lunes, 15 de abril de 2013

Gratal (Huesca)


La Hoya de Huesca esconde pueblecitos tan cercanos y tan desconocidos como Gratal.  Su existencia, en la falda sur del pico, queda delatada únicamente ya por las ruinas de una pequeña iglesia y unos cuantos muros espaldados.  Para encontrarlos, hay que meterse en la pista que va a unas granjas justo enfrente de la entrada de Puibolea o Pueyo.  Siguiendo dicha pista está el antiguo pueblo.

No se encuentran casi datos de Gratal, pero su existencia siempre estuvo ligada a la de Puibolea, por lo que atendiendo a la historia de Pueyo podemos descubrir algo de este pequeño lugar.
En la historia de Pueyo y de Gratal encontramos un capítulo muy curioso, que relata Antonio Durán Gudiol.

Los lugares de Puibolea y Gratal fueron reconquistadas definitivamente en 1101, pero su población musulmana no emigró.  De hecho, fueron fieles a su religión islámica hasta 1526, en que fueron obligados a bautizarse.
Aún después de bautizados, fueron finalmente expulsados  en 1610, por lo que estos lugares quedaron despoblados y cerradas las casas. 
Puibolea y Gratal fueron donados al Monasterio de Loreto.  Así, consta que el entonces prior de Loreto, el Padre Osca, toma posesión de la iglesia de Puibolea, el horno de cocer pan, el molino de aceite y el granero.   Y del “término y pardina llamada Gratal, con las salinas, tejar y calcinera”.

Después de expulsar a los habitantes, todos moriscos, se repuebla el 8 de diciembre de 1611 con 15 familias de cristianos viejos, procedentes de Biescas, Arguis, Apiés, Poleñino, Used, Secastilla, Huesca, Barrachina, La Almolda, Lierta, Aniés, Igriés y Bolea.
Así, el notario Juan Crisóstomo Canales, de Huesca, anota una a una las donaciones.  Por ejemplo:
“A Gaspar de Lanuza, de Biescas, (se le donan) los bienes del morisco Rodrigo de Castro: 1 casa lindante con la mezquita, 1 era, 2 suertes de olivar, 1 huerto, 1 viña, 1 viña tapiada, 15 cahizadas y 30 barcillas de tierra”.
Los nuevos repobladores tienen una serie de derechos y deberes, que quedan también reflejados en el escrito del notario, entre ellos:
-         Libertad de gozar de los riegos y leñas del monte de Gratal.
-         Facultad en dicho término de Gratal de hacer leña de coscojo y carrasca necesaria para vuestras casas y no en otra manera.  Para ello, cada casa dará a Loreto dos fanegas de trigo en agosto.
-         Licencia de hacer azudes en el término de Gratal, para traer agua al término de Puibolea.  Regarán desde el viernes al salir el sol hasta el lunes salido el sol en cada semana.
-         Si en tiempos venideros el convento de Loreto hiciera molino harinero en Puibolea o Gratal, los vasallos tendrán la obligación de moler en dicho molino.

Cuatro años más tarde también encontramos que, “el día 15 del mes de enero de 1616 se bajaron las campanas de la iglesia de Gratal y el rector de Gratal se quejó porque las habíamos bajado”.

Lo más curioso es que muchos de los derechos y deberes que se establecieron en aquella época continuaron hasta el siglo XX. Así, gente de Pueyo (conocida, por cierto, con el mote de moros) cuenta como en los años 40 aún tenían el derecho a coger toda la leña que querían del monte de Gratal, y a cambio, el dueño de dicho monte, entonces un tal Rufas, pasaba por las casas una vez al año y recogía una cantidad de trigo que tenían pactada.

Además, el agua de Puibolea es salada, por lo que también seguían yendo a Gratal a coger el agua.  En Gratal hay dos barrancos, uno con agua dulce y otro con salada, que se juntan; por lo que debían ir con caballerías a coger el agua dulce antes de que se juntase con la salada.
Ahora el agua ya baja entubada, pero entonces la recogían directamente, por lo que podía estar contaminada por el paso y las deyecciones de los ganados que había en Gratal.  Se decía entonces que “sabía a uñeta”.

En aquella época ya no había nadie viviendo en Gratal.  El antiguo lugar de Gratal era entonces conocido como “La Iglesieta" y únicamente había una familia, que tenía arrendada la llamada Casa de las Salinas de Gratal (más abajo del pueblo original), para explotación agrícola y ganadera, sin sacar la sal.  Con respecto a estla Casa de las Salinas, el único dato que conozco es la ocupación en 1807.  Ese año vivían Angelo Ascaso y Maria Paula Castán, que ya estaba enferma y finalmente muere, sin descendencia

Gratal aparece en el Fogaje de 1495 con un único fuego, es decir, una casa, habitada por la familia Carnoy.  Su población máxima no pasó de 38 habitantes (1857) y está ya deshabitada en 1940 (según Ubieto Arteta).


Agradecimientos a Cristian Laglera por su foto de Gratal.

2 comentarios:

  1. Interesantísimo el artículo.
    ¿Me podrías decir en que publicación de Durán sacado los datos históricos?
    Gracias anticipadas.

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  2. Muchas gracias por el halago!
    El artículo es "Los moriscos de Puibolea y el convento de Loreto".
    Te dejo el enlace aquí: http://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=15680.

    Mira el artículo en cuestión, que es descargable en pdf.

    Saludos!!

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