martes, 9 de abril de 2013

Arraro. Sierra de Guara (Huesca)

Lugar bastante cercano a Huesca y excursión tan corta como poco frecuentada.
La existencia de lugares como Arraro hay que entenderla desde una perspectiva histórica, ya que conforme va avanzando la Reconquista, se van creando poblaciones y fortificaciones que afiancen el territorio, a lo largo de toda la sierra prepirenaica.  Todo ello preparando el asalto final al gran hito: La Conquista de Huesca.

Así, encontramos el Castillo de los Santos en Sevil, el Salto del Roldán, Ordás…
En este caso, Arraro es hoy lo que queda de una bonita ermita románica perdida entre la maleza. 

Para  llegar, recomiendo ir desde Santa Cilia de Panzano, siguiendo la subida a Ballemona. 

 Huellas de varios animales, camino de Arraro

 Actualmente está balizada con postes, por lo que solo hay que seguir éstos.  Hay un primer desvío al principio de la subida a Ballemona, marcado como un camino en los mapas, pero se pierde rápidamente por lo que es mejor seguir el camino balizado, que es el mejor conservado.
Ya desde la pista de Santa Cilia, y para tener claro donde vamos, hay que tener en cuenta un puntón de conglomerado que destaca entre un denso pinar de repoblación (como se ve en la primera foto).  Es justo ahí donde se levanta la ermita.

Arraro

 Una vez lleguemos, en un lugar para mi encantador, encontraremos un ábside semiderruido con unos muy bonitos sillares de arenisca roja y de caliza clara entremezclados, así como los restos de la planta de la ermita.
La iglesia, cuyo ábside está pegado al precipicio, estaba dentro de un recinto fortificado, cuya torre de observación estaba en lo alto del puntón y de la cual aún se pueden observar restos.
Y fuera de dicho recinto fortificado, más al sur, quedan restos de viviendas medievales, que hoy no son más que amontonamientos de piedras y restos de cerámica.
Es asombroso estar en un lugar tan desolado y comprender como hace más de mil años, hubo gentes que establecieron en estos lugares su vida, en condiciones tan difíciles, probablemente atraídos por la oferta de la explotación de los recursos circundantes, a cambio de establecer y mantener el núcleo.

 Vista del Cubilars desde la ermita

Como bibliografía de éste y de tantos lugares olvidados os propongo hoy “La Montaña olvidada”, de Arturo González Rodríguez; de donde he sacado información para este texto.

2 comentarios:

  1. Gracias por citar mi libro La Montaña Olvidada, Arraro es un lugar fascinante. Cuando yo empecé a ir por allí la única manera era llegar al norte del puntón por la pista, y tirar jabalineando hacia el sur, a la búsqueda del puntón... Es un lugar mágico.
    Gracias.

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  2. Hola!
    De nada, de nada. Encantado de que hayas pasado por aquí a leer algo.
    Me gustó mucho tu libro. Es algo que había pensado muchas veces: La bibliografía sobre el Pirineo está más que sobredimensionada en todos sus valles y en cambio la Sierra, incomprensiblemente, tenía un gran vacío sobre esta zona. Es un más que interesante libro si te interesan zonas aisladas y perdidas. Muy bueno! Saludos cordiales y a seguir disfrutando del camino!

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