamos y reflexionemos sobre todas las actuaciones que veamos.  Tengamos espíritu crítico y tal vez forcemos a nuestros dirigentes a decisiones más concienzudas y sosegadas.   

Al menos, esta es mi opinión.
 
Hasta ahora, porque al igual que un ecosistema, siempre está evolucionando.

lunes, 3 de marzo de 2014

Los bosques riparios

Los bosques riparios o de galería son los bosques ligados a la ribera de un río (o barranco).  Estos bosques destacan especialmente en zonas mediterráneas, ya que sus necesidades de agua se cubren principalmente por la humedad del suelo, por lo que podremos ver estas típicas formaciones sinuosas y frondosas siguiendo el curso del río rodeadas de un entorno mucho más árido.

Por si la humedad del subsuelo no fuera suficiente, la humedad ambiental también se incrementa, ya que hay más agua disponible y la evapotranspiración es mayor.  Además y como habréis notado, las temperaturas máximas se atenúan, como consecuencia de la energía consumida en dicho proceso de evapotranspiración.

 Chopera en el río Gállego (Yeste)

Resumiendo, nos encontramos ante un lugar más fresco y más húmedo (suelo y atmósfera) que el espacio circundante, por lo que el paisaje que encontraremos va a ser distinto.

Pero ¿cuanto de distinto? Pues variará en función del ambiente bioclimático general, la geomorfología de la cuenca y el tipo de régimen fluvial.

Por tanto y para empezar, el bosque será distinto según en qué parte de la Península nos encontremos.  En el norte y noroeste de la Península, los ríos siguen un régimen pluvial atlántico.  Aquí dominarán las alisedas (Alnus glutinosa), a veces separadas del cauce por doseles de sauces arbustivos.



 Alisos en ambiente de influencia atlántica

En cambio, en los ríos de régimen mediterráneo (los que podremos encontrar en Aragón), la vegetación es más compleja
, siendo generalmente unos bosques muy ricos, tanto en fauna como en flora.  


Las especies caducifolias aprovechan los microclimas de estos corredores para descender a cotas que no les "corresponden", así que en muchas ocasiones, en los tramos medios y bajos de los ríos podremos observar especies muy alejadas de su ámbito habitual.  



  Cañón de Añisclo.  La inversión térmica permite encontrar hayas en plena ribera 



Como regla general en el estudio de estas comunidades riparias, podemos distinguir entre ríos propiamente dichos (con sus tramos altos, medios y bajos) y cursos de caudal intermitente (los típicos torrentes, ramblas, etc).



 Tramo alto en el río Arazas (Torla)

En los tramos altos de los ríos, estos bosques estarán limitados por las características físicas e hidráulicas de los cursos y sus cauces (si el régimen del río es nival, pluvio-nival, si tiene mucha pendiente, etc). En las zonas de alta montaña podremos disfrutar de riberas con abedules (Betula alba, Betula pendula), fresnos (Fraxinus excelsior) o tremoletas (Populus tremula).  La especie dominante aquí serán los sauces arbustivos (Salix sp), que resisten largos periodos inundados y condiciones de gran inestabilidad, con regímenes de aguas violentas.   

Un inventario del bosque ripario en el río Veral, en Ansó, demuestra la riqueza de estas comunidades: sauces (Salix caprea, Salix eleagnos), arces (Acer campestre, Acer opalus), fresnos (Fraxinus excelsior), manzanos silvestres (Malus sylvestris), tilos (Tilia platyphyllos) y espino albar (Crataegus monogyna).


El Caldarés es uno de los pocos ríos con régimen nival puro en la Península Ibérica.  
En la foto, el río Bolática, uno de sus afluentes, a su paso por Panticosa.  




Sarga o Sarguera (Salix eleagnos) en el río Arazas

Los tramos medios y bajos serán el ámbito de los sotos, bosques integrados por árboles de gran talla, y en los que la vegetación va variando en "franjas" conforme nos alejamos de la orilla.  En estas zonas, la riqueza en árboles se ve incrementada por la riqueza en todo tipo de especies, como las plantas nitrófilas.

Las nitrófilas son plantas que habitan en suelos con alto contenido en nutrientes, por lo que aquí medran abundantemente, ya que a los troncos, broza, etc acumulados en las riberas, hay que añadir todo tipo de residuos de origen antrópico (abonos, aguas residuales, etc). Por ello, encontraremos sabuqueros (Sambucus), ortigas (Urtica), zarzamoras (Rubus) y un largo etcétera.
  

Río Gállego en Riglos


En estos sotos, en los terrenos más próximos a la orilla veremos que dominan los sauces y los tamarices (Tamarix gallica), que son las especies más adaptadas al encharcamiento prolongado y a la acción abrasiva de las aguas y las crecidas.   

En la siguiente “franja” se sitúan los sauces arbóreos (Salix alba, Salix fragilis) y las saucedas-chopera (Salix sp y Populus nigra) temporalmente inundadas.
 
 Galachos de Juslibol.  Ambiente fresco en plena ribera del Ebro


Hacia la primera terraza encontramos ya los álamos (Populus alba).  Serán zonas temporalmente inundadas y ricas en lianas: lúpulo (Humulus lupulus), clemátide (Clematis vitalba), madreselvas (Lonicera spp.), etc.  

 Cormorán

También serán típicos los olmos (Ulmus minor) y fresnos (Fraxinus angustifolia), comunidades de transición entre los ámbitos ripario (más fresco) y esclerófilo (zonas secas).


 Garzas, garcetas, gaviotas, martinetes... cerca del Soto de Cantalobos



Por último, los torrentes y similares, muy frecuentes en la región mediterránea, poseen una vegetación propia.  Bosques típicos de estas zonas son los adelfares (Nerium oleander) o los tarayales (Tamarix gallica).

 Río Gállego, cerca de la desembocadura

En cuanto a bosques riparios cercanos he encontrado varias citas en el libro "Bosques de Aragón", donde entre otros, nos recomiendan visitar por su riqueza varias choperas y alamedas:
           - Riberas del Arba de Biel: Sotos cerca del Frago.
           - Sotos del Aragón, aguas abajo de Jaca.
           - Chopos lombardos del barranco de Gabasa, desde Peralta de la Sal.
           - Sotos del Aiguabarreig, en la confluencia del Cinca y el Segre.
           - Los lombacos en el Queiles, entre Los Fayos y Tarazona.
           - Álamos canos (Populus canescens) de El Poyo del Cid, antes de cruzar el Jiloca.


Tarayal en el Ebro


También nos hablan de bosques de otras especies dignas de una visita:
            - Salguerales del Estarrún, en Lastiesas Bajas.
            - Alisedas del Aragón, desde Castiello de Jaca hasta Canfranc.
            - Alisedas del Guatizalema, junto a las piscinas de Novales.
           - Fresnedas de San Juan de Plan, tras cruzar el Cinqueta y en la pista que va hacia San Mamés.
            - Tarayal o Tamarizal del Barranco Lopín, en Belchite.
            - Tamarizales de la Balsa del Planerón, en Belchite.

 Pasarela futurista sobre el Ebro, yendo hacia los Galachos de La Alfranca

Existe una completísima web al respecto, donde consultar todo tipo de datos con respecto a la vegetación riparia.  Por si queremos plantear alguna excursión temática, podéis clicar en el enlace:


Las nieblas suelen acompañar al Ebro

En cualquier caso y por muy profanos que seamos en el tema, al acercarnos al cauce de un río y entrar en un bosquete de estos, veremos rápidamente que la vegetación ha cambiado.  Con cualquier libro de árboles y arbustos típicos de nuestra zona, podremos identificar (muchas, sin problemas) cualesquiera de las especies que he comentado.

A disfrutar!