viernes, 26 de julio de 2013

Darguás (Huesca)

El caso que os expongo podría calificarse como “caso perdido” y me parece interesante porque trata de dos temas distintos: los apellidos toponímicos y los despoblados medievales.  La búsqueda empezó en un intento de encontrar un origen del apellido Árguas, muy poco común pero existente en mi familia.  

Los datos se basan en “Un viaje por la diócesis de Huesca en el año 1338”, de Antonio Durán Gudiol.  En dicho viaje, varios religiosos recorren la diócesis recogiendo dinero de los feligreses y anotando todo su viaje, para la Catedral de Huesca, que en esa época estaba en plena construcción.

 
Plano extraído de "Geografía medieval del Serrablo"

Los apellidos toponímicos derivan de un topónimo o nombre de lugar.  Es decir, en una época en la que los apellidos no seguían regla alguna, y podían cambiar de una generación a otra, podemos encontrarnos con un señor llamado Pedro que, procedente del lugar de Estallo, va a vivir a Serué.  En Serué será conocido como Pedro de Estallo.  Es más, en las partidas bautismales de la época solemos encontrarnos Pedro Destallo.  Por tanto, una persona apellidada Estallo, sabe que su apellido procede de alguien que nació ahí.
El Alto Aragón es un territorio enormemente rico en apellidos toponímicos, y todos conocemos alguna persona con apellidos como Aragüés, Laguarta, Bielsa o un largo etcétera.
Generalmente encontramos muchas personas de pueblos despoblados recientemente, como Escartín o Villacampa; que de despoblados en épocas mucho más antiguas, como Estaún (en el alto de Monrepós) o Viñuales (en la cara norte de Canciás).

Existe un gran número de lugares que por epidemias, guerras o simplemente por traslado de sus pobladores a lugares mejor situados, acabaron abandonados; una vez fue superada la tensión inicial de la Reconquista, que propiciaba una política de colonización de hábitat muy disperso.

Hoy en día en los pueblos siguen existiendo muchas leyendas con respecto a esos lugares amortaus.  Lo que localmente se denomina billares o espedregales, que aparentan ser montones de piedras en lugares perdidos, en realidad son antiguos pueblos, de los que ya solo quedan piedras.  La tradición oral suele repetirse con muchísima frecuencia: en el pueblo “se sabe” que ese espedregal era un antiguo pueblo en el que hubo Peste, murieron todos excepto dos abuelas, que pasaron a vivir a tal pueblo y le donaron todas sus tierras. 
En dichos lugares ya saben que cuando labran en tal o cual era, siempre salen huesos o trozos de cerámica, por lo que además de una investigación arqueológica, falta relacionar esos restos con un pueblo del que se tengan datos.

Para estudiar esos datos existen numerosas fuentes, como la que he comentado.
En el muy interesante libro “Geografía medieval del Serrablo”, de J. Miguel Navarro López, mencionando dicho viaje, se comenta que en 1338, una población llamada “Laués” pagó junto con otra llamada “Darguás” (¿) cinco sueldos para la construcción de la catedral de Huesca.  Por el itinerario seguido por los recaudadores, Laués podría corresponder con Alavés. 
Para el que quiera descubrir Alavés únicamente tiene que bajar el Monrepós y poco antes del cruce de la Guarguera, fijarse en unas ruinas comidas por pinos, a la izquierda de la carretera.
Darguás aparece como una población cercana a dicho lugar, pero en ningún otro libro he vuelto a encontrar una referencia.  Ni siquiera una mención en “Pueblos y despoblados” de Antonio Ubieto Arteta.  ¿es posible que por ejemplo, un tal Pedro, procedente de Darguás, fuese a vivir a otro lugar y fuese “Pedro Darguás” y acabase siendo “Pedro de Arguás”?

Dejo aquí esta pregunta, por si alguien pasa por aquí y sabe por donde seguir en este caso perdido.

jueves, 11 de julio de 2013

Abies alba. Ordesa (Huesca)


Vuelvo a usar una especie como excusa para conocer un lugar.  En esta ocasión viajamos a Ordesa a descubrir un abetal, para disfrutar de unos rincones y una especie que también, por cercanos, podemos tener infravalorados.

Abetal de Cotatuero

Digo que están infravalorados porque Abies alba es un árbol típico de latitudes mayores, y encuentra su límite de distribución meridional en el Pirineo y alguna zona umbría suelta en las Sierras de Guara y el Montseny; así que tenemos la suerte de poder disfrutar en el Pirineo de una especie ausente en el resto de la Península.

Es un árbol fácil de identificar.  En la entrada del Pinus pinaster ya se explicó que las acículas del abeto salen de una en una (no en grupos), directamente de la rama (sin vaina) en 2 líneas diferenciadas en el mismo plano ("disposición dística").
Se diferencian de las del tejo porque en el abeto las acículas tienen unas líneas claras (bandas estomáticas) por el envés.


 Abetos y torrentes.  La auténtica montaña

Abies pinsapo, del que ya hablamos en “El pinsapar de Orcajo” es la otra especie de abeto que podemos encontrar en la Península Ibérica de forma natural y se diferencian en que en el pinsapo las acículas nacen en la rama de forma radial, teniendo cada ramita un aspecto casi cilíndrico muy típico.
Además, si nos fijamos, veremos que las ramillas del abeto están generalmente cubiertas de pelitos rojizos; mientras que las del pinsapo no tienen pelos (= glabras).

 Puente de la Glera, en Torla

Por cierto, que también podemos confundir el abeto con otra especie, Picea abies, la pícea; pero en ésta las piñas son colgantes.  En cualquier jardín o aislado en la ciudad se observan fácilmente las piñas colgantes de las píceas, frente a las piñas “sentadas” de los abetos.

 Centro de Interpretación del P.N. de Ordesa, al pie de Mondarruego

Es importante saber diferenciarlos porque por ejemplo, en Navarra, podemos encontrarnos bosques de repoblación de varias especies exóticas, incluyendo la Pícea (Picea abies).  Además, en Navarra hay repoblaciones con Alerce (Larix decidua), Abeto de Douglas (Pseudotsuga menziesii), Cedro de Oregón (Chamaecyparis lawsoniana) o Pinus radiata.


 Monumento a Lucien Briet, en el Turieto Bajo

Como curiosidad, al construir la carretera Nueno-Árguis también se plantaron miles de pequeños Abetos de Douglas, pero la sequedad y la caliza hizo que no prosperaran.

 Río Arazas

El abeto suele encontrarse formando bosques mixtos con el haya (Fagus sylvatica), los típicos "hayedo-abetales"; pero en Ordesa podemos encontrarnos buenos ejemplos de abetal puro. En Cotatuero, de las 90 Has de bosque, 25 Has son prácticamente de abetal puro.

 Nudoso tronco de haya, compañero habitual del abeto

Si queremos disfrutar de esta especie, en el libro "Los Bosques de Aragón", nos mencionan varios de los mejores bosques de abeto oscenses:
- La Fuente del Paco, en la Selva de Villanúa.
- Barranco de la Carbonera, en Santa Cruz de la Serós (cara norte de S. Juan de la Peña).
- Barranco de Lasieso, Biescas.
- La Betosa, Guara.
- Cotatuero.
- Senarta, en Vallibierna.
- Cazanía, Puerto de Sahún.

Cotatuero

Además, en el libro "Los Montes de la Jacetania.  Caracterización Física y Explotación Forestal", de Juan de la Riva, nos resaltan que la Selva de Oza es "el más bello y claro exponente de abetar dentro del área de estudio".
Diazas.  Colores otoñales de tremoleta (Populus tremula)

De Ordesa casi parece difícil escribir algo nuevo.  Por otro lado, hablar de todo el Parque Nacional parece inabarcable, así que esta vez voy a proponer únicamente rutas de lo que podemos llamar "Sector Ordesa" y para otra vez dejaremos Añisclo, Pineta y Escuaín.  Espero que entre los textos y las fotos os provoque una visita a la zona.  De Bujaruelo, el otro valle que podemos incluir en Ordesa, ya hablé algo hace unos meses.

Sobre Ordesa os recomiendo su web y visitas “fuera de temporada”, es decir, cuando no sea necesario coger el autobús para subir a la Pradera.

Pradera de Ordesa
En esas fechas y para mi gusto, la visita desmerece.  Por supuesto, siempre hay rutas donde la cantidad de gente es menor, pero la ruta por las Gradas de Soaso parece una romería y en muchas de las otras rutas, es muy difícil encontrar un lugar medianamente solitario.  Ello incluye las partes altas. 

 Cascadas subiendo a las Gradas de Soaso

Si en la Cola de Caballo hay una romería de senderistas, en Monte Perdido hay una romería de montañeros.  Desde luego, salvo días fuera de fin de semana y épocas de “temporada baja”; Ordesa no es un lugar para el que busca soledad.

 Primavera.  El hayedo en silencio

Eso sí, para el que busca naturaleza y paisajes bonitos, es el lugar ideal.  No en vano, fue declarado Parque Nacional en 1918, el mismo año de creación de los Parques Nacionales.

Posteriormente, en 1982, se amplía hasta la superficie actual.

 Ganado subiendo a la ermita de Santa Ana

Excursiones, paseos, rutas de alta montaña...La lista de combinaciones puede extenderse hasta el infinito, aunque algunos de los típicos son:

- Turieto Bajo: Camino desde Torla hasta la Pradera de Ordesa.  Poco desnivel y menos de 2 horas de duración (ida).  Fácil y muy bonito.  Antiguamente existía el "Turieto Alto", un camino que acabó eliminándose de los mapas porque era el hábitat del último bucardo.  La especie desapareció en el año 2000.

 Inicio del camino de Turieto Bajo

- De la Pradera de Ordesa a la Cola de Caballo.  Siguiendo el curso del Arazas por el fondo del valle, es la típica excursión de la zona.  Muy fácil.  Poco desnivel y unas 3 horas ida y vuelta.

Ordesa en otoño, siguiendo el fondo del valle

Bonita mezcla de coníferas y frondosas

Antes de llegar a la misma Pradera hay dos rutas típicas y muy recomendables: La Faja Racún y la Faja de las Flores (Fajas se denominan generalmente a caminos estrechos, a media ladera, al borde de precipicios)
- Faja Racún: unos 500 m antes de llegar a la Pradera (en el Puente de la carretera, a la altura del Monumento a Lucien Briet), nos internamos en el Circo de Carriata.

 Circo de Carriata.  
A la izquierda el Tozal del Mallo y a la derecha, el Gallinero.

- Faja de las Flores: Parte del mismo lugar que la Faja Racún, pero es una faja que recorre "el Gallinero"  a mayor altitud.  Para acceder a esa altura debemos pasar las famosas clavijas de Carriata (o Salarons).  Ambas fajas, Racún y de las Flores, unen los Circos Glaciares de Carriata y Cotatuero.

 Cascada en Cotatuero

- Senda Canarella:  Parte ya de la misma Pradera, desviándonos rápidamente a la izquierda, a remontar el Circo de Cotatuero.  La senda discurre a media ladera por debajo de la Muralla de la Fraucata, desciende nuevamente al fondo del valle en la zona de las cascadas.  En los enlaces de cada propuesta están todos los datos de la ruta.


 Puente en la Senda Canarella
 Muralla de la Fraucata.  El pino domina las partes altas

- Senda de los Cazadores y Faja de Pelay:  Si las Fajas mencionadas recorrían la montaña por la derecha orográfica del Arazas, ésta lo hace por la izquierda orográfica.  Es una excursión más larga que las anteriores (unas 8 horas ida y vuelta), que discurre a media ladera de la Sierra de las Cutas y baja en la misma Cola de Caballo.

Sierra de las Cutas, desde Cotatuero

 Bordas en Diazas.  Una idea distinta: Siguiendo la pista enlazamos con el mirador de Calcilarruego y la Senda de los Cazadores

Todo lo mencionado son rutas de media montaña, pero en cuanto a la alta montaña, estamos en el paraíso de cualquier montañero.  La lista de picos es inabarcable, aunque podemos destacar varios clásicos.  La lejanía de los picos obliga generalmente a pernoctar dentro del Parque Nacional.  Lo habitual es intentar lograr un huequito en Góriz, especialmente en "temporada alta", cuando a muchos les toca dormir en tienda.


 Góriz, punto de partida

Los principales picos, que todo el mundo pretende apuntarse en su diario personal son los conocidos como Tres Sorores o Tres Serols; es decir el Cilindro, el Perdido y el Soum de Ramond o Pico Añisclo.

- Monte Perdido (3.355 m):  Si ya es difícil escribir algo distinto sobre Ordesa, no digo nada de Monte Perdido.  Es la montaña caliza más alta de Europa y hay miles de páginas para consultar su ascensión.  Sin nieve es sencillo, pero con nieve, la famosa "Escupidera" (rampa final del lago helado a la  cima) es uno de los puntos negros del Pirineo  Aquí te dejo una perfecta descripción de la ruta.

 Monte Perdido preside todo el viaje, caminando desde Cuello Gordo

Para el que lleve idea de hacerla, la vía clásica es la del Lago Helado, por la Cara Sur.  Desde Góriz, 4 horas y media de ascensión.  Podemos afrontar la ascensión  desde la Pradera y durmiendo en Góriz o en el día, cogiendo el bus de Nerín que nos deja en Cuello Gordo.


 Murallas de la Fraucata


 Cima de Monte Perdido.  Detrás el Soum de Ramond

 
 Profundos cortes de Añisclo y Arazas


- Pico Añisclo (3.254 m):  4 horas desde Góriz pero más difícil que el Perdido.  En el corredor final, aunque no es muy inclinado, la nieve está presente más avanzado el verano.


 Estratos horizontales de Tobacor (2.769 m) , a la derecha


 Paisaje lunar en el entorno de la Torre de Góriz, subiendo al Soum de Ramond

 
 Ibón chelau de Añisclo


Cima del Soum de Ramond

- Cilindro de Marboré (3.328 m): El más difícil de los tres.  Comparte la ruta con el Perdido hasta el Lago Helado.  Después deberemos pasar la famosa chimenea (rapelable a la bajada, con instalación ya montada).


 Cilindro, con su famoso pliegue; y el Lago Helado

Además, al oeste de la zona de las Tres Sorores se extienden otros tresmiles no menos conocidos, que conforman con su cara norte el Circo de Gavarnie.  Los principales son los Gabietos, el Taillón, el Casco, la Torre, los Picos de la Cascada y el Marboré.  Entre el Taillón y el Casco encontramos otro lugar mitico del Pirineo, la Brecha de Rolando.

Vista desde los Astazus, de dcha a izqda: Taillón, Brecha de Rolando, Casco y Torre de Marboré.

Aprovechando que vamos a conocer un poquito más el abeto,  un poco más arriba todo un mundo de roca nos espera.  
¿a qué esperas tú?

martes, 2 de julio de 2013

Las Pardinas


Pardina Lagé, Esporret, Jabarraz, Lardiés, Lobera, Montañano, Nofuentes, Salafuentes, del Chaz, Cercito, Gabás, Nueveciercos, Pequera, Samper Alto y Bajo, Rompesacos, Bisús, Bergosal, Organiso, Lanzaco, Cerzún, Uruén, Botartar, Legrizo, Altasobre, Vizcarra, Omiste, Garoneta, Escaletes, Casablanca, Latre, Villamuerta, Sasal, Fatás, Ordolés, Ayés, Pilón, Aracastiello, Centenero, Fanlo, Leresé, Arasilla, Catalupera, Lorés, Viscasillas, Bataraguá, Atós Alto y Bajo, Buesa, Usieto, Latorre, Cuello Baíl, Torre del Portillo, Pardineta de Bibán, La Isuala, Isábal, Niablas, Asué, Albás….

 
 Pardina de Buesa, en la Guarguera

Todo el mundo ha oído hablar de las pardinas alguna vez, aunque es un término que no muchos tienen claro.  Con este texto espero aclarar alguna duda, así como hacer un pequeño homenaje a una forma de vida ya totalmente perdida.  Os pongo también varias fotos de la zona, para provocaros a una más que recomendable visita.  Esta zona del prepirineo guarda muchísimos rincones que no tienen nada que envidiar a nadie.  
La mayor parte de la explicación está sacada de los “Cuadernos de Trashumancia” del Ministerio de Agicultura.

 Cartel en Pardina de Buesa:  "Propiedad de la familia Capablo"

La Pardina es un tipo de hábitat disperso y un modelo de explotación agro-silvo-pastoril característico del Prepirineo occidental de Huesca.  Consistían en una extensa explotación (entre 200 y 1.000 Ha.) con pastizales, bosques y campos de cereal (no en vano, el término "Pardina" proviene del latín "pratina", con una clara referencia a los pastos) .  Cada pardina disponía de una vivienda, donde vivía la familia, y de varios edificios agropecuarios anejos. Estas fincas no solían ser explotadas directamente por los propietarios sino por arrendatarios, llamados pardineros.  

 Carretera de Anzánigo.  Disfrutando de un buen día conociendo Pardinas.

Actualmente puede parecer inverosímil que hasta hace pocos años, una familia viviese aislada en medio del monte, pero nada de lo que ha sido el Pirineo aragonés (socialmente hablando), puede entenderse sin entender lo que la Casa, como institución, ha representado: la Casa era la célula básica de la sociedad.  

 Casa de grandes proporciones y bonita "chaminera", en Ena

Estaba formada por las tres generaciones que convivían en una misma vivienda, el edificio que albergaba el hogar; los ganados y las dependencias pecuarias, los campos, los bosques y todo lo que constituía el patrimonio.  Los criados y los pastores asalariados, cuando los había, también formaban parte de la casa.  Al frente de la casa estaba el amo, que conservaba el poder mientras vivía. Cuando moría, le sucedía uno de sus hijos. El resto de los hermanos podían permanecer trabajando para la casa, sin salario alguno, mientras estuvieran solteros. 

 Osia

Este mundo estalló entre 1960 y 1970.  Su detonante fue la entrada de la sociedad pirenaica en la economía de mercado, el fin de la vieja autarquía.  Al tiempo que se despoblaban, muchas de ellas fueron a parar a manos del antiguo Patrimonio Forestal del Estado, que repobló sus montes con pinos. 

 Borda en Centenero.  Al fondo, Sierra de San Juan de la Peña

 Ermita de Santa María de Centenero

El área de difusión de la Pardina se extendía entre el valle del río Onsella (por el W) y el valle de Vio (por el E.), pero la mayor concentración se encuentra entre el río Gállego y la sierra de Santo Domingo. Hay aquí unas sesenta, que constituyen aproximadamente el 80% del total de las pardinas existentes en el Alto Aragón. 

 Preciosa y recoleta ermita de Izarbe. Otra visita ineludible en territorio pardinero.

Las pardinas fueron empleadas tradicionalmente como pastos de otoñada por el ganado ovino trashumante de los valles occidentales.  Conviene también aquí aclarar la terminología, porque al hablar de pastos se emplean muchas palabras cuyos significados se solapan. En algunos casos el término hace referencia a la especie animal que alimenta (boalar), en otros casos al tipo de explotación agropecuaria en el que se sitúan estos pastos (pardinas), y en ocasiones en la época del año en la que se emplean los pastos (aborral). Es decir, que un mismo pastizal puede ser un boalar, estar situado en una pardina y ser usado como aborral.

Inconfundible Riglos.  A su alrededor discurren numerosas vías trashumantes.

Los boalares son las antiguas dehesas boyales, pastos comunales de los que disponían algunos pueblos para aprovechamiento de los animales de labor de los vecinos (bueyes, mulas, caballos y asnos).

Los aborrales son pastos de otoñada que empleaban los ganados trashumantes de los valles occidentales oscenses.  Casi siempre los aborrales se situaban en las pardinas, ya que están a medio camino entre el valle de Ansó y los lugares de invernada.
Así pues, las pardinas de Cercito, Lardiés, Samper y otras, en los términos de Bailo, Longás, Paternoy o Villalangua se empleaban como pastos de "aborral". Permanecían en el "aborral" hasta mediados de diciembre y luego partían hacia los lugares de invernada, situados a 200 ó 300 metros de altitud, en los valles bajos del Cinca o del Gállego, en el valle del Ebro o en las Cinco Villas. 

Pardina de Ayés, entre Rapún y Abena.  Al fondo, Oroel.

El uso de pastos de "aborral" caracterizaba la trashumancia de los Pirineos aragoneses occidentales y la diferenciaba de los orientales.  En el valle de Ansó, por ejemplo, se traían los rebaños de la Tierra Baja a mediados del mes de mayo.  Las ovejas ascendían a los puertos el 10 de julio y permanecían en ellos hasta el 29 de septiembre (en San Miguel, fecha clave en todos los tratos en el mundo rural). En el mes de octubre pastaba el ganado ovino en los "pastos bajantes" (un poco más abajo del puerto) y en la primera quincena de noviembre descendían al "aborral".

Santa Cilia de Jaca es el gran núcleo central de las cabañeras occidentales. Allí confluyen los ganados de Ansó, Hecho y Aragüés. Desde Santa Cilia parten dos rutas principales. Una, más occidental, atraviesa muchos pueblos y algunas pardinas: Lardiés, Alastruey, Arbués, Paternoy, Bergosal, Lagé, Visús, Santa María, Murillo, Ardisa y valle bajo del Gállego, donde invernaban algunos rebaño.

Camino de Pardina Lagé. Preciosas badinas.
 
La otra, más oriental, va por Santa Cruz de la Serós, pardina de Altasobre, Anzánigo, Ayerbe. 

El estar en medio de las vías de comunicación hacía que los pardineros estuviesen al tanto de todas las novedades, muchas veces más que en los pueblos.  Un refrán de la época decía: "Un pardinero, un fachendero". Hacía referencia a que tantos años arrendando el extenso territorio de la Pardina hacía a veces alardear de que aquellos terrenos eran en propiedad.  Por eso se les decía "fachenderos" (vanidosos).

En la actualidad se pueden visitar muchas de estas pardinas, para hacerse una idea del aislamiento en que vivían aquellas familias.  Desde Villalangua hay una ruta que en unas 4,5 horas nos permite visitar varias de estas Pardinas.  En la misma carretera pasaremos también por la Pardina Samper Alto, actualmente destinada a Casa de Colonias de Salesianos.

 Foz de Salinas, en Villalangua.  Al fondo, Sierra de San Juan de la Peña.

La Osqueta o "W", nos separa Villalangua de Agüero.  Territorio pastoril en estado puro.

Con un buen mapa se pueden hacer infinitas opciones.  Por ejemplo, en internet encontramos “Transpardina extreme”, visitando Larués-Pequera-Nueveciercos-Cercito-Rompesacos-Lagé-Ordaniso-La Peña.

 Santa María de la Peña.  La riqueza en madera de su término daba un curioso dicho:
"Santa María de la Peña, todo leña.  Triste y Yeste, todo peste"

 "O Carburo".  Al fondo, Foz de Escalete

Y la parte 2, visitando Alastuey - Esporré - Botayuela - Botaya - Legriso - Búbal - Altasobre - Anzánigo: 

Un pastor jubilado de Agüero muy aficionado a recitar letanías, me contaba chascarrillos relacionados con las Pardinas:

“Dichosos os que tenéis os amores en Salinas.  Yo como no los tengo, me marcho por as Pardinas”.  

Salinas viejo, abandonado tras un corrimiento de tierras

Actualización:  Este texto que habéis leído venía recopilado de otro más antiguo que tenía en otro blog.  Hace años que me atraía este tema.  Tanto que al final se acabó convirtiendo en mi pequeño tesoro, el libro de "Las pardinas del río Asabón", que probablemente muchos de vosotros ya conozcáis.

Y recordad...