martes, 2 de julio de 2013

Las Pardinas


Pardina Lagé, Esporret, Jabarraz, Lardiés, Lobera, Montañano, Nofuentes, Salafuentes, del Chaz, Cercito, Gabás, Nueveciercos, Pequera, Samper Alto y Bajo, Rompesacos, Bisús, Bergosal, Organiso, Lanzaco, Cerzún, Uruén, Botartar, Legrizo, Altasobre, Vizcarra, Omiste, Garoneta, Escaletes, Casablanca, Latre, Villamuerta, Sasal, Fatás, Ordolés, Ayés, Pilón, Aracastiello, Centenero, Fanlo, Leresé, Arasilla, Catalupera, Lorés, Viscasillas, Bataraguá, Atós Alto y Bajo, Buesa, Usieto, Latorre, Cuello Baíl, Torre del Portillo, Pardineta de Bibán, La Isuala, Isábal, Niablas, Asué, Albás….

 
 Pardina de Buesa, en la Guarguera

Todo el mundo ha oído hablar de las pardinas alguna vez, aunque es un término que no muchos tienen claro.  Con este texto espero aclarar alguna duda, así como hacer un pequeño homenaje a una forma de vida ya totalmente perdida.  Os pongo también varias fotos de la zona, para provocaros a una más que recomendable visita.  Esta zona del prepirineo guarda muchísimos rincones que no tienen nada que envidiar a nadie.  
La mayor parte de la explicación está sacada de los “Cuadernos de Trashumancia” del Ministerio de Agicultura.

 Cartel en Pardina de Buesa:  "Propiedad de la familia Capablo"

La Pardina es un tipo de hábitat disperso y un modelo de explotación agro-silvo-pastoril característico del Prepirineo occidental de Huesca.  Consistían en una extensa explotación (entre 200 y 1.000 Ha.) con pastizales, bosques y campos de cereal (no en vano, el término "Pardina" proviene del latín "pratina", con una clara referencia a los pastos) .  Cada pardina disponía de una vivienda, donde vivía la familia, y de varios edificios agropecuarios anejos. Estas fincas no solían ser explotadas directamente por los propietarios sino por arrendatarios, llamados pardineros.  

 Carretera de Anzánigo.  Disfrutando de un buen día conociendo Pardinas.

Actualmente puede parecer inverosímil que hasta hace pocos años, una familia viviese aislada en medio del monte, pero nada de lo que ha sido el Pirineo aragonés (socialmente hablando), puede entenderse sin entender lo que la Casa, como institución, ha representado: la Casa era la célula básica de la sociedad.  

 Casa de grandes proporciones y bonita "chaminera", en Ena

Estaba formada por las tres generaciones que convivían en una misma vivienda, el edificio que albergaba el hogar; los ganados y las dependencias pecuarias, los campos, los bosques y todo lo que constituía el patrimonio.  Los criados y los pastores asalariados, cuando los había, también formaban parte de la casa.  Al frente de la casa estaba el amo, que conservaba el poder mientras vivía. Cuando moría, le sucedía uno de sus hijos. El resto de los hermanos podían permanecer trabajando para la casa, sin salario alguno, mientras estuvieran solteros. 

 Osia

Este mundo estalló entre 1960 y 1970.  Su detonante fue la entrada de la sociedad pirenaica en la economía de mercado, el fin de la vieja autarquía.  Al tiempo que se despoblaban, muchas de ellas fueron a parar a manos del antiguo Patrimonio Forestal del Estado, que repobló sus montes con pinos. 

 Borda en Centenero.  Al fondo, Sierra de San Juan de la Peña

 Ermita de Santa María de Centenero

El área de difusión de la Pardina se extendía entre el valle del río Onsella (por el W) y el valle de Vio (por el E.), pero la mayor concentración se encuentra entre el río Gállego y la sierra de Santo Domingo. Hay aquí unas sesenta, que constituyen aproximadamente el 80% del total de las pardinas existentes en el Alto Aragón. 

 Preciosa y recoleta ermita de Izarbe. Otra visita ineludible en territorio pardinero.

Las pardinas fueron empleadas tradicionalmente como pastos de otoñada por el ganado ovino trashumante de los valles occidentales.  Conviene también aquí aclarar la terminología, porque al hablar de pastos se emplean muchas palabras cuyos significados se solapan. En algunos casos el término hace referencia a la especie animal que alimenta (boalar), en otros casos al tipo de explotación agropecuaria en el que se sitúan estos pastos (pardinas), y en ocasiones en la época del año en la que se emplean los pastos (aborral). Es decir, que un mismo pastizal puede ser un boalar, estar situado en una pardina y ser usado como aborral.

Inconfundible Riglos.  A su alrededor discurren numerosas vías trashumantes.

Los boalares son las antiguas dehesas boyales, pastos comunales de los que disponían algunos pueblos para aprovechamiento de los animales de labor de los vecinos (bueyes, mulas, caballos y asnos).

Los aborrales son pastos de otoñada que empleaban los ganados trashumantes de los valles occidentales oscenses.  Casi siempre los aborrales se situaban en las pardinas, ya que están a medio camino entre el valle de Ansó y los lugares de invernada.
Así pues, las pardinas de Cercito, Lardiés, Samper y otras, en los términos de Bailo, Longás, Paternoy o Villalangua se empleaban como pastos de "aborral". Permanecían en el "aborral" hasta mediados de diciembre y luego partían hacia los lugares de invernada, situados a 200 ó 300 metros de altitud, en los valles bajos del Cinca o del Gállego, en el valle del Ebro o en las Cinco Villas. 

Pardina de Ayés, entre Rapún y Abena.  Al fondo, Oroel.

El uso de pastos de "aborral" caracterizaba la trashumancia de los Pirineos aragoneses occidentales y la diferenciaba de los orientales.  En el valle de Ansó, por ejemplo, se traían los rebaños de la Tierra Baja a mediados del mes de mayo.  Las ovejas ascendían a los puertos el 10 de julio y permanecían en ellos hasta el 29 de septiembre (en San Miguel, fecha clave en todos los tratos en el mundo rural). En el mes de octubre pastaba el ganado ovino en los "pastos bajantes" (un poco más abajo del puerto) y en la primera quincena de noviembre descendían al "aborral".

Santa Cilia de Jaca es el gran núcleo central de las cabañeras occidentales. Allí confluyen los ganados de Ansó, Hecho y Aragüés. Desde Santa Cilia parten dos rutas principales. Una, más occidental, atraviesa muchos pueblos y algunas pardinas: Lardiés, Alastruey, Arbués, Paternoy, Bergosal, Lagé, Visús, Santa María, Murillo, Ardisa y valle bajo del Gállego, donde invernaban algunos rebaño.

Camino de Pardina Lagé. Preciosas badinas.
 
La otra, más oriental, va por Santa Cruz de la Serós, pardina de Altasobre, Anzánigo, Ayerbe. 

El estar en medio de las vías de comunicación hacía que los pardineros estuviesen al tanto de todas las novedades, muchas veces más que en los pueblos.  Un refrán de la época decía: "Un pardinero, un fachendero". Hacía referencia a que tantos años arrendando el extenso territorio de la Pardina hacía a veces alardear de que aquellos terrenos eran en propiedad.  Por eso se les decía "fachenderos" (vanidosos).

En la actualidad se pueden visitar muchas de estas pardinas, para hacerse una idea del aislamiento en que vivían aquellas familias.  Desde Villalangua hay una ruta que en unas 4,5 horas nos permite visitar varias de estas Pardinas.  En la misma carretera pasaremos también por la Pardina Samper Alto, actualmente destinada a Casa de Colonias de Salesianos.

 Foz de Salinas, en Villalangua.  Al fondo, Sierra de San Juan de la Peña.

La Osqueta o "W", nos separa Villalangua de Agüero.  Territorio pastoril en estado puro.

Con un buen mapa se pueden hacer infinitas opciones.  Por ejemplo, en internet encontramos “Transpardina extreme”, visitando Larués-Pequera-Nueveciercos-Cercito-Rompesacos-Lagé-Ordaniso-La Peña.

 Santa María de la Peña.  La riqueza en madera de su término daba un curioso dicho:
"Santa María de la Peña, todo leña.  Triste y Yeste, todo peste"

 "O Carburo".  Al fondo, Foz de Escalete

Y la parte 2, visitando Alastuey - Esporré - Botayuela - Botaya - Legriso - Búbal - Altasobre - Anzánigo: 

Un pastor jubilado de Agüero muy aficionado a recitar letanías, me contaba chascarrillos relacionados con las Pardinas:

“Dichosos os que tenéis os amores en Salinas.  Yo como no los tengo, me marcho por as Pardinas”.  

Salinas viejo, abandonado tras un corrimiento de tierras

Actualización:  Este texto que habéis leído venía recopilado de otro más antiguo que tenía en otro blog.  Hace años que me atraía este tema.  Tanto que al final se acabó convirtiendo en mi pequeño tesoro, el libro de "Las pardinas del río Asabón", que probablemente muchos de vosotros ya conozcáis.

Y recordad...




7 comentarios:

  1. Muy interesante.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias!
    Por aquí voy colgando historietas cuando voy teniendo tiempo.
    Gracias por pasarte por aquí. Se aceptan sugerencias de mejoras!

    ResponderEliminar
  3. lugares que se pueden reconvertir en granjas ecológicas ya que sus tierras muchas veces siguen sin cultivarse. Gracias por el articulo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La verdad es que hay edificios bien bonitos. El ultimo ejemplo que vi lo escribí en la "Pardina de Ascaso". Es una pena que tan cercanos, tan bonitos y tan perdidos.... Pero aquí la iniciativa privada es complicado que llegue a buen puerto... No sé, ya te digo, complicado aunque bonito! Saludos y gracias por tu comentario!

      Eliminar
  4. Grandes recuerdo de la pardina de Pequera, más de 20 años veraneando con mi familia allí mismo, en camping libre, junto a un manantial de agua cristalina, sus dos chopos, la pista que se dirige a la pardina de Casablanca y por el lado opuesto la pista que lleva a la pardina de Escalete.

    ResponderEliminar
  5. En la pardina de Pequera veraneé más de 20 años con mi familia, de acampada. Junto al manantial, los chopos....recuerdos que nunca olvidaré. Enmedio de dos pistas, la que conduce a la pardina de Escalete y en el lado opuesto, la pista que conduce entre otros lugares a la pardina de Casablanca (donde se crió mi madre).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vaya lugar bonito, ese vallecito donde está Pequera!. Que montón de historias escondidas en un valle también escondido!. Me gustaría consultarte un par de cosillas sobre Casablanca, a ver si puedo mandarte un mensaje con Google+. Un cordial saludo y gracias por tus comentarios!

      Eliminar