martes, 2 de septiembre de 2014

Ruta botánica por Ayerbe: La Fontaneta y L'azud

Las vacaciones con pequeños no dan tanto de sí (mejor dicho, son distintas), así que he aprovechado para conocer mejor lugares que, por cercanos, solemos tenerlos infravalorados.

 Torre de San Pedro, del s.XII

He estado dando vueltas por Ayerbe, en el Prepirineo oscense, y he redescubierto rincones que me han gustado, así que hoy os voy a proponer algo distinto. Se trata de una pequeña ruta botánica por "La Fontaneta" y "L'azud", sin desnivel y alrededor de un kilómetro de distancia, recorriendo un pequeño bosque de galería que se extiende aguas arriba y abajo de  la zona conocida como “La Fontaneta”.


Gabardera, rosal silvestre, escaramujo o tapaculos, típica planta de sotobosque


Sorbus domestica, el serbal común, con sus frutos en forma de perita


Al ser una ruta botánica no hay duración fija, ya que cada uno se puede explayar lo que quiera reconociendo especies. Os la cuento, por si alguien quiere descargársela y aprovechar estas fiestas de Santa Leticia para ver el lugar con otros ojos.


La hiedra devora totalmente árboles completos

Cualquier bosque cambia dependiendo de la época en que la visitas, así que os voy a hablar casi en exclusiva de árboles y arbustos. Porque me gustan más, los conozco mejor y podemos disfrutar reconociéndolos en primavera, verano, otoño y muchos también en invierno.


Estas pequeñas galerías permiten estar fresquito incluso en excursiones a pleno sol

En cuanto a la ruta en sí, y aunque lógicamente no me hago responsable de ningún percance que pueda sufrir nadie que visite estos lugares, no presenta problemas para realizarla, aunque digamos que está más bien poco “arreglada” para la visita. Y digo poco arreglada porque en parte discurre por caminos muy transitados y en parte está un poco abandonada. Hay una especie de “quitamiedos” de obra en 3-4 metros que discurren junto a un cortado, pasa la vía del Canfranero y hay un par de pasos incómodos para personas mayores o muy niños. Lógicamente, cualquier persona acostumbrada a caminar por el monte, desde niños de 6-7 años, puede hacer el recorrido sin ningún problema porque se trata de eso, de un camino.


Los paisajes en los bosques de ribera nunca defraudan

Resumiendo, el primer tramo es un camino que discurre entre huertos, por lo que nos encontraremos especies tradicionalmente ligadas al ser humano, aparte de típicas trepadoras de tapiales.


Phoeniculum vulgare, el hinojo

En la segunda parte el camino se interna en el bosque de ribera (de estos bosques hablé hace algún tiempo), por lo que encontraremos las especies ligadas a estas condiciones; y en la tercera parte, una vez llegamos al final del recorrido, podemos volver por la otra orilla, que discurre ya por la parte alta y cerca de campos, fuera ya del soto.


Aligustre (izquierda) y majuelo (derecha), presentes por toda la ruta.

La ruta (track descargable aquí) comienza en el camino llamado “La Canal”, que parte del final de la Plaza Alta (Plaza Aragón) a la derecha, cerca de la Torre de San Pedro y justo al lado del nº 37 de dicha Plaza.
Unos 50 metros y en la bifurcación tomamos el camino de la derecha, que bordea un Centro Transformador para pasar junto a un pequeño estanque y sigue otra recta. Justo en esta curva veremos un edificio que llama la atención en semirruina; se trata de un antiguo horno cerámico (fabricaban pucheros, platos y similares), que pertenecía a dos hermanos y dicen que eran de los mejores artesanos de Aragón.


Restos del antiguo horno cerámico

El comienzo de nuestra ruta transcurre entre huertos, con tapiales comidos por la vegetación; el derecho por hiedra y el izquierdo por sabuquero o saúco (Sambucus nigra).


Inicio del camino de "La Canal"

La hiedra es una trepadora que nos es muy familiar y que presenta dos hojas claramente distintas: las romboidales corresponden a los brotes fértiles, donde observaremos flores; y las palmeadas de brotes estériles.


Hiedra con sus dos tipos de hojas, romboidales (izqda) y palmeadas (dcha)

El sabuquero, muy conocida en el medio rural, será fácilmente reconocible en estas fechas por sus rácimos colgantes. Su hoja es imparipinnada, es decir, es compuesta y tiene un número impar de foliolos (varios pares y uno terminal).


Hojas imparipinnadas y frutitos negros del saúco

Pasamos también junto a otras especies típicas de los alrededores de los pueblos, como una higuera (Ficus carica) o un nogal (Juglans regia). También podremos observar entre la hiedra, Rubus ulmifolius, la zarzamora; y otra típica trepadora, la betiquera (Clematis vitalba).


Aspecto del Asparagus acutifolius, una especie de espárrago silvestre

La clemátide, hierba de los pordioseros o petiquera es una vieja conocida en el mundo rural, ya que antiguamente se fumaban sus tallos, el famoso “tabaco de petiquera”. Es también conocida como hierba de los pordioseros porque el contacto con la planta puede producir llagas, y se dice que antiguamente los pordioseros (los que iban pidiendo una limosna “por Dios”) se frotaban con esta planta para producirse llagas y dar más pena.


Clematis vitalba, la clemátide o petiquera

Giramos la curva y seguimos observando más especies: Un laurel (Laurus nobilis), cañas (Arundo donax) y auténticos fósiles vivientes sobresaliendo de entre la hiedra del murete de la izquierda: son Equisetos, las plantas superiores más antiguas que se conocen, y usados para gran cantidad de aplicaciones debido, entre otras cosas, a sus tallos ricos en sílice.  Desde propiedades diuréticas hasta usado como limpiaplata.


Equisetos.  Las "marcas" negras son las hojas

Otro arbusto muy habitual de la zona es Cornus sanguinea, el cornejo. Lo reconoceréis porque presenta unas hojas con un reborde ondulado muy característico. Para otoño coge un color rojo muy bonito, aunque el término sanguinea hace referencia al color de sus ramas.


Cornus sanguinea, el cornejo.  Se aprecia el margen ondulado de sus hojas

Llegamos al final de esta curva, observando al fondo a la izquierda los Mallos de Agüero. Delante tenemos pequeños ailantos (Ailanthus altísima, del que ya hablé en "Especies invasoras") y más especies típicas de estos lugares tan humanizados (higueras, laureleros, etc)

Conforme nos vamos internando en la ribera, van desapareciendo estas especies y van apareciendo las típicas de ribera: Chopos (Populus nigra) y olmos (Ulmus minor).


Las vistas hacia el dosel asemejan a veces a un cuadro

Es curioso que el nombre que daban los romanos para definir a los chopos y álamos sea el mismo que para definir un pueblo: Populus.  Posiblemente sean los árboles más habituales en los pueblos desde antaño, pero no tengo claro el origen.

En cuanto al olmo, antaño tan habitual en nuestros pueblos, desapareció casi por completo debido a la grafiosis, una enfermedad producida por un hongo que obstruye los vasos y hace que se sequen las hojas.


Ulmus minor, el olmo común

Llegaremos a una zona en la que hay un grupo de varios espinos albares de gran tamaño, unos 4-5 metros de altura. El majuelo (Crataegus monogyna) es otro de nuestros antiguos acompañantes en los bosques, del que ya hablé en esta otra entrada


Enorme espino albar casi al comienzo de la ruta

Pasamos por debajo de uno de estos enormes y bonitos majuelos, una pequeña subida y llegamos al lugar donde acabará la ruta (a la vuelta). Aquí vemos unas escaleras que bajan hacia “La Fontaneta”, descendemos y podemos seguir encontrando especies nuevas. Robinia pseudoacacia es otra de las especies “invasoras” de las que ya hablé y que encontramos naturalizadas en muchos sitios.


Bajada que va a dar de bruces con este gran espino albar

Enfrente veremos una chopera que plantaron los escolares de Ayerbe hace unos 57 años, en el Día del Árbol, bonita tradición (de la que se habla profusamente en este buen blog) que ya se ha perdido. Los niños plantaron estos árboles e incluso les daban una especie de escritura, ya que se tenían que hacer cargo de su cuidado.


Chopera plantada en aquellos memorables "Día del árbol" escolares

Pasamos la Fontaneta y seguimos por el camino (hay 3 caminos, el de la izquierda baja decididamente a cruzar el río, el de la derecha sube al camino por el que volveremos; nosotros cogemos el del centro).  Este camino al principio está a tramos anegado, por las diversas fuentes que manan. Convendría desaguar estos manantiales, para evitar que el camino se estropee.


Viburnum lantana


Fraxinus angustifolia, el fresno de hoja estrecha

En el bosque de galería seguiremos encontrando nuevas especies, como el fresno de hoja estrecha (Fraxinus angustifolia) y el almez o litonero (Celtis australis). El litonero es otro conocido de los “viejos” niños, ya que solían comer sus frutos para usar los huesos como proyectil de cerbatana.


Escaramujo al fondo y litonero en primer plano

En los claros del bosque podremos encontrar especies más mediterráneas, como el boj (Buxus sempervirens), la coscoja (Quercus coccifera) y la carrasca (Quercus ilex).


Quejigo con una agalla, tumores consecuencia de la picadura de un insecto

De estas especies poco más se puede decir, pero os cuento una aplicación que igual alguno no conoce. Cualquiera que haya tenido hijos sabe de los problemas de irritaciones que tienen los bebés en el culete, especialmente cuando les salen los dientes, algo que para muchos es un verdadero calvario. 


Paisajes relajantes toda la ruta


Siempre hay una planta que da un toque de color

Me han contado que hay un remedio que es mano de santo, hirviendo corteza de carrasca en agua. Yo no probé a hacerlo, pero me han contado que si lo queréis intentar, hacedlo en una cazuela a la que tengáis poco apego, porque se tiñe de rojo y no se puede quitar. Si tenéis el problema pero no queréis liaros a hacer pruebas, sé que hay farmacias que comercializan “Agua de carrasca”.


Eléboro fétido.  Ranunculácea extremadamente tóxica



Incluso en un mediodía cálido de verano se puede disfrutar de esta ruta

Bueno, nosotros a lo nuestro. Cruzamos el río a la otra margen, seguimos por un claro y pasamos por debajo del puente de la vía. El camino sigue y las especies continúan apareciendo, como eléboros (Helleborus foetidus)Euphorbia characias, aligustre (Ligustrum vulgare) o hinojo (Phoeniculum vulgare). Este último os sonará por la gran cantidad de usos en cocina.


Euphorbia characias

Nos acercamos al final del camino

Al llegar al final de la ruta podemos acercarnos al azud, que antiguamente fue usado como piscina natural, hasta que una gran tormenta anegó el embalse. Hay un gran y viejo sauce (Salix sp) en el recinto, otro típico representante de las especies de ribera.  Se ven grandes rocas de toba (llamadas aquí tosca), creadas a partir de la precipitación de las sales que el agua lleva disueltas.


L'azud.  


Adiantum capillus-veneris, helecho típico de rocas donde rezume agua

Tras ver el azud, subimos por el camino donde en esta época podemos ver achicoria (Cichorium intybus), cuyas raíces tostadas fueron usadas como sustitutivo del café en tiempos de escasez y sus hojas tiernas consumidas en ensalada. También encontramos un almendro, probablemente amargo (del que hablé aquí) resistiendo solo.


A finales de verano l'azud se encuentra seco



Cichorium intybus, la achicoria.

Volvemos por el camino y si nos fijamos aún podremos encontrar especies no mencionadas, como las muy venenosas Solanum nigrum Solanum dulcamara (hablé de ello aquí)el aladierno (Rhamnus alaternus), madreselvasalfalfa silvestre o el enebro de la miera (Juniperus oxycedrus, del que también he hablado ya). 


Solanum dulcamara



Solanum nigrum, los tomatitos del diablo

El arbusto predominante en muchos lugares es Osyris alba¸ que sin ser de la familia de las retamas, es también conocida como retama loca. Esta especie crece parasitando las raíces de las plantas que le rodean.


Osyris alba, la retama loca.

Y conforme nos acercamos al final del camino podemos fijarnos en especies plantadas como pinos (Pinus halepensis), cipreses (Cupressus sempervirens), negundo (Acer negundo) o una zona donde, si nos fijamos en lo alto, veremos grandes masas de muérdago (Viscum album, del que comenté algo aquí), alimentándose de varias robinias y chopos. 


Acer negundo, otra de las especies invasoras más extendidas, aquí plantada


Viscum album, el muérdago.  Se ven las pequeñas bolitas con las que se hacía el "besque"

Faltarán muchas especies del sotobosque que yo no habré comentado y muchas flores de las que no he hablado. Incluso ahora, fuera de temporada, aún vemos Viborera, Gordolobo, Asteriscus spinosus y un largo etcétera.


La belleza está siempre presente.  Solo hace falta mirar con ganas de encontrarla.

Como vemos, en un sitio tan cercano, con pocos conocimientos y en tan poco tiempo, habremos reconocido en torno a 40 especies de plantas. Si nos damos cuenta de toda esta riqueza, valoraremos más nuestro entorno y disfrutaremos más de los paseos.

 Leyendo en plena naturaleza.  ¿se puede pedir más?


Nota: En estos tiempos estamos ya muy acostumbrados a ver el monte lleno de cartelitos, paneles interpretativos, señales, etc, así que tal vez no veáis claro como hacer esta ruta.  Independientemente de que en plena crisis es complicado encontrar financiación, si alguno tiene ganas de hacer la ruta, basta con encontrar ese alma de explorador que seguro todos tenemos dentro.  Por si vais justo de instinto explorador, os he puesto el track, aunque hecho a mano, porque se perdía la señal del GPS.  Recomiendo apuntarse todas estas especies en una hoja e ir tachando conforme las encontreis.  Seguro que no os defraudará. 

5 comentarios:

  1. Hola Oscar,
    Gracias de nuevo por estas "joyitas" que publicas. Un placer leer y ver las fotos (intentando retener lo que da de si mi corta memoria).
    Como siempre tus reportajes son amenos y nada farragosos.
    Está claro que no hay que ir muy lejos ni hacer grandes gestas para disfrutar de la Naturaleza.
    Esperaremos la siguiente entrega!
    Saludos!

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  2. Muchas gracias David!
    Con esos halagos da gusto escribir! jeje, pues sí. Hay que disfrutar con lo que se tiene a mano. Ya me pongo los dientes largos viendo esas rutas por Lescún, Sesques y demás, ya.... Pero bueno, me voy apañando! Gracias de nuevo por tus comentarios y un saludo!

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  3. También para mi es un placer leer tu blog y ver las preciosas fotos que publicas.

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  4. Buenas noches Coincido con los anteriores comentarios, son preciosas las fotos y la ruta, me han dado ganas de salir corriendo y hacerla. De verdad! he pensado me quedan dias pero la verdad es que no se donde está ese pueblo Ayerbe. Se que lo encontraría, no vayas a pensar .....
    Gracias por enseñarnos y valorar la naturaleza tan fantástica y rica en arboles y plantas que tenemos aqui.
    Un saludo Maria.

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  5. Muchas gracias, Lorizar y María!
    Muy agradecido por vuestros comentarios. Pues nada nada, habrá que seguir por esta línea editorial, jeje.
    Ya me imagino que sabrías llegar a Ayerbe! ;-) Pero bueno, está en medio de la carretera que va de Puente la Reina de Jaca a Huesca. En otro tiempo fue un pueblo muy importante, pero como tantos otros, ha decaído mucho. Ahora mismo casi parece un lugar de paso, de gente que va al Rafting de Murillo, a escalar a Riglos o a pasar un día por las pozas de La Peña. Ya ves, una corta paradita y puedes ver algo distinto. No es lo mismo que ver Riglos o las badinas (badina = poza) que he comentado, pero sirve para complementar el día. Así se conoce algo nuevo.
    Cordiales saludos a los dos!

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