miércoles, 29 de octubre de 2014

De ruta por el Moncayo soriano

Hace días que me apetecía visitar algún bosque del Moncayo, más aún con este otoño tan particular que estamos teniendo.  Así que, aprovechando un viernes de fiesta en el trabajo y un hueco entre las 9 de la mañana y las 5 de la tarde (es decir, el horario escolar), me escapé hasta Aldehuela de Ágreda, en Soria. 


 Encantador hayedo en el Moncayo

Aldehuela de Ágreda es un pequeño lugar escondido en las faldas del Moncayo, a 1.060 m de altura, que me apeteció visitar tras leer un bonito artículo en el blog "Encanto del Moncayo".   Cuentan en él que si das un paseo por el pueblo, observarás que hay 3 lavaderos.  Y si lo piensas bien ¿Por qué tiene tres lavaderos un pueblo tan pequeño?

  Aldehuela de Ágreda

La explicación la tiene la economía de subsistencia que reinaba en gran parte de la Península hasta mediados del s.XX.  Y en esta pequeña aldea la subsistencia conllevaba el que las mujeres lavaran la ropa de las casas pudientes de Ágreda.  

Este oficio, el de ejercer de lavanderas de las casas pudientes, era algo habitual en la España de la época; solo que en este caso cargaban la ropa los 7 km que separan Ágreda de su Aldehuela, para lavarla durante la semana y tenerla lista para el domingo siguiente, cuando la volvían a llevar a lomos de caballerías.

  Aún quedan ejemplos de casas tradicionales en el casco urbano de Aldehuela

La ruta que hice consistió en mezclar el PRC-SO 79 “Hayedo del Moncayo” con una etapa del llamado “Camino Antonino”, que une Vozmediano y Aldehuela.  Así obtienes una pequeña excursión de menos de 5 horas y en la que puedes disfrutar de hayedo, rebollar y ribera (aquí tenéis la ruta, hecha a mano)

Otra de las razones para visitar este paraje es el ambiente de flora acidófila que nos va a acompañar, al que estamos tan desacostumbrados los que frecuentamos las Sierras Prepirenaicas o el mismo Pirineo.  

  Pie hembra de acebo (Ilex aquifolium), cargado de frutos

Destacan numerosos y grandes acebos (de los que iremos disfrutando a lo largo de gran parte del recorrido) y matorral de retamas varias, brezo (Erica sp) y brecina (Calluna vulgaris).  Estos dos últimos son típicos de zonas ácidas y para los que estéis poco acostumbrados a verlos, de cerca se diferencian fácilmente.  La brecina tiene hojas imbricadas, como tejas engarzadas una encima de otra; mientras que los brezos son como pequeñas aciculitas.  De hecho, las hojas de este género Erica son tan típicas que, en general, se las denomina "ericoides".  Solamente en el Moncayo podemos encontrar 6 especies distintas de brezos (E. tetralix, E. australis, E. vagans, E. cinerea, E. scoparia y E. arborea).

  Brezo (Erica sp)

Conforme ascendemos (unos 200 metros de desnivel total) nos vamos internando en el hayedo, por lo que la vegetación pasa a ser la típica de estos bosques, es decir, muy limitada.  La estrategia de supervivencia del haya consiste en absorber toda la luz posible, de forma que al suelo del bosque llega aproximadamente un 5% de la luz incidente.  Por eso el sotobosque de los hayedos es tan pobre.

  Arraclán (Frangula alnus), muy abundante por toda la ruta

Las pocas plantas de este sotobosque también varían según el tipo de hayedo y de hecho, se diferencian los hayedos calcícolas (los típicos de zonas calizas, como Añisclo) y los acidófilos (como el que nos ocupa).  

  Las laderas moncaínas ya van cogiendo color otoñal

Por otra parte, el haya es una especie que en la Península ya empieza a encontrar problemas para desarrollarse "a gusto", y el Moncayo es casi (por poco!) una de los hayedos más meridionales que encontraremos.  

El haya sigue la máxima de estas especies eurosiberianas de "compensar el descenso en latitud con un ascenso en altitud".

  Barranco de Agramonte

Así que hay que dejar claro que estos hayedos no son comparables a los navarros o los de la Cornisa Cantábrica, ya que se ven recluidos a orientaciones favorables en las laderas, no bajan de una determinada cota, etc.  Por otra parte, tampoco se ven demasiados árboles de grandes dimensiones, ya que fueron objeto de explotación, entre otras cosas, para carbón.  Esta especie, al ser tan longeva, tiene turnos de corta de 100 años; aunque los criterios de explotación van cambiando y los bosques (pese a ser gestionados) van mejorando su aspecto y su salud poco a poco.

  Arándano (Vaccinium myrtillus) casi defoliado y plantitas de gayuba (Arctostaphylos uva-ursi)

El camino traspasa varias veces pistas aptas para BTT (y supongo vehículos del Parque) hasta toparse con el obstáculo del Barranco de Agramonte, que hace de frontera natural entre Aragón y Castilla.  En este punto me salí del camino y me quedé un rato sentado a la orilla del arroyo, observando los colores, respirando los olores a madera y humedad y escuchando los pájaros y el rumor del agua.  Sinceramente, me encantó este lugar. 


  Relax absoluto contemplando y escuchando el correr del agua

Me encontré a lo largo de la ruta con numerosas matillas de arándano, aunque ya sin frutos; y montones de especies que se arremolinaban aprovechando la humedad del barranco: fresnos, sauces, avellanos, arces, robles, acebos, saúcos....

  Curiosa escena: Un grupo de árboles derribados ha levantado una porción de suelo de más de 4 metros de altura

Lógicamente habrá más especies, que desconozco.  Por cierto, os dejo una foto del que creo es Viburnum opulus, por si alguno lo reconoce.

En cuanto al sotobosque, podemos también añadir el yezgo (Sambucus ebulus), Lonicera peryclimenum, eléboro fétido, el abundante helecho Athyrium filix-femina y un larguísimo etcétera.


En el barranco encontré el que posiblemente sea Viburnum opulus, los mundillos

Conforme desciendes la vegetación vuelve a cambiar, y cuando te desvías del hayedo para bajar hacia Vozmediano, el paisaje cambia radicalmente.  Entras en un rebollar (Quercus pyrenaica), de tal manera que me parecía estar en el pueblo de mi padre del que varias veces os he hablado.  Exactamente el mismo paisaje: Robles, escobas..... y moscas y más moscas.

  Bonita (y también desconocida para mi) seta

Bajaba rápido con la cabeza agachada, intentando evitar las docenas de mosquitas que me revoloteaban, cuando un olor intenso parecido al incienso me hizo mirar a los lados.  Y sí, era jara pringosa (Cistus ladanifer).  Ese olor tan fuerte se lo da el ládano, la misma sustancia que impregna toda la planta y que la hace tan pringosa y tan peligrosa en verano.  Es como tener todo el matorral impregnado de gasolina, esperando un golpe de calor para prenderse fuego (en este buen blog tenéis una estupenda explicación de la ecología de las jaras pringosas).

  Camino por el rebollar

Tras un rato descendiendo aparece el bonito castillo de Vozmediano con su pueblo debajo.  Merece perder un rato por aquí, dando una vuelta por el lugar y visitando el nacedero del Queiles, por el que pasaremos para ir hacia Aldehuela de Ágreda.  El nacedero es una sima de la que brota a borbotones un caudal de 1500 l/s (dicen que es el segundo manantial más importante de Europa) y que tras un corto trayecto desemboca en el Ebro.  Tal vez por eso viene el dicho "Moncayo traidor, que haces pobre a Castilla y rico a Aragón".

  Vozmediano

Ya solo nos resta superar los 200 metros de desnivel del "Camino Antonino", para pasar de un vallejo a otro y llegar a Aldehuela.  De nuevo la vegetación cambia, pasando por una primera zona de ribera y otra más parecida a las típicas parameras castellanas.  Todo un disfrute.


 Pinus pinaster emergiendo de entre el brezo, en la parte final de la ruta


6 comentarios:

  1. Hola Oscar, pues casi coincidimos, nosotros estuvimos el domingo, haciendo el PRC-SO 79 completo. Disfrutamos mucho del recorrido, eso si, como bien dices, hubo un rato, que se nos comían los mosquitos, me ha gusto mucho la opción de hacerla en circular, bajando hasta Vozmediano, que por cierto hay un bar donde se almuerza como un rey. Curioso el tema de los tres lavaderos, porque Aldehuela es muy pequeño, vamos que nosotros tuvimos que aparcar en una mini explanada que había en el camino. Un saludos

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    1. jeje, hola Eduardo!
      Pues sí, realmente pequeño. Yo también aparqué en esa miniexplanada. Por cierto que cuando estaba quitándome las botas me di cuenta que había un avispero en el suelo, entre la hierba, con un montón de ajetreo; así que acabé quitándomelas a la salida del pueblo. Lo de almorzar en Vozmediano será para otra vez. Y qué casualidad, eh? Porque mira que hay poca gente por ahí.... Pues eso, que me gustó el lugar, especialmente la zona del barranco. Saludos!!

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  2. Encantada de descubrir tu blog y agradecida por la referencia a "Encanto del Moncayo". En efecto, los hayedos se utilizaron para hacer carbón, por eso no viste grandes ejemplares. En la parte aragonesa se está recuperando poco a poco este bosque y el robledal, en un principio ayudados por la sombra de los pinos de repoblación pero también con plantaciones en tablas de terreno que parecen salir adelante.

    Saludos!

    Saludos.

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    1. Hola Rocío! Pues de nada! Me gustó igualmente tu blog, así que me quedaré por ahí también, a ver qué novedades cuentas del Moncayo. Es una zona que no conozco nada, pero me parece muy bonita, así que me vendrá bien conocer los entresijos que vas contando. Gracias de nuevo por tus datos y comentario y un saludo!

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    2. Por cierto Rocío, si no te importa, añadiré esos datos a la entrada! Muchas gracias de nuevo!

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    3. Claro que no me importa. Tienes buenos ejemplares de hayas junto a la Fuente de la Teja y la Fuente del Sacristán, en la carretera que sube al Santuario de la Virgen del Moncayo desde Agramonte, Saludos!

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