miércoles, 27 de marzo de 2013

Sandiás (Huesca)


                            Lat.  42º26'18"N.  Long:  0º16'04"W.  Alt: 1.145 mts

Siguiendo con aldeas que me han atraído especialmente a una visita, hoy os voy a hablar de Sandiás.  Una mujer muy querida por mi, contándome historias de sus antepasados, me comentaba que su apellido, Blasco, procedía “de una pardina de la montaña”.  Y sí, un día leyendo encontré que esa “pardina” no era otra cosa que Sandiás, en la Guarguera.

Encontrar el pueblo se convirtió en una especie de obsesión, porque no había manera de llegar.  Hice un primer intento en BTT desde Ipiés, ya que en los mapas aparece un camino que va a enlazar con la parte alta de la Sierra del Portiello, en la divisoria entre la Guarguera y Ballibasa.  Como iba solo (cosa que por supuesto, no recomiendo hacer) y no veía nada claro el camino, me acabé dando media vuelta y cambiando la ruta.


Parroquial de Artosilla.  Al fondo, Sandiás

La segunda vez probé con una travesía circular desde la carretera de la Guarguera, en el cruce de Abenilla, también en BTT y siguiendo un camino marcado en los mapas como ciclable.  A 43ºC, sin agua y por caminos comidos por la vegetación; acabó siendo una travesía horrible de más de 6 horas, incluyendo tres pinchazos.  Total que ni siquiera recuerdo pasar por Sandiás.  Llegué como pude a Ceresola, donde nos debimos beber más de la mitad de una balsa que había, y de ahí vuelta al cruce de Abenilla.

Por fin, mi recomendación.  Mi tercer intento, esta vez exitoso, desde Artosilla.  La verdad es que yendo solo y en invierno es como da una sensación mayor de aislamiento.  En esa atmósfera tan sugerente, un relativamente corto paseo entre quejigos y pinos nos deja en Sandiás.


Cara Norte de Guara, en el camino a Sandiás

Por si os decidis a probar, os cuento algo de este lugar, del que no he logrado encontrar casi documentación.
La pequeña aldea de Sandiás tenia un fuego (es decir, una casa) en 1495, del que era titular Martín Arruego, y fue siempre lugar de señorío (es decir, que no era propiedad del Rey), sin rebasar, salvo algún periodo excepcional en los inicios y finales del XVIII, los tres fuegos.
Esas tres casas eran: Escartín, Blasco y los de Batanero del Puente, existiendo además una pequeña y bonita Iglesia, construída en el s.XVIII bajo la advocación de San Lorenzo.

Iglesia de San Lorenzo, en Sandiás

- Los Escartín:  Provinientes directamente del lugar de Escartín, vinieron a Sandiás y construyeron en la parte más alta del pueblo un palacio fortificado, con una elevada torre en su centro y rodeado de una muralla, en cuya fachada principal se exhibían sus Armas.
Fueron Señores de la cercana Pardina de Santa María de Pérula, designando ellos su Alcalde.  Esta rama de los Escartín se diseminó desde aquí a Aineto, Solanilla y Fañanás. 

- Los Blasco: En este caso encontré una inesperada historia: El privilegio de Blasco de Sandiás. 
Esta historia tiene que ver con la famosa Romería serrablesa a Santa Orosia, ya que Casa Blasco de Sandiás era el representante de los pueblos de la Guarguera en esta Romería.
Yebra de Basa otorgó el siguiente privilegio: Si en los pueblos de la Guarguera una chica soltera tenía un hijo y ella moría, el amo de Casa Blasco de Sandiás tenía que encargarse de que esa criatura no quedase abandonada. Debía procurarle una familia para que lo criase hasta que fuese mayor de edad. Y por si fuera poco, el día de los Reyes Magos, Blasco de Sandiás debía llevarle un obsequio.
Todos los años, el día de Santa Orosia, Blasco de Sandiás pasaba cuenta de sus gastos a los de Yebra y éstos pagaban la factura con los fondos obtenidos durante la veneración de la Cabeza de la Santa (cuyas reliquias son llevadas a dicha ermita en la Romería) en Puerto.
Hay que tener en cuenta que la Guarguera fue una comarca especialmente fecunda en hijos naturales (concebidos fuera del matrimonio). Los padres solían permanecer en el anonimato y quienes sufrían el problema eran las criadas, sirvientas y otras mozas solteras.

- Los de Batanero del Puente: No tengo información respecto a esta casa pero supongo que se refiere a que pasaron más tarde a residir a “Casa Batanero” del Puente de Sabiñánigo.  Actualmente esta Casa ha sido arreglada y transformada en el precioso Museo Angel Orensanz, que sigue en el Puente esperando una visita.


Museo Angel Orensanz, en Puente de Sabiñánigo

Otra historia muy auténtica de cómo funcionaban las cosas en aquellas épocas es una anécdota acaecida en San Felices de Guarga, una pardina cercana; que acabó siendo vendida por su propietario, el infanzón Pedro Villacampa de Laguarta, a doña Francisca de Gurrea y Cerdán, Señora de las Baronías de Argavieso y Arbaniés, por la cantidad de 8.400 sueldos jaqueses.

En la toma de posesión por parte de un representante de la nueva propietaria, y según consta en el Archivo Histórico Provincial de Huesca, caminando por el terreno de dicha Pardina, se halló a Martín Santa Olaria, vecino de Sandiás, que estaba allí cortando un pino, al que dijo que “por haber sido hallado en tal maleficio, le prendía, en nombre de su dueña, y procedió a su apresamiento, condenándole, por el daño realizado, a pagar la cantidad de sesenta sueldos jaqueses y un mes de destierro con conminación de seis, de no cumplirlo”.


Sandiás tuvo Ayuntamiento propio entre 1832 y 1845 en que se unió al de Ordovés y Alavés.

En 1890, me constan viviendo en Sandiás (los datos son de Censo Electoral, por lo que solo aparecen varones mayores de 25 años y muchas veces con edades erróneas):
- Ramón Blasco Lacasa, de 76 años; y 
- Cosme Blasco Castán, de 30 años, (ambos en la calle San Lorenzo, 1); y
- Tomás Jabierre Cadena, de 66 años, en la calle San Lorenzo, 2.


Ya en la Guerra Civil, el Gállego dividía las zonas Republicana y Nacional, por lo que la práctica totalidad de los pueblos de la Guarguera y Galliguera quedó destruída. Los campos fueron arrasados, las casas saqueadas, los templos profanados e incendiados.  Al finalizar la Guerra, el Patrimonio Forestal del Estado se hizo cargo de buena parte de los montes, con su pueblos incluídos.  Sandiás, en 1960 y ya despoblada, pasó a pertenecer a Sabiñánigo.

Nota: Información histórica extraída de distintos textos de la revista “Serrablo”

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