lunes, 6 de agosto de 2012

Betula pendula. Piedrafita de Jaca (Huesca)


Betula pendula, el Abedul común, es un árbol caducifolio con una corteza de un blanco puro característico, que en la base del tronco se oscurece y agrieta con la edad. 
Su tronco generalmente es delgado, aunque en algún caso puede llegar hasta los 2 metros de diámetro.


Las hojas son básicamente romboidales, alternas, dentadas y miden unos 6 cm, de los cuales 1/3 es el peciolo. Éste es cilíndrico, lo que le hace distinguirlo con el género Populus.


El género Betula cuenta en Europa con dos especies arbóreas (Betula alba y Betula pendula), que se distribuyen ampliamente por los territorios septentrionales y medios.
En la península Ibérica puede encontrarse bien formando masas o rodales más o menos puros; bien salpicando otras formaciones de tipo eurosiberiano o submediterráneo.  De hecho, soporta bien el frío y también las temperaturas altas en verano, siempre que los suelos mantengan cierta humedad.
Son poco exigentes en cuanto a nutrientes del suelo y prefieren claramente los suelos ácidos.


Es un árbol tremendamente versátil, por lo que en gran parte del centro y norte de Europa forma parte del imaginario colectivo.  En Rusia es protagonista de innumerables canciones, cuentos o refranes, asociado con la pureza, las mujeres, la juventud y la maternidad.  La madera, de fácil trabajar, se utiliza para fabricar objetos tan distintos como esquís a las famosas matrioskas.
Los esquimales se servían de los abedules para confeccionar vestidos, construir piraguas y elaborar cuerdas, pues su corteza se mantiene muy bien por contar con betulina, una sustancia conservante muy potente.  Igualmente, el ácido betulínico se ha descubierto que tiene importantes propiedades en el tratamiento del cáncer.
Las hojas se usaban para ahuyentar moscas y tábanos y actualmente se usan en tratamientos contra la artritis, reuma, caída del cabello, colesterol, obesidad y un larguísimo etcétera.
Y las ramillas, dada su flexibilidad y dureza, fueron muy utilizadas por los maestros como instrumento punitivo.

En cuanto a los bosques, la cobertura del dosel suele ser del 100 %, aunque como el follajes es poco denso, suele haber suficiente iluminación como para que haya un buen estrato herbáceo.  Se encuentra acompañado principalmente de Sorbus aucuparia, encontrando también Acer pseudoplatanus, Salix caprea, etc.


Sorbus aucuparia, el Serbal de Cazadores, con sus característicos frutitos rojos, acompañando a Betula pendula.


En la península Ibérica encontramos principalmente tres situaciones distintas :
- Bosquetes de abedul diseminados en bosques de otras especies:  En este caso, los abedules muestran su papel de pionero en una secuencia, ya que suelen instalarse en zonas donde los robledales, hayedos, pinares o abetales han sido destruidos (incendios, talas, etc).  Podemos encontrarlos así en los abetales pirenaicos, los pinares de Pinus sylvestris, hayedos acidófilos cántabro-pirenaicos, etc.  

- Bosques de abedul estables:  Este caso es el contrario, ya que aquí el abedul no forma parte de ninguna serie; sino que forma parte de la vegetación del ecosistema terminal o climácico (es decir, el ecosistema que podríamos denominar " de clímax", el óptimo).
Suele suceder en el norte de Europa, donde aparecen únicamente Betula alba y Sorbus aucuparia como las únicas especies que pueden acompañar a Picea abies en las condiciones extremas septentrionales.
Aquí en el sur, este tipo de formaciones las encontramos en los llamados bosques finícolas, es decir, los que están en el límite forestal superior.  Por tanto, podemos encontrarlos en Pirineos en combinación con Pinus uncinata.

- Abedules en ambientes ribereños: Es una de las situaciones más típicas en los ambientes eurosiberianos peninsulares.  Suele figurar en los cursos de agua atlánticos junto a alisos, temblones, fresnos, etc

Por su cercanía, propongo una corta excursión donde podemos observar rodales de abedules; complementaria con alguna otra actividad.
En Piedrafita de Jaca, subimos hacia el Parque de Lacuniacha por la pista asfaltada.  En las primeras curvas veremos ya los abedules a ambos lados de la carretera.  La mayoría son pies de poco diámetro, pero nos sirven para observar esta especie en su medio natural. 
En alguno de los ejemplares que vemos cortados o muertos en el suelo, podemos comprobar la facilidad con que se extrae su corteza.  No en vano, de la corteza interna los romanos comenzaron a extraer unos pergaminos denominados librum, que dieron origen a la actual acepción de libro.
Una vez en Lacuniacha, recomiendo varias opciones.
La primera, una visita obligada al Parque Faunístico.  Se pueden ver en régimen de semilibertad muchas especies exóticas, como bisontes o caballos Przewalski.  Una buena opción para un día en familia.
La segunda, muy rápida, una visita al Ibón, a poco más de 1 hora desde Piedrafita.
Y la tercera, continuar por un desvío a la derecha, tras un Paso Canadiense, para ir hasta el Hayedo del Betato y volver a Piedrafita en excursión circular.  Una buena opción.


Bonito ejemplar de abedul con la Sierra de Tendeñera de fondo

4 comentarios:

  1. Hola Oscar, enhorabuena por el artículo, para completar tu info, hace poco hice una entrada en mi Almanque Natural sobre los abedulares manchegos de Ciudad Real, los más térmicos del mundo. Pero me encantaría ver estos lugares de los que hablas, aunque alguno ya conozco de antiguo.
    Salud y campo

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  2. Muchas gracias Enrique! Ya he leído tu artículo ya (bueno, éste y otros). Por eso agradezco doblemente el cumplido, veo que igual dominas el tema del abedul como el de los complejísimos mestos o muchos otros... Hay mucho por aprender y de paso, como dices, hacer algún plan por si viajas por otras zonas! Saludos cordiales!

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  3. Muy interesante.
    ¿Sabes dónde puedo encontrar Acer pseudoplatanus en el Pirineo oscense?
    Gracias

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    1. Hola “Como setas”,
      Pues no conozco un lugar específico, pero como seguramente sabrás, Acer pseudoplatanus es un arbol muy cultivado en las ciudades (de hecho, mucha gente no lo diferencia de Platanus x hispanica), por lo que no está claro cuando es natural o asilvestrado. En la pestaña “Recursos utilizados” del blog, verás un enlace al Atlas de la flora del Pirineo (el enlace es atlasflorapyrenaea.org). Si consultas por taxones, verás que hay muy pocas cuadrículas donde esté presente (lógicamente, seguro que hay más), pero ahí te puedes hacer una idea de su distribución: principalmente entre 400-600 metros de altura, también un poco más alto, hasta los 1000 m. Hay citas entre Sabi y Jaca, por Canfranc, la Guarguera…. Y si, una vez buscado el taxón, curioseas en la pestaña “Ficha biológica”, verás muchos más datos de los que te cuento.
      También sabrás que el arce en general no es un árbol que forme bosques. Encontrarás rodales o ejemplares aislados de arces, pero no bosques. Y por la pinta de la distribución, ya lo ves que aparece siempre en entornos humanos. Ya te digo que no se considera un árbol autóctono, sino asilvestrado a partir de plantaciones. Espero te haya servido de utilidad. Un saludo!

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