lunes, 20 de octubre de 2014

Lianas de los bosques

Seguro que todos habréis visto películas o imágenes de Tarzán, esa especie de Spiderman silvestre que cruzaba la selva saltando de árbol en árbol enganchado en lianas.
Y seguro que más de uno ha imaginado poder hacerlo…… Pero ¿es posible? ¿Es que hay lianas en nuestros bosques?  Aún diría más ¿qué es una liana?

Sobre estos temas tan profundos reflexionaba mientras tomaba el fresco este verano en una poza del río Manubles.  Tal vez era el calor que había pasado, pero con lo idílico del paisaje, me pareció que ahí solo faltaba Jane, emergiendo de las aguas en bikini cual Bo Derek de los Bosques.


Preciosa poza en el río Manubles (Bijuesca, Ibérico zaragozano).

Alucinaciones aparte, solemos asociar estas plantas con las selvas tropicales porque ahí se da su mayor biodiversidad, pero en nuestras latitudes, en nuestro Reino Holártico, tenemos diversas especies a conocer.  

Lo que conocemos como lianas no son otra cosa que plantas trepadoras, es decir, plantas con las raíces en el suelo, pero que necesitan de un soporte para poder mantenerse erectas, por lo que van ascendiendo hacia el dosel en busca de la luz mientras usan distintos mecanismos para aferrarse a sus plantas-tutor.


Calystegia sepium, la correhuela mayor

En algunos textos engloban bajo el nombre "lianas" cualquier planta trepadora, mientras que en otros especifican que únicamente son lianas las especies leñosas.  En nuestro entorno, las especies más típicas son herbáceas, aunque también podemos encontrar con tallos leñosos.  

Cynanchum acutum, el matacán


Podemos destacar la correhuela mayor (Calystegia sepium), el matacán (Cynanchum acutum), las ya comentadas petiquera (Clematis vitalba), nueza (Bryonia dioica) y hiedra (Hedera helix); o la archiconocida vid (Vitis vinifera), asilvestrada en muchos lugares. 

Hedera helix, la hiedra, escalando por un tronco

Este tipo de plantas son tremendamente eficaces en su lucha por la luz, ya que emplean muy poca energía en engrosar sus flexibles y estrechos tallos; por lo que pueden dedicarla a crear una gran cantidad de hojas con las que captar luz.  Además, la capacidad de transporte del xilema (el tejido que transporta la savia bruta) de las trepadoras es mucho mayor, debido al gran tamaño de sus vasos conductores.

Zarcillos agarrándose a las plantas

Lógicamente, más savia bruta da para alimentar bien a ese alto número de hojas creado, por lo que la competencia con los árboles está servida.  Una liana con un tallo de 10 cm de diámetro puede alimentar el mismo área foliar (la misma cantidad de hojas) que un árbol 5 veces mayor.


Passiflora o Pasionaria, asilvestrada ya en muchos puntos de la Península

Cada planta tiene su propio sistema de trepa.  La hiedra se las apaña (y muy bien) con unas raíces adventicias (es decir, que podríamos decir que crecen donde no deben).  Las raíces “normales” proceden de la radícula del embrión, mientras que estas raíces adventicias se originan en cualquier lugar de la planta, como el tallo.


Muchas veces logran engullir a su tutor.  Éxito adaptativo más que claro.

En cambio, la vid o la brionia ascienden a base de zarcillos, hojas modificadas en forma de espiral, que la planta se dedica a mover por el aire hasta que encuentra un asidero.  Una vez que la punta del zarcillo se ha agarrado, comienza a enrollarse sobre sí mismo (como el cable de un teléfono), de modo que la planta puede ir subiendo o modificando su dirección de crecimiento.


Lianas leñosas colgando de árboles en bosques húmedos del Pirineo


Su efectividad se puede comprobar al visitar cualquier soto.  Estas plantas gustan de ambientes húmedos (en los que, por otra parte, poder compensar las pérdidas de humedad que dan tantas hojas transpirando), así que su lugar favorito en nuestras latitudes son los bosques de ribera.  

El próximo día que visitéis un bosque de este tipo, comprobad la fuerza con que se adhieren las raicillas de la hiedra o fijaos en cuantas plantas veis tendiendo sus zarcillos entre la maraña del sotobosque.  Ya veis que cada cual escoge su técnica para lograr lo que todos buscan en la naturaleza: Sobrevivir.


Soto de Cantalobos en el río Ebro, el típico hábitat de trepadoras.  
El color de los troncos marca el nivel de la última crecida


ver

2 comentarios:

  1. La próxima vez que vaya por el Soto de Cantalobos, me fijare en la trepadoras. Uff, esa Bo Derek, en bikini, menuda imagen :)

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  2. :-) Yo soy más de Halle Berry en 007, pero sí... menuda imagen! :-)

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